CEMENTERIO DE LOS SOLDADOS ARGENTINOS EN MALVINAS.
12 Noviembre 2006 Seguir en 

La Argentina ha tenido y tiene como política de Estado la recuperación y ejercicio de su soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos e insulares correspondientes, y como tal figura incluida como primera disposición transitoria en nuestra Constitución Nacional.
Política de Estado, causa o sentimiento nacional, ha sido la mayoría de las veces declamatoria, fruto de eficaz improvisación, sin corresponder a una planificación permanente alerta para aprovechar toda oportunidad para lograr su objetivo. Cuando se tomó la errada decisión de recuperar las islas por las armas, fue mal concebida y luego peor negociada, causándonos ingentes pérdidas y un impasse en las negociaciones.
Luego de 173 años de usurpación territorial no existe un documento del Gobierno argentino con la fundamentación oficial e historia de nuestros derechos de soberanía; es una asignatura pendiente y un "apelo" para que se haga. España tiene su "Libro Blanco" sobre Gibraltar.
Mientras la Argentina no lleva a cabo un permanente estudio de su interés nacional y, como consecuencia, no tenemos ninguna política de Estado, o sea estamos sin rumbo, en el caso de las Malvinas Gran Bretaña hizo llegar su historia sobre las islas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como anexo al documento s/15007 del 28 de abril de 1982. En 2005 se publicó, en dos tomos, la "Official History of the Falklands Campaign", escrita por Sir Lawrence Freedman por expreso encargo del Gobierno británico. Esta "Historia Oficial" complementa un anterior "Informe" oficial británico sobre las negociaciones argentino-británicas publicado en enero de 1983, preparado por Lord Franks y luego ratificado por otro "Informe" oficial de 1983-84 preparado por una Comisión de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico presidida por Lord Kershaw.
Han sido muchas las oportunidades de recuperar nuestras Malvinas. En el período de la posguerra el pueblo y el gobierno inglés enfrentaron grandes dificultades y sacrificios económicos y las Malvinas les constituían un lucro cesante, una carga para el contribuyente, mientras la Argentina había surgido acreedora financieramente de Inglaterra. Se perdió la oportunidad de buscar una solución en ese momento conveniente para ambas partes.
La Resolución 2165 del 16 de diciembre de 1965, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, o sea de la comunidad internacional, referente a la cuestión de las Malvinas, reconoce la disputa entre la Argentina y Gran Bretaña acerca de la soberanía sobre las islas e invita a los gobiernos de ambos países a proseguir, sin demora, las negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica al problema, teniendo en cuenta "los intereses de la población de las Islas Malvinas". El ámbito de las Naciones Unidas es importante para nuestro país en donde, desde 1965 hasta 1988, el tema fue cada año motivo de debate y de resoluciones favorables a nuestro objetivo de negociación en la Asamblea General; luego se perdió jerarquía de debate y resultados al pasar a tratarse el tema, también anualmente, siempre con una activa y positiva acción de la Argentina, en el Comité de Descolonización.
Veamos un resumen de los hechos ocurridos, entre 1966 y 1982, de negociación sobre las Malvinas.1) En enero de 1966 Michael Steward, secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, viajó a Buenos Aires, preparándose la iniciación de negociaciones bilaterales con miras al futuro de las Malvinas.
2) El embajador Carlos Ortiz de Rozas hizo saber que en 1966, siendo él encargado de negocios en nuestra Embajada en Londres, Henry Hohler, subsecretario del Foreign Office para Asuntos de América del Sur, y Robin Edmonds, a cargo del tema Malvinas en el Foreign Office, le manifestaron que las islas habían dejado de tener valor estratégico para la marina británica, que creían que había que resolver la disputa de soberanía pero que no se podía hacer de una manera repentina, agregando: "Es necesario que ustedes conquisten las mentes y los corazones de los isleños, para que no haya resistencia por parte de ellos".
3) En noviembre de 1966 hubo conversaciones secretas en las que, en un informe oficial británico preparado por Lord Franks, se da cuenta de que la parte británica propuso "un congelamiento de la soberanía por un mínimo de 30 años", lo que fue rechazado por el gobierno argentino.
