Sarkozy celebró y viajó a Alemania
El nuevo presidente hizo gala de su apodo, "Speedy", el mismo día en que fue investido por Jacques Chirac. El político conservador dijo que cuando se sirve al país no hay bandos, sino buena voluntad de los que aman a la patria. El eje franco-alemán. La urgencia de la UE.
17 Mayo 2007 Seguir en 
PARIS.- El conservador Nicolas Sarkozy se convirtió en el nuevo presidente de Francia en sustitución de Jacques Chirac, en el poder desde 1995, y prometió gobernar en favor de la unidad y de una democracia irreprochable, en esta nueva página de la historia política del país. Sarkozy fue recibido en el Palacio del Elíseo, residencia de los jefes de Estado, por Chirac, de 74 años, que puso fin a una carrera política de más de cuatro décadas. Tras la ceremonia de investidura, el flamante mandatario reiteró que su país sólo será fuerte si permanece unido y garantizó que su victoria es el triunfo de la Francia que desea romper con los comportamientos del pasado. “Quiero dejar clara mi convicción de que cuando se sirve a Francia no hay bandos sino buena voluntad de todos aquellos que aman a su país”, aseguró.
La unidad familiar
En la ceremonia, el nuevo presidente estuvo acompañado por su segunda esposa, Cecilia, de origen español, y el hijo de la pareja, Louis. Además, estaban presentes los dos hijos del primer matrimonio del nuevo presidente, Pierre y Jean, y las dos hijas de la primera unión de su actual esposa. Según observadores, la intención fue aventar rumores de una ruptura de la actual pareja, que circulan desde hace tiempo en Francia. Después de escuchar “Asturias”, del músico español Isaac Albéniz, bisabuelo de la primera dama, Sarkozy comenzó su discurso elogiando a sus predecesores, de Charles de Gaulle a Chirac. Sarkozy, de 52 años, fue elegido este mes por más del 53% de los votos frente a la socialista Ségolène Royal, y se convirtió en el sexto jefe de Estado de la V República, creada en 1958.
Primera salida al exterior
Haciendo honor a su fama de rápido, lo que le valió el apodo de “Speedy (vloz, en inglés) Sarkozy”, el nuevo mandatario viajó ayer mismo a Berlín, donde se reunió con la canciller, Angela Merkel. Ante la jefa de gobierno germana, recordó que la amistad franco-alemana es sagrada. Asimismo, afirmó que fue a Berlín en calidad de europeo, con la clara conciencia de que hay que sacar con urgencia a la Unión Europea de la parálisis institucional en la que se encuentra. Por su parte, Merkel afirmó que la amistad franco-alemana era un milagro, retomando así una fórmula empleada poco antes por Sarkozy cerca de París, ante un monumento a la resistencia antinazi. (AFP-Reuters)
La unidad familiar
En la ceremonia, el nuevo presidente estuvo acompañado por su segunda esposa, Cecilia, de origen español, y el hijo de la pareja, Louis. Además, estaban presentes los dos hijos del primer matrimonio del nuevo presidente, Pierre y Jean, y las dos hijas de la primera unión de su actual esposa. Según observadores, la intención fue aventar rumores de una ruptura de la actual pareja, que circulan desde hace tiempo en Francia. Después de escuchar “Asturias”, del músico español Isaac Albéniz, bisabuelo de la primera dama, Sarkozy comenzó su discurso elogiando a sus predecesores, de Charles de Gaulle a Chirac. Sarkozy, de 52 años, fue elegido este mes por más del 53% de los votos frente a la socialista Ségolène Royal, y se convirtió en el sexto jefe de Estado de la V República, creada en 1958.
Primera salida al exterior
Haciendo honor a su fama de rápido, lo que le valió el apodo de “Speedy (vloz, en inglés) Sarkozy”, el nuevo mandatario viajó ayer mismo a Berlín, donde se reunió con la canciller, Angela Merkel. Ante la jefa de gobierno germana, recordó que la amistad franco-alemana es sagrada. Asimismo, afirmó que fue a Berlín en calidad de europeo, con la clara conciencia de que hay que sacar con urgencia a la Unión Europea de la parálisis institucional en la que se encuentra. Por su parte, Merkel afirmó que la amistad franco-alemana era un milagro, retomando así una fórmula empleada poco antes por Sarkozy cerca de París, ante un monumento a la resistencia antinazi. (AFP-Reuters)







