27 Junio 2007 Seguir en 
WASHINGTON.- La Agencia Central de Inteligencia (CIA) intentó matar en 1960 a Fidel Castro a través de un mafioso de origen italiano, según los documentos que fueron publicados ayer y que comprenden operaciones ilegales realizadas entre 1953 y 1973. Se trata de “las joyas de la familia” recopiladas por el entonces director del organismo, James Schlesinger, quien había pedido en 1973 a sus empleados que enunciaran cualquier actividad ilegal. Por entonces arreciaba el escándalo Watergate y era imperioso esconder del periodismo las malas prácticas.
Uno de los expedientes relata que, en 1960, la CIA intentó contratar a Johnny Roselli, un mafioso de Las Vegas, para que asesine a Castro en una acción tipo gángster. La paga iba a ser de U$S 150.000, pero Roselli se mostró reacio a ejecutar el crimen. En cambio, presentó a su amigo “Sam Gold”, que no era otro que Momo Salvatore Giancana, para el negocio. Este sugirió matar a Castro poniendo veneno en su comida.
El plan fue aprobado y puesto en marcha. La CIA le dio media docena de píldoras letales a Juan Orta, un funcionario cubano cercano al líder comunista que tenía deudas con la mafia del juego. Tras varias semanas de supuestos intentos, Orta se echó atrás y pidió que se le relevara. Finalmente, el complot se suspendió a raíz del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, en abril de 1961, financiada por Estados Unidos y llevada a cabo por grupos anticastristas. (Télam)
Uno de los expedientes relata que, en 1960, la CIA intentó contratar a Johnny Roselli, un mafioso de Las Vegas, para que asesine a Castro en una acción tipo gángster. La paga iba a ser de U$S 150.000, pero Roselli se mostró reacio a ejecutar el crimen. En cambio, presentó a su amigo “Sam Gold”, que no era otro que Momo Salvatore Giancana, para el negocio. Este sugirió matar a Castro poniendo veneno en su comida.
El plan fue aprobado y puesto en marcha. La CIA le dio media docena de píldoras letales a Juan Orta, un funcionario cubano cercano al líder comunista que tenía deudas con la mafia del juego. Tras varias semanas de supuestos intentos, Orta se echó atrás y pidió que se le relevara. Finalmente, el complot se suspendió a raíz del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, en abril de 1961, financiada por Estados Unidos y llevada a cabo por grupos anticastristas. (Télam)