4) Negociaciones secretas ocurrieron a partir de un almuerzo, el 12 de enero de 1967, del embajador argentino en Gran Bretaña, brigadier Eduardo Mc Loughlin y funcionarios de la cancillería británica. Se consideró la idea de una entrega de las Malvinas a la Argentina tras un período con un acuerdo de "leaseback" o retroarriendo, por el cual Gran Bretaña mantendría la administración de las islas para pasar estas luego a la soberanía argentina. El 5 de julio de 1968 Mc Loughlin visitó al secretario Steward entregándole un borrador de Memorandum de Entendimiento, que dio lugar a que el 9 de agosto de 1968 se concretara un Acuerdo de seis artículos, expresando el cuarto, el más importante: "El gobierno de Su Majestad británica reconocerá la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas a partir de una fecha a ser acordada. Dicha fecha será fijada tan pronto como el gobierno de Su Majestad británica esté satisfecho de que los intereses de los habitantes serán atendidos por el gobierno argentino". Este proyecto lo hizo público, con duras críticas, el diario "Daily Express", y recibió el rechazo de los isleños y del Parlamento. En consecuencia el canciller Steward anunció que el Acuerdo sufriría demoras, enfatizando en la "preeminencia de los deseos de los isleños". Se malogró una posibilidad viable.
5) El 1º de julio de 1971 la Argentina y Gran Bretaña convinieron un "Acuerdo de Comunicaciones", implementando la Argentina una política de captación de la voluntad de los isleños y de beneficio para sus intereses, por medio de: transporte aéreo y marítimo a cargo de la Fuerza Aérea y de la Armada argentina; vuelos semanales de LADE; instalación de una planta de YPF para combustible y otra de supergás; construcción de un muelle petrolero; evacuación de enfermos al Hospital Británico en Buenos Aires y a Comodoro Rivadavia; becas para alumnos malvinenses en escuelas argentinas; incorporación de maestros de castellano a las escuelas malvinenses; cursos de especialidades técnicas; emisión de documento de viaje en lugar de pasaporte; compra de ovejas. Por este "Acuerdo", a un costo para la Argentina de millones de dólares, nuestro gobierno perseguía crear una buena relación con los isleños y, con respecto a las islas, un estratégico vínculo de dependencia. Este "Acuerdo" estuvo en funcionamiento hasta la intervención armada de 1982.
6) En enero de 1974 en Gran Bretaña se pensó en la "posibilidad de condominio como una alternativa al traspaso de soberanía". A tal efecto el 11 de junio de 1974 el embajador británico en Buenos Aires reasumió conversaciones explicando: "...el objeto principal del gobierno de Su Majestad al iniciar negociaciones sobre la base de un condominio sería el de solucionar la disputa sobre la soberanía aceptando la cosoberanía sobre las islas", ello a través de un tratado en el cual "...los isleños pudieran desarrollarse conforme a sus intereses". Esta propuesta de condominio o soberanía compartida, la mejor oportunidad que tuvo la Argentina para estar presente en las Malvinas, fracasó por la muerte del presidente Perón, que dejó la decisión a una presidenta débil, mal aconsejada, que exigía una solución de todo o nada, que hizo que no se la considerara, y la negativa de los isleños, no preparados para aceptar este arreglo.
7) En julio de 1975, inspirándose en el esquema que el Reino Unido suscribió con China sobre su colonia en Hong Kong, se planteó la transferencia de soberanía con arrendamiento al Reino Unido -el "leaseback"-, lo que Gran Bretaña discutió con la Argentina y lo consideró en sus opciones hasta 1982, proponiéndose un arriendo por 99 años.
8) En 1981, ante la irreductible posición de los isleños, Gran Bretaña no tenía nuevas alternativas de negociación que ofrecer. El 11 de enero de 1982 el gobernador de las Malvinas en su Informe Anual señalaba: "...la opinión de los isleños contra el ?leaseback? se había endurecido", por lo que no veía la razón de nuevas conversaciones.
