08 Abril 2002 Seguir en 
Por Laura Hojman
BUENOS AIRES.- No somos el primer mundo, aunque alguna vez la educación argentina lo fue. Por eso no deberíamos jactarnos de que en la última década en el país se inauguraron los ciclos lectivos con prolongados paros y hasta pérdidas del ciclo lectivo, con la a veces complaciente y hasta cómplice mirada de las propias autoridades.
Hoy, en Entre Ríos, San Juan y Río Negro, donde aun no se inició el ciclo lectivo, son los propios padres quienes reclaman clases para sus hijos.
Los conflictos docentes son tan graves como la pérdida de días de clase.
Los maestros entrerrianos, que debieron volver al aula el 25 de febrero, para precisamente recuperar parte del ciclo 2001 afectado por las huelgas, no lo hicieron debido a que se les deben dos sueldos y el aguinaldo. La provincia, sumamente empobrecida, como si fuera poco paga -cuando lo hace- con una suerte de inconsistente bono, 'el federal', que es aceptado en pocos lugares.
Los sanjuaninos no están mejor. Se les debía enero, febrero y marzo, y el aguinaldo y además se les paga el 100 por ciento del sueldo en Lecop, y desde hacía tres semanas mantenían paralizado el servicio educativo, pero decidieron levantarlo y volver el lunes a las aulas, tras las propuestas y promesas de la ministra Rosa Garvarino.
La protesta de los maestros rionegrinos de UNTER, con cortes de puentes, rutas y marchas, no es una simple muestra de rebeldía y desidia con su tarea; tiene su origen en el atraso salarial que padecen desde hace meses. El último sueldo que cobraron fue enero, aunque aún resta completar el pago a unos 3.000 agentes, además del aguinaldo y el incentivo docente correspondiente a 2001.
En este marco, el 'ministerio sin escuelas' como se llamó a Educación en el inicio de los '90, tras la transferencia de las escuelas secundarias a las provincias, decidió tomar las riendas y -desde sus límites legales y físicos- comenzar a destrabar el conflicto.
A poco de asumido este gobierno de emergencia, se llamó al Dialogo Social Argentino, para todas las áreas incluida la educación. Esta vez, sin Carpa Blanca mediante, se acordó con ministros, pedagogos, sindicatos docentes y las confesiones religiosas cumplir un piso mínimo de 180 días de clase en el año.
Giannettasio hoy decidió tomar el 'toro por las astas' y aún en un ministerio sin escuelas, sin docentes a su cargo y sin la responsabilidad financiera de ellos, convocó a los tres ministros de estas 'jacqueadas' provincias, a poner fin a esta vergonzosa situación, que afecta a miles de chicos, a muchos de quienes sólo les quedará como patrimonio el conocimiento, que no es un capital menor.
Mañana, en esta Ciudad, Giannettasio pedirá a los ministros información sobre el conflicto, les exigirá la vuelta a la normalidad y les ofrecerá ayuda técnica y pedagógica para que los chicos recuperen los días -en Entre Ríos son más de 50 perdidos- para cumplir con el pacto inicial, rubricado con la firma de todos de los 180 días mínimos.
Más allá de que, en dichos de la funcionaria, la Nación cumplió enviando los fondos para la reparación de escuelas y otra ayuda social -teniendo en cuenta que en Río Negro el 60 por ciento de ellas están inhabitables- es hora de dejar de 'tirar' los problemas a las jurisdicciones, como se hizo habitualmente, y comenzar a ejercer un poder mediador y controlador de un servicio tan esencial, como es el de dar educación.(DYN)
BUENOS AIRES.- No somos el primer mundo, aunque alguna vez la educación argentina lo fue. Por eso no deberíamos jactarnos de que en la última década en el país se inauguraron los ciclos lectivos con prolongados paros y hasta pérdidas del ciclo lectivo, con la a veces complaciente y hasta cómplice mirada de las propias autoridades.
Hoy, en Entre Ríos, San Juan y Río Negro, donde aun no se inició el ciclo lectivo, son los propios padres quienes reclaman clases para sus hijos.
Los conflictos docentes son tan graves como la pérdida de días de clase.
Los maestros entrerrianos, que debieron volver al aula el 25 de febrero, para precisamente recuperar parte del ciclo 2001 afectado por las huelgas, no lo hicieron debido a que se les deben dos sueldos y el aguinaldo. La provincia, sumamente empobrecida, como si fuera poco paga -cuando lo hace- con una suerte de inconsistente bono, 'el federal', que es aceptado en pocos lugares.
Los sanjuaninos no están mejor. Se les debía enero, febrero y marzo, y el aguinaldo y además se les paga el 100 por ciento del sueldo en Lecop, y desde hacía tres semanas mantenían paralizado el servicio educativo, pero decidieron levantarlo y volver el lunes a las aulas, tras las propuestas y promesas de la ministra Rosa Garvarino.
La protesta de los maestros rionegrinos de UNTER, con cortes de puentes, rutas y marchas, no es una simple muestra de rebeldía y desidia con su tarea; tiene su origen en el atraso salarial que padecen desde hace meses. El último sueldo que cobraron fue enero, aunque aún resta completar el pago a unos 3.000 agentes, además del aguinaldo y el incentivo docente correspondiente a 2001.
En este marco, el 'ministerio sin escuelas' como se llamó a Educación en el inicio de los '90, tras la transferencia de las escuelas secundarias a las provincias, decidió tomar las riendas y -desde sus límites legales y físicos- comenzar a destrabar el conflicto.
A poco de asumido este gobierno de emergencia, se llamó al Dialogo Social Argentino, para todas las áreas incluida la educación. Esta vez, sin Carpa Blanca mediante, se acordó con ministros, pedagogos, sindicatos docentes y las confesiones religiosas cumplir un piso mínimo de 180 días de clase en el año.
Giannettasio hoy decidió tomar el 'toro por las astas' y aún en un ministerio sin escuelas, sin docentes a su cargo y sin la responsabilidad financiera de ellos, convocó a los tres ministros de estas 'jacqueadas' provincias, a poner fin a esta vergonzosa situación, que afecta a miles de chicos, a muchos de quienes sólo les quedará como patrimonio el conocimiento, que no es un capital menor.
Mañana, en esta Ciudad, Giannettasio pedirá a los ministros información sobre el conflicto, les exigirá la vuelta a la normalidad y les ofrecerá ayuda técnica y pedagógica para que los chicos recuperen los días -en Entre Ríos son más de 50 perdidos- para cumplir con el pacto inicial, rubricado con la firma de todos de los 180 días mínimos.
Más allá de que, en dichos de la funcionaria, la Nación cumplió enviando los fondos para la reparación de escuelas y otra ayuda social -teniendo en cuenta que en Río Negro el 60 por ciento de ellas están inhabitables- es hora de dejar de 'tirar' los problemas a las jurisdicciones, como se hizo habitualmente, y comenzar a ejercer un poder mediador y controlador de un servicio tan esencial, como es el de dar educación.(DYN)







