De pueblos salteños

(Del texto de Gregorio Caro Figueroa en "NOA-Norte Grande. Crónica de dos regiones integradas", por varios autores, Embajada de Chile en Argentina, Santiago de Chile).

09 Abril 2002
"A fines de la primera década del siglo XX, Isaiah Bowman, investigador de la Universidad de Yale, señaló como un hecho histórico sorprendente que gran parte del territorio situado entre Salta y el litoral del norte chileno ?haya sido cruzado por caminos y esté salpicado con pueblos?, algunos con cierta vida social y alguna actividad comercial. El comercio no discurre sólo por cauces anchos: se filtra por sendero que hilvanan caseríos. Mas esto no significa que haya ?una vida comercial permanente entre los pueblos a donde conduce el sendero?.
A diferencia de lo que ven las miradas macroscópicas, y el trayecto entre ambas ciudades está salpicado de pueblos, parajes, caseríos y hasta precarias viviendas cuyo aparente aislamiento desmienten las huellas hechas senderos y los senderos hechos caminos.
?Hay 25 poblaciones esparcidas en el trayecto desde Salta hasta Antofagasta?, asegura en 1907, en un debate en la Cámara de Diputados de la Nación, el diputado salteño Aniceto Latorre. Tan difícil travesía se tornaría imposible si no contara con esa red protectora tejida, desde el interior de cada uno de estos diminutos puntos del mapa, por muchos hombres a lo largo de muchos años. Esos hombres han nacido allí, están adaptados a las durezas del clima, a la aspereza y altura de un terreno que conocen como las palmas de sus curtidas manos, con una sabiduría heredada de sus antepasados. Para quien nació y se crió a más de 3.600 metros, la montaña no es una barrera, dice Bowman. No lo es ?para los pastores que conducen sus rebaños a los altos pastizales cercanos a la línea de las nieves (...). Para él el mundo entero está allí y es bueno?, añade.
En este mundo, el aislamiento y el sedentarismo son rasgos que la apariencia deja ver pero que la doméstica realidad se encarga de desmentir. Escapando del cepo del esquematismo, es otra vez Bowman quien, hilando fino, capta los matices cuando advierte que en esta vasta región se produce una ?curiosa mezcla de las condiciones de vida de la frontera con las condiciones de vida por largo tiempo sedentarias, como si todas las agrupaciones humanas traspasaran los límites de una edad para entrar en otra. Al momento de hacer trueques o comercializar sus productos, el pastor sedentario salta por un momento el cerco de su autosuficiencia y se nomadiza. De igual modo que el arriero trashumante por momentos se sedentariza buscando alivio a sus fatigas en algún oasis.
Trajinando estos parajes los viajeros comprueban que ?casi no hay un solo valle de importancia que no mantenga relaciones comerciales con lugares distantes?, de climas muy diferentes. En esas perdidas y precarias sendas que el viento se empeña en borrar y barrer, se cruzan gauchos del chaco salteño, arrieros vallistos, pastores puneños y un puñado de forasteros, mitad comerciantes, mitad aventureros. Al científico viajero Bowman le llama la atención ?la extrema dependencia de las poblaciones en relación a la región que las rodea, a las rutas comerciales, a las fuentes de aprovisionamiento de agua, a los caseríos rurales?. Tal dependencia es una avenida de doble mano: también para los arrieros, los comerciantes y las caravanas, contar con esas precarias y dispersas poblaciones resulta un asunto de vida o muerte".

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