Dos estilos muy distintos

Análisis. Por Thomas Burmeister - Agencia DPA.

28 Junio 2007
La reportera de la BBC, con una encantadora sonrisa, le preguntó a Gordon Brown cómo pensaba celebrar el gran día de su consagración como primer ministro. A “Grumpy” (Gruñón), tal como muchos lo conocen, sólo se le ocurrió: “bueno, lo que la opinión pública espera es que me ponga a trabajar”. De ninguna manera se espera que Brown ejerza su cargo de primer ministro con la facilidad y el sentido para el espectáculo de su predecesor, Tony Blair.  
De su hogar escocés en Kirkcaldy, una pequela localidad en las afueras de Glasgow, Brown aporta convicciones y principios, legados de su bondadosa madre, Elizabeth, y de su padre, el estricto y recto párroco John Brown.  En la Universidad de Edimburgo, Brown, un alumno especialmente dotado, llamó la atención por su ambición y seriedad. Con 16 años comenzó a estudiar historia y ciencias políticas. A los 17 perdió la visión en el ojo izquierdo al herirse jugando al rugby, pero su ambición no se vio frenada por ello. Desde agosto de 2000, el político está casado con Sarah Macaulay, 10 años menor que él.
Se afirma que Brown actúa de forma autoritaria y que trata a sus subordinados con cinismo y desdén. Sin embargo, sus seguidores declaran que se exige mucho a sí mismo pero también a los demás. Si su estilo es bien diferente al de Blair, también lo son sus respectivas esposas. Mientras a Cherie Blair le gustaba el papel de Primera Dama, la señora Brown quiere evitar los flashes en la medida de lo posible. (DPA)

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