23 Junio 2007 Seguir en 
LONDRES.- El primer ministro británico, Tony Blair, se reunirá hoy con el papa Benedicto XVI en el Vaticano para preparar su conversión al catolicismo. Según el diario británico “The Guardian”, Blair, que es anglicano, había decidido pedir su admisión en la Iglesia Católica.
Blair, que anunció el mes pasado su renuncia, entregará el gobierno el 27 a su ministro de Finanzas, Gordon Brown. Según el diario “The Telegraph”, inmediatamente después iniciará los pasos formales para convertirse en católico. Su esposa Cherie y sus cuatro hijos son católicos y durante mucho tiempo se dijo que el premier espera ese momento para convertirse oficialmente al catolicismo. Se cree que Blair tomó la comunión de manos del papa Juan Pablo II durante una visita al Vaticano, en 2003.
Según observadores, el proceder de Blair confirma que los británicos son los campeones del pragmatismo. En efecto, el líder laborista fue durante diez años algo difícil de imaginar: un primer ministro británico católico, aunque clandestinamente. Pero no suponía esto un auténtico problema mientras oficialmente perteneciera a la Iglesia Anglicana, la oficial de Inglaterra. En realidad, Blair ya profesaba el catolicismo en su época de estudiante. Pero debido a su carrera política tuvo que mantener su creencia fuera de los primeros planos de su vida. “Debido a sus consideraciones políticas tuvo que retrasar su conversión durante mucho tiempo”, escribió “The Guardian”.
En teoría
Sin embargo, a Blair le habría sido posible manifestar su confesión religiosa durante su carrera política. Si se tienen en cuenta factores puramente teórico-constitucionales, sólo hay dos cargos que el actual reino insular anglicano niega a los católicos: el de esposo o esposa de un sucesor a la corona, y el de rey o reina. Pero Blair habría fracasado en sus aspiraciones por alcanzar el puesto de jefe de gobierno en 1997 si se hubiera declarado católico. Desde 1668, cuando la revolución destronó al rey católico James II y puso en su lugar a su hija protestante, María II, con su esposo Guillermo III de Orange, nunca hubo un premier católico.
Paradojas
Paradójicamente, el gobierno de Blair implantó o conservó lo que combate la Iglesia Católica romana: el matrimonio entre homosexuales, el derecho al aborto y la investigación con células madre. Incluso se embarcó en la campaña contra Irak contrariando a Juan Pablo II. Todo esto, sin hablar públicamente de sus creencias religiosas. Sin embargo, acudió voluntariamente a misa con su familia y rezó regularmente en la catedral de Westminster y en la iglesia Corazón de María, la más cercana a su residencia de fin de semana. Entre sus invitados habituales en Downing Street estaba el sacerdote John Wals, que fue supuestamente quien lo preparó para una conversión formal a la religión que de una u otra forma ya profesa desde hace tiempo. (DPA)
Blair, que anunció el mes pasado su renuncia, entregará el gobierno el 27 a su ministro de Finanzas, Gordon Brown. Según el diario “The Telegraph”, inmediatamente después iniciará los pasos formales para convertirse en católico. Su esposa Cherie y sus cuatro hijos son católicos y durante mucho tiempo se dijo que el premier espera ese momento para convertirse oficialmente al catolicismo. Se cree que Blair tomó la comunión de manos del papa Juan Pablo II durante una visita al Vaticano, en 2003.
Según observadores, el proceder de Blair confirma que los británicos son los campeones del pragmatismo. En efecto, el líder laborista fue durante diez años algo difícil de imaginar: un primer ministro británico católico, aunque clandestinamente. Pero no suponía esto un auténtico problema mientras oficialmente perteneciera a la Iglesia Anglicana, la oficial de Inglaterra. En realidad, Blair ya profesaba el catolicismo en su época de estudiante. Pero debido a su carrera política tuvo que mantener su creencia fuera de los primeros planos de su vida. “Debido a sus consideraciones políticas tuvo que retrasar su conversión durante mucho tiempo”, escribió “The Guardian”.
En teoría
Sin embargo, a Blair le habría sido posible manifestar su confesión religiosa durante su carrera política. Si se tienen en cuenta factores puramente teórico-constitucionales, sólo hay dos cargos que el actual reino insular anglicano niega a los católicos: el de esposo o esposa de un sucesor a la corona, y el de rey o reina. Pero Blair habría fracasado en sus aspiraciones por alcanzar el puesto de jefe de gobierno en 1997 si se hubiera declarado católico. Desde 1668, cuando la revolución destronó al rey católico James II y puso en su lugar a su hija protestante, María II, con su esposo Guillermo III de Orange, nunca hubo un premier católico.
Paradojas
Paradójicamente, el gobierno de Blair implantó o conservó lo que combate la Iglesia Católica romana: el matrimonio entre homosexuales, el derecho al aborto y la investigación con células madre. Incluso se embarcó en la campaña contra Irak contrariando a Juan Pablo II. Todo esto, sin hablar públicamente de sus creencias religiosas. Sin embargo, acudió voluntariamente a misa con su familia y rezó regularmente en la catedral de Westminster y en la iglesia Corazón de María, la más cercana a su residencia de fin de semana. Entre sus invitados habituales en Downing Street estaba el sacerdote John Wals, que fue supuestamente quien lo preparó para una conversión formal a la religión que de una u otra forma ya profesa desde hace tiempo. (DPA)







