26 Junio 2007 Seguir en 
CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano.- El papa Benedicto XVI modificó sorpresivamente hoy las normas que reglamentan el modo de elección de los futuros Pontífices y suprimió la posibilidad de recurrir a la mayoría simple.
En un edicto con el título "motu propio" (decreto), Benedicto XVI anuló una disposición introducida por Juan Pablo II que establecía que, en caso de dificultades para ponerse de acuerdo después de 33 votaciones, se debería proceder por mayoría absoluta.
Con el nuevo decreto, Benedicto XVI reintrodujo la obligación de que el futuro Papa sea elegido con dos tercios de los votos de los cardenales presentes.
Sistema antiguo
La elección del sucesor de Pedro se celebra a través del cónclave -o asamblea de cardenales-, un sistema con más de siete siglos de antigüedad.
Pío XII (1939-1958) decidió que los futuros Pontífices fueran elegidos por una mayoría de dos tercios más uno. Juan XXIII impuso que los cardenales fueran todos obispos y amplió el número de electores a 90. Pablo VI lo aumentó a 120 y excluyó a los cardenales mayores de 80 años, lo que prevalece hasta ahora.
Finalmente, Juan Pablo II reformó el proceso de votación en 1996, y volvió a permitir que el Sumo Pontífice fuera elegido por mayoría absoluta si los cardenales no se ponían de acuerdo en las votaciones en las que se requería una mayoría de dos tercios.
Hoy, sin embargo, entró en vigencia el nuevo decreto. (AFP-NA-Télam)
En un edicto con el título "motu propio" (decreto), Benedicto XVI anuló una disposición introducida por Juan Pablo II que establecía que, en caso de dificultades para ponerse de acuerdo después de 33 votaciones, se debería proceder por mayoría absoluta.
Con el nuevo decreto, Benedicto XVI reintrodujo la obligación de que el futuro Papa sea elegido con dos tercios de los votos de los cardenales presentes.
Sistema antiguo
La elección del sucesor de Pedro se celebra a través del cónclave -o asamblea de cardenales-, un sistema con más de siete siglos de antigüedad.
Pío XII (1939-1958) decidió que los futuros Pontífices fueran elegidos por una mayoría de dos tercios más uno. Juan XXIII impuso que los cardenales fueran todos obispos y amplió el número de electores a 90. Pablo VI lo aumentó a 120 y excluyó a los cardenales mayores de 80 años, lo que prevalece hasta ahora.
Finalmente, Juan Pablo II reformó el proceso de votación en 1996, y volvió a permitir que el Sumo Pontífice fuera elegido por mayoría absoluta si los cardenales no se ponían de acuerdo en las votaciones en las que se requería una mayoría de dos tercios.
Hoy, sin embargo, entró en vigencia el nuevo decreto. (AFP-NA-Télam)







