El consumo de calcio previene la obesidad

La ingesta de 1.000 miligramos del metal alcalino por día -equivalente a dos vasos de leche y un yogur- ayuda a prevenir hasta la diabetes tipo II.

16 Junio 2004
La ingesta promedio de calcio en nuestro país es deficiente. Las investigaciones realizadas recientemente demostraron que un mayor consumo del metal alcalino, equivalente a dos vasos de leche y un yogur por día (1.000 miligramos), ayuda a mantener un peso saludable y a prevenir la obesidad. Los lácteos son la principal fuente de calcio, pero los efectos de estos alimentos sobre el peso corporal son el doble de los que produce el calcio de origen farmacológico.

El calcio evita el riesgo de sobrepeso, de hipertensión y de resistencia a la insulina
Con una ingesta de 1.000 mg de calcio por día, es decir, el equivalente a dos vasos de leche y un yogur, los adultos podrían evitar el riesgo de sobrepeso y obesidad, y controlar mejor su peso si hacen dieta.
La ingesta de calcio -en particular, el aportado por los lácteos-, demostró nuevos beneficios sobre la salud: también reduciría el riesgo de hipertensión y de ?resistencia a la insulina?, una condición que se considera precursora de diabetes tipo 2.
Esta afirmación fue realizada por expertos durante el 4° Simposio Internacional de Nutrición y Actividad Física, con la participación del doctor Michael B. Zemel, investigador norteamericano mundialmente famoso por su aporte científico que vincula al calcio con el metabolismo lipídico (de las grasas).

Ventaja de los flacos
"La asociación entre la mayor ingesta de calcio y el menor peso corporal surgió en los ?80 como una curiosidad científica. Al analizar la primer Encuesta de Salud de los Estados Unidos, que relacionaba dieta y distintas condiciones biológicas, se encontró que las personas más flacas tenían una mayor ingesta de calcio que las personas más obesas, pero como no había mecanismo que lo pudiese vincular, quedó como una curiosidad. Luego, esta asociación fue confirmada por un centenar de investigadores en todo el mundo y hoy existe consenso en aseverar que existe un mecanismo por el cual la mayor ingesta de calcio se asocia a un mejor control del peso", dijo Zemel. Los lácteos no sólo son la principal fuente de calcio de la dieta, sino que sus efectos sobre el peso corporal son mucho mayores (casi el doble) que los que produce el calcio de origen farmacológico. Probablemente, el elemento que produce esta mayor efectividad sea la proteína láctea, y otros factores no muy bien descriptos presentes en la leche (una matriz muy compleja, con distintos péptidos activos).

Oxidación de las grasas
"Si bien el calcio por sí solo no evita el aumento de peso (si se consumen más calorías que las que se gastan con la actividad física, habrá aumento), en las personas que mantienen un balance energético normal, la ingesta de calcio contribuye a la mejor oxidación de las grasas y en consecuencia a mantener un peso normal. En quienes hacen dieta, la mayor ingesta de calcio ?especialmente de los lácteos- logra que pierdan más peso con el mismo esfuerzo", agregó el doctor Michael Zemel.
La recomendación de calcio en los adultos es de 1000 a 1200 mg diarios, mientras que la ingesta promedio de los argentinos está en el orden de los 600 a 800 mg, con una gran dispersión.
El doctor Esteban Carmuega, médico pediatra, especialista en nutrición infantil, señaló que es muy difícil alcanzar a cubrir los requerimientos de calcio si no se incluye en la dieta el consumo regular de lácteos. La leche y sus derivados son fuente de más de 20 nutrientes, entre ellos, proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales esenciales para la salud".

Una "paradoja" crucial
El mecanismo por el cual el calcio contribuye al descenso de peso estriba en la denominada "Paradoja del calcio": a menor ingesta de calcio, más aumenta el calcio dentro de las células adiposas o ?adipocitos?, que son las que almacenan grasa.
El aumento del calcio dentro de las células es una señal para depositar grasa ("lipogénesis") y disminuir la oxidación ("lipólisis"), favoreciendo la obesidad. Por el contrario, un mayor consumo de calcio en la dieta ocasiona una disminución en el calcio dentro de las células adiposas, activa la oxidación de las grasas, produciendo en consecuencia menos acumulación de grasa y menor depósito de la misma. Por ello, cuanto mayor la ingesta de calcio en la dieta, mayor la oxidación celular de las grasas.

Experiencia en ratones
Muchos estudios que explican el mecanismo molecular por el cual el calcio dispara la oxidación de las grasas se han realizado en ratones transgénicos "agouti". En esta cepa de ratones se introduce un gen que sintetiza la proteína ?agouti?, que favorece este proceso de obesidad. Cuando los ratones fueron sometidos a dietas pobres en calcio, se volvieron gordos, muy gordos. Cuando se aumentó la ingesta de calcio, adelgazaron.

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