Con posterioridad a la acción armada de 1982 se intentó, durante la década del 90, una frívola política, mal denominada, por su definición, de seducción, que no tuvo éxito.(c) LA GACETA
Política de Estado, causa o sentimiento nacional, ha sido la mayoría de las veces declamatoria, fruto de eficaz improvisación, sin corresponder a una planificación permanente alerta para aprovechar toda oportunidad para lograr su objetivo. Cuando se tomó la errada decisión de recuperar las islas por las armas, fue mal concebida y luego peor negociada, causándonos ingentes pérdidas y un impasse en las negociaciones.
Luego de 173 años de usurpación territorial no existe un documento del Gobierno argentino con la fundamentación oficial e historia de nuestros derechos de soberanía; es una asignatura pendiente y un "apelo" para que se haga. España tiene su "Libro Blanco" sobre Gibraltar.
Mientras la Argentina no lleva a cabo un permanente estudio de su interés nacional y, como consecuencia, no tenemos ninguna política de Estado, o sea estamos sin rumbo, en el caso de las Malvinas Gran Bretaña hizo llegar su historia sobre las islas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como anexo al documento s/15007 del 28 de abril de 1982. En 2005 se publicó, en dos tomos, la "Official History of the Falklands Campaign", escrita por Sir Lawrence Freedman por expreso encargo del Gobierno británico. Esta "Historia Oficial" complementa un anterior "Informe" oficial británico sobre las negociaciones argentino-británicas publicado en enero de 1983, preparado por Lord Franks y luego ratificado por otro "Informe" oficial de 1983-84 preparado por una Comisión de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico presidida por Lord Kershaw.
Han sido muchas las oportunidades de recuperar nuestras Malvinas. En el período de la posguerra el pueblo y el gobierno inglés enfrentaron grandes dificultades y sacrificios económicos y las Malvinas les constituían un lucro cesante, una carga para el contribuyente, mientras la Argentina había surgido acreedora financieramente de Inglaterra. Se perdió la oportunidad de buscar una solución en ese momento conveniente para ambas partes.
La Resolución 2165 del 16 de diciembre de 1965, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, o sea de la comunidad internacional, referente a la cuestión de las Malvinas, reconoce la disputa entre la Argentina y Gran Bretaña acerca de la soberanía sobre las islas e invita a los gobiernos de ambos países a proseguir, sin demora, las negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica al problema, teniendo en cuenta "los intereses de la población de las Islas Malvinas". El ámbito de las Naciones Unidas es importante para nuestro país en donde, desde 1965 hasta 1988, el tema fue cada año motivo de debate y de resoluciones favorables a nuestro objetivo de negociación en la Asamblea General; luego se perdió jerarquía de debate y resultados al pasar a tratarse el tema, también anualmente, siempre con una activa y positiva acción de la Argentina, en el Comité de Descolonización.
Veamos un resumen de los hechos ocurridos, entre 1966 y 1982, de negociación sobre las Malvinas.1) En enero de 1966 Michael Steward, secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, viajó a Buenos Aires, preparándose la iniciación de negociaciones bilaterales con miras al futuro de las Malvinas.
2) El embajador Carlos Ortiz de Rozas hizo saber que en 1966, siendo él encargado de negocios en nuestra Embajada en Londres, Henry Hohler, subsecretario del Foreign Office para Asuntos de América del Sur, y Robin Edmonds, a cargo del tema Malvinas en el Foreign Office, le manifestaron que las islas habían dejado de tener valor estratégico para la marina británica, que creían que había que resolver la disputa de soberanía pero que no se podía hacer de una manera repentina, agregando: "Es necesario que ustedes conquisten las mentes y los corazones de los isleños, para que no haya resistencia por parte de ellos".
3) En noviembre de 1966 hubo conversaciones secretas en las que, en un informe oficial británico preparado por Lord Franks, se da cuenta de que la parte británica propuso "un congelamiento de la soberanía por un mínimo de 30 años", lo que fue rechazado por el gobierno argentino.
