09 Abril 2002 Seguir en 
La falta de educación y cultura, así como la ausencia, en general, de la aplicación de las penalidades que emanan de muchas leyes y ordenanzas municipales se reflejan diariamente en la suciedad de nuestras ciudades. Esta parece haber encontrado un rango democrático porque no hace distinción, por lo menos en Tucumán, de status sociales.
La rotonda de Yerba Buena se ha convertido hace ya tiempo durante los fines de semana en un lugar de encuentro de miles de jóvenes que acuden en automóviles y motocicletas. Centenares de botellas y latas quedan como saldo de la diversión, matizada a menudo con bebidas alcohólicas y música estridente. Resulta penoso ver a jovencitas embriagarse a la par de sus compañeros.
Esta situación pone de relieve la incultura de estos jóvenes -así como el fracaso de sus padres y maestros- que deberían cuidar la higiene en ese lugar si tanto les agrada.
La rotonda de Yerba Buena se ha convertido hace ya tiempo durante los fines de semana en un lugar de encuentro de miles de jóvenes que acuden en automóviles y motocicletas. Centenares de botellas y latas quedan como saldo de la diversión, matizada a menudo con bebidas alcohólicas y música estridente. Resulta penoso ver a jovencitas embriagarse a la par de sus compañeros.
Esta situación pone de relieve la incultura de estos jóvenes -así como el fracaso de sus padres y maestros- que deberían cuidar la higiene en ese lugar si tanto les agrada.







