Wolfowitz quedó en el banquillo de los acusados

Ahora el presidente del BM debe defenderse. Quedó demostrado que el titular de la entidad faltó a la ética al ocuparse del ascenso y del aumento de sueldo de su novia.

16 Mayo 2007
WASHINGTON.- Acusado oficialmente de haber violado las normas de conducta del Banco Mundial, su presidente, Paul Wolfowitz, tiene una última oportunidad de defenderse de acusaciones de nepotismo, en momentos en que se debilita el apoyo que ha venido brindándole la Casa Blanca.
Según los cargos, el ex número dos del Pentágono aseguró personalmente el ascenso y el aumento de sueldo de su novia, Shaha Riza, también empleada de la institución. Debía presentarse ayer ante el consejo de administración  del Banco para hacer su descargo.
Tras la asunción de Wolfowitz en el BM, en junio de 2005, Riza fue transferida al Departamento de Estado con un aumento sustancial de su salario, pero sin salir de la planta de pagos del BM. Al supervisar personalmente esta transferencia, el presidente se colocó en una situación de conflicto de intereses, juzgaron los miembros del comité ad hoc.

El eje de la defensa
Para crédito de Wolfowitz, y es uno de los ejes de su defensa, las instrucciones impartidas en su momento por el comité de ética carecieron de precisión. “El comité admite que el consejo informal brindado por el comité de ética no es un modelo de claridad”, concede en el documento. No obstante, este matiz no reduce en nada la gravedad de las conclusiones: “la situación actual provocó una crisis, no sólo en la dirección, sino en el conjunto de la institución”, señala el informe. También se identifica una erosión de la eficacia operacional del Banco y el riesgo de que el escándalo se convierta en un lastre a la hora de recolectar fondos para los países más pobres.
Tras el descargo de Wolfowitz, de 63 años, incumbirá a los representantes de los 185 países miembros del Banco -divididos sobre la cuestión- tomar una decisión final. Mientras, EEUU no logró ganar el respaldo de sus aliados clave en el Grupo de los Siete para preservar el liderazgo de Wolfowitz en el BM. Japón fue el único que apoyó a Washington. (Reuter-AFP-NA)

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