Tres de cada diez médicos fuman

El hábito incide en la relación con los pacientes y en la efectividad de sus consejos.

16 Junio 2004
Aunque conocen de cerca los efectos devastadores del tabaco sobre la salud, casi el 30% de los médicos argentinos fuma. El dato corresponde a un estudio epidemiológico del tabaquismo entre 783 médicos de distintas especialidades de Capital y Gran Buenos Aires publicado en la Revista Argentina de Cardiología en marzo del año pasado. Y sus conclusiones coinciden con un relevamiento que realizó la Fundación Cardiológica Argentina en ocasión del último Congreso Nacional de Cardiología.
Si bien la proporción de fumadores entre los médicos es menor a la tasa de tabaquismo de la población general (40% de los adultos), no deja de ser llamativa.
Según el estudio, un 28,6% de los encuestados admitió fumar actualmente, con un promedio de 14 cigarrillos por día, mientras que un 25,3% habían abandonado el hábito. La mayor prevalencia de médicos fumadores se da en las especialidades quirúrgicas y en los servicios de urgencia, dado el mayor estrés y carga horaria que exigen estos trabajos. Por otra parte, un 78% de los médicos fumadores reconocieron hacerlo en el hospital, y un 35% de ellos en áreas prohibidas.

Asesino silencioso
El tabaquismo es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y la principal causa de muerte prevenible en el mundo.
En Argentina, las muertes por su causa ascienden a unas 45 mil por año. Al contrario de lo que ocurrió en las naciones desarrolladas, el consumo de tabaco en el país aumentó en la última década, y la edad de inicio se hizo cada vez más temprana, situándose en los 11 años en los varones y en los 15 en las mujeres. Entre otras enfermedades, el tabaquismo es responsable del 20% de las cardiopatías isquémicas y el 38% de los cánceres. Se estima que causa el 46% de las muertes por enfermedad cardíaca en los hombres y el 37% en mujeres menores de 65 años.
La lista de efectos nocivos del cigarrillo es casi interminable, y no sólo abarcan a los que fuman, sino a quienes los rodean: los fumadores pasivos.

No pasa por el conocimiento
La existencia de médicos fumadores "demuestra que el abandono del cigarrillo no pasa por el conocimiento de sus efectos nocivos. Cuando se establece una relación adictiva, son muchas las cosas que se depositan: afectos, deseos, representaciones", dice la doctora María Inés Sosa Liprandi, secretaria de la Fundación Cardiológica Argentina. La entidad lleva a cabo desde hace cuatro años el programa ArConTa (Argentina contra el Tabaco), que capacita a médicos de todas las especialidades para que ayuden a sus pacientes a dejar de fumar. Los médicos que fuman se preocupan menos por desalentar el tabaquismo. Algo que no ocurre con los médicos ex fumadores, que según la encuesta de la Fundación Cardiológica, son los que más recomiendan a sus pacientes dejar de fumar.
El médico clínico Fernando Müller, autor del libro y coordinador del proyecto Médicos Especialistas en Dejar de Fumar(MEDEF ), "el profesional que predica algo que no cumple, no es creíble. Por eso los médicos que fuman no suelen aconsejar a sus pacientes, ya que no tienen autoridad para hacerlo".
Siendo él mismo un ex fumador, Müller admite que cuando abandonó el tabaco, comenzó a tratar a sus pacientes de manera distinta."Comencé a indagar más y a buscar motivaciones junto con ellos para abandonar el tabaco", destaca.
"Todo médico, cualquiera sea su especialidad, tiene la responsabilidad de orientar a sus pacientes para el abandono de este hábito", dice Müller. El tabaquismo no es sólo causa de enfermedades graves y complejas, sino que es una enfermedad en sí misma: la adicción al tabaco. Combatirla no es una mera cuestión de voluntad, sino que requiere formación y entrenamiento.

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