Cartas de lectores

09 Abril 2002
VIOLENCIA SOCIAL
Las penas severas que piden el Canciller y el Presidente deberían aplicarse a quienes se cobijan en la impunidad de sus fueros y son ejemplo de la corrupción y el despilfarro que imperan en esos estamentos, que por un lado niegan la Justicia y por otro pretenden endurecerla, para castigar duramente a los ladrones de gallinas. De los de guante blanco nada dicen, ni reconocen que la violencia delictiva es provocada por la situación de pobreza extrema a que nos han llevado con la corrupta aceptación de una deuda monstruosa, contraída por particulares. Violencia social como jamás hemos vivido en una Argentina sin trabajo, hospitales sin medios, PAMI sin remedios, donde se deja morir vaya a saber cuánta gente, con impunidad casi absoluta. Y ahora, cuando el costo de vida se ha duplicado o triplicado, pretenden parcharlo con limosnas de $150, ¿volverán a pedirnos más sacrificios? Que investiguen la deuda y que la paguen los que la deben. ¿Cuándo van a entender que la gente está primero, cuando les pidan rendición de cuentas?
Javier Astigarraga
astigarr@infovia.com.ar

INJUSTICIA (I)
Ante tantas noticias de nuestro Tucumán, donde nuestros abuelos tienen que clamar por un medicamento, donde los hospitales carecen de lo esencial, no puedo más que derramar una lágrima ante tanta injusticia, impunidad y maldad. Sinceramente estoy asqueada de nuestros dirigentes, que miran a otro lado. No les interesa el dolor de su gente. Mientras se divierten en fiestas privadas, hay un pueblo que está sumido en la pobreza, en el dolor. Seguro que ellos no conocen lo que es la cama de un hospital, ni sus mayores tienen que peregrinar por el Pami en busca de un remedio. Sólo nos queda esperar y confiar en la verdadera justicia, la de Dios, quien no hace distinción de persona y ante su mirada nada puede ocultarse. Si aún conocen lo que es la conciencia, sepan que algún día rendirán cuenta por todo el daño que producen día a día. Dicen que quien ríe último ríe mejor, ya nos llegará el día de reír a nosotros, el pueblo tucumano.
Mónica Silvana Benzi
monicabenzi@hotmail.com

INJUSTICIA II
El país entero clama justicia para los responsables de las muertes que se registraron en diciembre de 2001. Vemos cómo son citados por la justicia para que declaren Mathov, Santos, De la Rúa, Mestre, etc. Hoy también vemos cómo a diario los jubilados, los transplantados, los hemofílicos, piden y claman por recibir atención médica, poder comprar sus medicamentos, realizarse los estudios correspondientes o de rutina según sus patologías. Cuando comiencen a morir, a quedar ciegos o hemipléjicos por negligencia e inoperancia de nuestros gobernantes, ¿a quiénes citaran desde la Justicia para que surjan los responsables?
Roxana Nesteruk Nazar
roxyneste@yahoo.com.ar

LA CLASE POLITICA
La situación actual de nuestro país tiene una causa principal: el fracaso de la clase política. Se han perdido los ideales de la primera hora, los que los llevaron a vivir esta vocación de servicio. Esos ideales han muerto asfixiados por los egoísmos y prebendas. ¿Cómo es posible que un juez nombre a su propio hijo secretario privado y su única función sea estudiar para la carrera universitaria que ha elegido? Ese salario lo pagamos todos y se falta así al más mínimo sentido de la ética y de la justicia. ¿Cómo es posible mantener esta abrumadora cantidad de legisladores y concejales? ¿Cómo es posible que manejen dineros del pueblo sin obligación de rendir cuentas? ¿Quiénes creen que son? ¿Qué es eso de pasajes aéreos canjeables? Se llenan la boca hablando de genocidas de otras épocas y ¿qué hacen sino matar a niños y ancianos por la falta de medicamentos, alimentos o cuidados? ¿Acaso el autismo en el que viven les impide ver esta realidad contundente? Se hacen llamar administradores y han liquidado la educación, la salud y la seguridad física y jurídica de los argentinos. Invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, les pido que asuman su fracaso y actúen: redúzcanse todos sus sueldos a la mitad; el número de legisladores a la mitad; anulen todos los gastos reservados; renuncien a jubilarse por haber trabajado unos pocos meses. Hoy les reclama este autoajuste, actúen ahora.
Hugo Zerdán
zerdanha@arnet.com.ar

DESCUENTOS
Simplemente quiero que la autoridad competente me explique quién autoriza, en Liquidación de Haberes del Ministerio de Educación, a realizar los descuentos indebidos. ¿Quién es el responsable? ¿Quién autoriza el alta de estos descuentos? ¿Quién nos devuelve ese dinero?
Emilia Peritore
losmarkaida@hotmail.com

LA REFORMA
Desde hace dos años, la clase política discute sobre la modificación de la Constitución provincial. Los defensores argumentan la necesidad de cambios políticos, supuestamente profundos. Los detractores, quizás con razón, que sólo se persigue la reelección. La población en general intuye que sólo se defienden intereses personales. Hoy, con más o menos razón, la ley que declara la necesidad de la reforma, se halla aprobada. Pero la discusión continúa en otros términos. Ahora se inventó la llamada "Reforma de 5 minutos", refiriéndose a una Convención Constituyente que en minutos deje la Constitución tal como está. Esta postura ha sido inventada por los detractores, pero con ello demuestran que también defienden intereses personales. La solución está en cumplir la ley. Si hubo irregularidades o pago de favores, lo debe decidir la Justicia; en caso contrario, la reforma estará firme. Lo que el pueblo debe exigir es el cumplimiento irrestricto del art. 8 de la Constitución vigente, que prohíbe acumular dos cargos simultáneos, por lo que ningún funcionario, diputado, senador, legislador o concejal de ninguna forma puede ser constituyente. Esto significa que la reforma quedará mayoritariamente en manos del pueblo y de instituciones intermedias representativas, las que decidirán cuál es la Constitución que el pueblo necesita y desea. No caigamos en una nueva trampa de intereses mezquinos, defendamos los intereses de la población, exijamos la exclusión de los que ocupan cargos. Participemos activamente y hagamos la mejor Constitución posible.
Pedro J. Hernández
Congreso 490 7º C
S.M. de Tucumán

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