15 Mayo 2007 Seguir en 
Pakistán está paralizada por el crimen de un funcionario judicial
Islamabad.- Un miembro del Tribunal Superior de Justicia de Pakistán fue asesinado por desconocidos, que lo dispararon en la cabeza. La víctima era considerado un importante testigo en las investigaciones contra el juez del Supremo Iftikhar Chaudhry, despedido por el presidente, Pervez Musarraf, por abuso de poder. El despido provocó protestas y enfrentamientos entre defensores y opositores del mandatario, que paralizaron el país en los últimos días. Las mayores ciudades paquistaníes, entre ellas la comercial Karachi, quedaron paralizadas por las huelgas de la oposición, en protesta por la violencia política que costó 41 vidas el fin de semana. Los manifestantes también salieron en otras partes del país y quemaron imágenes del presidente Musharraf, pidiendo su dimisión.
En Karachi, las tiendas y los mercados permanecieron cerrados y el transporte público fue suspendido mientras 12.000 tropas paramilitares patrullaban las calles con orden de disparar a matar. Tres personas, entre ellas un policía, resultaron heridas en disturbios en los que se incendiaron varios vehículos y se tiraron piedras a la policía. El despido del juez realizado por Musharraf desencadenó las protestas que pronto desembocaron en un amplio movimiento contra el líder militar, al que se enfrenta el progubernamental Movimiento Muttahida Qaumi (MQM). (DPA)
Islamabad.- Un miembro del Tribunal Superior de Justicia de Pakistán fue asesinado por desconocidos, que lo dispararon en la cabeza. La víctima era considerado un importante testigo en las investigaciones contra el juez del Supremo Iftikhar Chaudhry, despedido por el presidente, Pervez Musarraf, por abuso de poder. El despido provocó protestas y enfrentamientos entre defensores y opositores del mandatario, que paralizaron el país en los últimos días. Las mayores ciudades paquistaníes, entre ellas la comercial Karachi, quedaron paralizadas por las huelgas de la oposición, en protesta por la violencia política que costó 41 vidas el fin de semana. Los manifestantes también salieron en otras partes del país y quemaron imágenes del presidente Musharraf, pidiendo su dimisión.
En Karachi, las tiendas y los mercados permanecieron cerrados y el transporte público fue suspendido mientras 12.000 tropas paramilitares patrullaban las calles con orden de disparar a matar. Tres personas, entre ellas un policía, resultaron heridas en disturbios en los que se incendiaron varios vehículos y se tiraron piedras a la policía. El despido del juez realizado por Musharraf desencadenó las protestas que pronto desembocaron en un amplio movimiento contra el líder militar, al que se enfrenta el progubernamental Movimiento Muttahida Qaumi (MQM). (DPA)







