Aguas turbulentas

Remes asistirá a la reunión del FMI que se hará a mediados de mes.

07 Abril 2002
Por Edgardo Alfano
BUENOS AIRES.- Los fantasmas del pasado rondan a diario por la Casa Rosada. Por eso el presidente Eduardo Duhalde debe reavivar una y otra vez su idea de formar una red de contención política y social.
Lo hace ante la posibilidad de que finalmente el FMI no otorgue el auxilio financiero que requiere el Gobierno o que sea sólo para pagar una ínfima parte de lo que se le debe a ese organismo de crédito internacional.
Se trata de un crédito por U$S9.000 millones que la Argentina tiene congelado desde el gobierno de Fernando de la Rúa.
Las presiones internacionales, sobre todo del FMI y los Estados Unidos, se hacen sentir y mucho bajo las mismas definiciones: un profundo ajuste y un plan económico sustentable.
En esa línea, las nuevas negociaciones iniciadas en Buenos Aires con una misión del FMI no hacen otra cosa que lanzar señales preocupantes. Si bien el Gobierno puso en marcha un aumento en las retenciones a las exportaciones, como pide el Fondo, hay otras cosas que marchan a fuego muy lento, como la reducción del déficit fiscal -a nivel nacional y provincial- y la eliminación de los bonos provinciales.
Quizás por eso el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, decidió asistir a la reunión de primavera del FMI, que se realizará a mediados de mes en Washington. Desea señales concretas de que el auxilio llegará en mayo, como se lo prometió a Duhalde.
Para ese momento ya habrá un nuevo informe de uno de los malos de la película: el negociador del Fondo, Anoop Singh.
El Presidente sabe que es tan importante alcanzar un salvavidas del FMI como escaparle a la hiperinflación. La inflación de marzo alcanzó el 4% y casi llegó al 10% en el primer trimestre del año, con una tendencia en alza para abril. Ese 4% nos muestra una realidad que asusta, con precios subiendo por veloces ascensores mientras los ingresos de los trabajadores y el empleo están anclados en el subsuelo. La falta de consumo sigue afectando con fuerza a las empresas, en un peligroso círculo vicioso.
Con ese cuadro, muchas veces sólo se necesita una chispa para el estallido social, como ocurrió en el pasado reciente.Duhalde y su esposa pusieron en marcha el esperado subsidio de $150 para jefes y jefas de hogar, pero el vicejefe de Gabinete, Juan Pablo Cafiero, hizo una realista advertencia: si se produce un brote inflacionario, el efecto de ese subsidio "se esfumaría" y no alcanzaría para cubrir las mínimas necesidades de una familia.
Es por eso que Duhalde busca recomponer la relación con legisladores del PJ y la UCR, quienes, por otra parte, deben tratar leyes que reclama el FMI, como la ratificación del pacto Nación-Provincias y la modificación a la Ley de Subversión Económica.
Duhalde llegó al poder gracias a una Asamblea Legislativa y sólo un amplio respaldo del Congreso le permitirá enfrentar con fuerzas el futuro inmediato. Hasta ahora, las imposiciones del FMI lo obligaron a gobernar de espaldas a los legisladores. Su plan apunta a la reactivación (debe cumplir con su promesa sobre el fin de la recesión para el 9 de julio) y a la contención social.
En el medio, el ambiente político volvió a enrarecerse con dos hechos que tienen como escenario los tribunales.
Domingo Cavallo, el ministro todopoderoso de Carlos Menem y De la Rúa, está preso en la megacausa por la venta ilegal de armas y pólvora al Ecuador y a Croacia.
Cavallo jamás se preocupó demasiado por esa investigación, sobre todo a partir del momento en que Menem, Antonio Erman González y Emir Yoma recuperaron su libertad.
Pero ahora teme que el hilo se corte por lo más delgado y que una mano política lo deje por mucho tiempo tras las rejas, en la causa que maneja Julio Speroni, un juez a quien el cavallismo señala por sus presuntas y pasadas vinculaciones al menemismo.
Duhalde sabe que si Menem vuelve a desfilar por los tribunales, la interna peronista se recalentará una vez más en un momento inoportuno.
Por otra parte, el peronismo bonaerense, que tiene al Presidente como su máximo referente, quedó involucrado en una maniobra judicial de De la Rúa, quien denunció un complot de justicialistas y radicales para desalojarlo de la Casa Rosada el 20 de diciembre pasado.
De la Rúa está siendo investigado por su presunta responsabilidad en los hechos que derivaron en una represión que dejó muertos en la Plaza de Mayo y sus alrededores. Su estrategia apunta a llevar la atención hacia otro escenario, que involucra no sólo al duhaldismo sino a Raúl Alfonsín, Federico Storani y Leopoldo Moreau, entre otros. Una vez más, De la Rúa busca descargar culpas en otros.
La Argentina sigue atrapada en un mar de aguas turbulentas. (DyN)

Tamaño texto
Comentarios