La visión kirchnerista del peronismo

En la elección de octubre, el candidato del oficialismo no irá bajo el paraguas del PJ. Incluso, no lo haría con la denominación de Frente para la Victoria. Por Angel Anaya - Columnista.

26 Abril 2007
BUENOS AIRES.- Sea pingüino, sea pingüina, la candidatura presidencial oficialista no concurrirá a las urnas de octubre bajo la nominación del Partido Justicialista, y ni siquiera está decidido que lo haga con la del Frente para la Victoria. Esa será una de las señales de que el proceso político nacional se halla en fuerte recomposición, y el kirchnerismo aporta el gesto más elocuente.
“El peronismo fue historia mientras Perón estuvo al frente, y dejó de conducirlo cuando su salud comenzó a abandonarlo. A partir de entonces se convirtió en herramienta de grupos ansiosos de poder”, señala nuestro informante, una figura que en su momento, cuando pertenecía a Montoneros, fue expulsada del movimiento por el fundador y ahora está muy cerca de Kirchner como legislador del FPV. Ese comentario y otros más no hacen sino definir con palabras lo que los hechos están demostrando desde que Cristina Fernández se impuso como senadora nacional, en la provincia de Buenos Aires por el Frente, al duhaldismo del PJ. Cómo será esa concertación es, por ahora, el dilema, pues debe permitir que los radicales K puedan sumarse sin rubores y en conciencia de que no lo harán con el histórico adversario. “Kirchner y Cristina son intérpretes de un tiempo nuevo al que el peronismo no supo interpretar por la ausencia de su fundador, una figura cuya particularidad era saber adecuarse a los tiempos”, agrega el intérprete del pensamiento kirchneriano.

No mejora lo necesario
Otra cosa es la certeza de que la esposa del Presidente vaya a ser su sucesora, pues las encuestas oficiosas le han seguido asignando una seducción política insuficiente para imponerse en la primera ronda electoral, cosa que no ocurre con aquel, aunque bastante lejos de los pronósticos serviles que se escuchan en su entorno; entre ellos, el que acaba de formular el expresivo ministro Aníbal Fernández, según el que ambos ganarían por 30 puntos de ventaja sobre el segundo.
Seguramente, ese segundo es Roberto Lavagna, a quien la estrategia presidencial anteriormente consignada pretendería dejar con un PJ disperso en el distrito bonaerense y otros donde el movimiento justicialista sigue respondiendo a gobernadores propios con fuerte dependencia de la caja presidencial.
En medio de los conflictos que, como satélites perturbadores, giran alrededor del Gobierno y especialmente de Kirchner, el viaje a México de la primera dama no está teniendo la luminosidad política pretendida como uno de los líderes latinoamericanos, a los que estaría llamada, según señaló también el ministro del Interior. Y es que la compleja relación oficial con los medios no presta los títulos que podrían esperarse, inclusive en los mexicanos, donde apenas se recogen las actividades de su intensa agenda. (De nuestra Sucursal)

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