Las dos caras de un triunfo
Los padres de las víctimas de los abusos pelearon hasta obtener justicia. Y el Poder Judicial demostró que puede cerrar una investigación en un tiempo prudencial. Por Juan Manuel Montero - Redacción LA GACETA.
12 Junio 2007 Seguir en 
El mensaje de texto llegó a las 17.11 y decía "Condenado a 20 años. ¡Nuestros hijos pueden descansar!". No era una expresión de felicidad. Nadie puede alegrarse luego de que un hijo haya sido violado. Pero sí era una expresión de triunfo. Los padres de las víctimas de Aldo Rubén Chávez confiaron en la Justicia, y ayer oyeron su veredicto.El caso demuestra que el Poder Judicial, con despachos atestados de expedientes, pésima infraestructura y recurrente falta de personal, también puede dar respuestas rápidas. Chávez fue detenido el 13 de marzo de 2005, horas después del ataque, y puesto a disposición del fiscal Pedro Gallo, que subrogaba la fiscalía VI. El martes 7 de junio de ese año, el fiscal Carlos Sale, quien ya había asumido como titular de la fiscalía IV, pidió la elevación a juicio de la causa, y el 11 de octubre, siempre de ese año, el juez Alfonso Zottoli accedió. Hace una semana comenzó el juicio oral, y cuatro jornadas después, los jueces Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavalloti y Alberto Piedrabuena emitieron su veredicto. Pasaron sólo 820 días.
Hay muchas víctimas de casos impunes en la provincia (no sólo aquellos, cuyos familiares son los que se reúnen los martes en la plaza Independencia) que jamás podrán tener justicia. Entre instrucciones policiales deficientes y la falta de control de los fiscales, hay investigaciones que no llegan a nada. Y, se sabe, no existe el crimen perfecto, pero sí la investigación imperfecta. Por eso, cuando al principio algunos dudaban de que Chávez pudiera llegar a ser condenado por sus "influencias" en Casa de Gobierno, donde trabajó hasta que lo detuvieron, los padres de las víctimas y quienes los representaron se encargaron de que esto no sucediera. En todo proceso penal, la actitud de los abogados, para acelerar o retardar un juicio, es clave. Por ejemplo: hace más de dos años y medio que mataron al juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, hay tres policías imputados por el crimen y la causa aún no fue elevada a juicio. Ayer, los jueces analizaron todas las pruebas y decidieron que Chávez era culpable (cualquier duda hubiera beneficiado al imputado). Cerraron así una investigación compleja en el tiempo que correspondía. Esto también es parte del triunfo de la Justicia.