4) Negociaciones secretas ocurrieron a partir de un almuerzo, el 12 de enero de 1967, del embajador argentino en Gran Bretaña, brigadier Eduardo Mc Loughlin y funcionarios de la cancillería británica. Se consideró la idea de una entrega de las Malvinas a la Argentina tras un período con un acuerdo de "leaseback" o retroarriendo, por el cual Gran Bretaña mantendría la administración de las islas para pasar estas luego a la soberanía argentina. El 5 de julio de 1968 Mc Loughlin visitó al secretario Steward entregándole un borrador de Memorandum de Entendimiento, que dio lugar a que el 9 de agosto de 1968 se concretara un Acuerdo de seis artículos, expresando el cuarto, el más importante: "El gobierno de Su Majestad británica reconocerá la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas a partir de una fecha a ser acordada. Dicha fecha será fijada tan pronto como el gobierno de Su Majestad británica esté satisfecho de que los intereses de los habitantes serán atendidos por el gobierno argentino". Este proyecto lo hizo público, con duras críticas, el diario "Daily Express", y recibió el rechazo de los isleños y del Parlamento. En consecuencia el canciller Steward anunció que el Acuerdo sufriría demoras, enfatizando en la "preeminencia de los deseos de los isleños". Se malogró una posibilidad viable.
5) El 1º de julio de 1971 la Argentina y Gran Bretaña convinieron un "Acuerdo de Comunicaciones", implementando la Argentina una política de captación de la voluntad de los isleños y de beneficio para sus intereses, por medio de: transporte aéreo y marítimo a cargo de la Fuerza Aérea y de la Armada argentina; vuelos semanales de LADE; instalación de una planta de YPF para combustible y otra de supergás; construcción de un muelle petrolero; evacuación de enfermos al Hospital Británico en Buenos Aires y a Comodoro Rivadavia; becas para alumnos malvinenses en escuelas argentinas; incorporación de maestros de castellano a las escuelas malvinenses; cursos de especialidades técnicas; emisión de documento de viaje en lugar de pasaporte; compra de ovejas. Por este "Acuerdo", a un costo para la Argentina de millones de dólares, nuestro gobierno perseguía crear una buena relación con los isleños y, con respecto a las islas, un estratégico vínculo de dependencia. Este "Acuerdo" estuvo en funcionamiento hasta la intervención armada de 1982.
6) En enero de 1974 en Gran Bretaña se pensó en la "posibilidad de condominio como una alternativa al traspaso de soberanía". A tal efecto el 11 de junio de 1974 el embajador británico en Buenos Aires reasumió conversaciones explicando: "...el objeto principal del gobierno de Su Majestad al iniciar negociaciones sobre la base de un condominio sería el de solucionar la disputa sobre la soberanía aceptando la cosoberanía sobre las islas", ello a través de un tratado en el cual "...los isleños pudieran desarrollarse conforme a sus intereses". Esta propuesta de condominio o soberanía compartida, la mejor oportunidad que tuvo la Argentina para estar presente en las Malvinas, fracasó por la muerte del presidente Perón, que dejó la decisión a una presidenta débil, mal aconsejada, que exigía una solución de todo o nada, que hizo que no se la considerara, y la negativa de los isleños, no preparados para aceptar este arreglo.
7) En julio de 1975, inspirándose en el esquema que el Reino Unido suscribió con China sobre su colonia en Hong Kong, se planteó la transferencia de soberanía con arrendamiento al Reino Unido -el "leaseback"-, lo que Gran Bretaña discutió con la Argentina y lo consideró en sus opciones hasta 1982, proponiéndose un arriendo por 99 años.
8) En 1981, ante la irreductible posición de los isleños, Gran Bretaña no tenía nuevas alternativas de negociación que ofrecer. El 11 de enero de 1982 el gobernador de las Malvinas en su Informe Anual señalaba: "...la opinión de los isleños contra el ?leaseback? se había endurecido", por lo que no veía la razón de nuevas conversaciones.
Con posterioridad a la acción armada de 1982 se intentó, durante la década del 90, una frívola política, mal denominada, por su definición, de seducción, que no tuvo éxito.(c) LA GACETA
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