11 Febrero 2004 Seguir en 

Una experiencia traumática de abuso o violación puede elevar el grado de complicación que cualquier ser humano normal tiene con su vida sexual hasta el punto en que no pueda tener relaciones ni establecer vínculos que surjan del deseo.
Las terapias cognitivo-conductuales y psicoanalíticas han sido las más utilizadas para ayudar a la persona a superar los problemas derivados de un abuso, pero el avance de las neurociencias ha aportado más recientemente otras terapias que apuntan particularmente al recuerdo del episodio que perturba al paciente con técnicas menos convencionales.
Estrés postraumático
A partir de que se estableciera el diagnóstico de "trastorno por estrés postraumático", a principios de la década del 80, se comprobaron similitudes entre síntomas presentados por mujeres violadas y los que padecían soldados que habían vuelto de una guerra: una reacción de intenso horror o desesperanza desatada originariamente por una circunstancia que amenazó seriamente la vida o la integridad física, y que luego puede repetirse en ausencia de tales circunstancias.
Como ejemplo de ello el psicólogo Eduardo Cazabat, terapeuta y director asociado de la revista de la Asociación Argentina de Psicotrauma, refiere el caso de una paciente adulta a la que una "sensación de asco" perturbaba en sus relaciones sexuales.
Catarsis emocional
"En las primeras entrevistas -cuenta Cazabat- surge que había sido abusada de niña, pero lo cuenta como al pasar, como si no tuviera nada que ver. Tratamos el tema con una terapia especial, lo cual le produjo una catarsis emocional muy fuerte a pesar de que supuestamente había olvidado el episodio, y a la semana siguiente dijo que ?casualmente? había tenido relaciones como nunca en su vida. Pero ni siquiera así había logrado ?conectar? que aquella experiencia de abuso había tenido algo que ver con su posterior vida sexual."
La acción desde el inconsciente del episodio traumático se suele caracterizar por el olvido y la disociación que el paciente hace de él. La sexóloga Nydia Carranza Oviedo, miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), explica que es por eso que para las disfunciones sexuales generadas así pueden usarse terapias basadas en la relajación profunda para recordar e "integrar al psiquismo" el suceso que operaba de manera autónoma:
Cómo es el método
En la terapia inductivo-regresiva la persona vuelve hacia atrás en estado de relajación profunda hasta que recuerda y va desenredando eso que psicológicamente se organizó en torno de su sexualidad. Luego se sigue con una terapia progresiva, que es una desensibilización sistemática, y la persona comienza a acercarse a la sexualidad sin aquella sensación.
La relajación profunda o hipnosis, revitalizada hoy desde las neurociencias, ya se usaba en tiempos de Freud, y fue precisamente él quien sugirió la cura por la simple asociación libre de ideas sin hipnosis, creando así el psicoanálisis.
Aunque al volver al estado normal el paciente olvide los recuerdos inducidos, y aunque estos no se correspondan fidedignamente con los hechos tal cual sucedieron (ambas cosas suelen ocurrir), el paso por la conciencia, identificada en el lóbulo frontal del cerebro, es la que según la terapeuta produce la integración al aparato psíquico.En cuanto a las terapias (la inducción o hipnosis es un método pero no una terapia en sí), el licenciado Cazabat menciona por su parte:
La de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, donde por estímulos que se alternan de derecha a izquierda (un sonido, un golpeteo sobre una u otra rodilla, movimientos oculares, etc.) se busca que el cerebro procese el recuerdo del hecho traumático favoreciendo la comunicación entre los hemisferios.
La reducción del incidente traumático, que lleva a recordar la historia una y otra vez hasta "completarla". "A través de la narrativa repetida la persona va pasando el hecho traumático del hemisferio de las emociones al de las palabras, de modo que ?desagota? la emoción contenida y se libera de los síntomas", explica el especialista.
En las terapias de energía o del campo de pensamiento se estimulan, mediante golpecitos, puntos relacionados con los meridianos de la acupuntura, y favorecen la liberación de esa energía que provoca las emociones perturbadoras.
Mecanismo de defensa
¿Cómo es posible, por ejemplo, que un paciente olvide una situación de abuso intrafamiliar prolongada por años? "Disociándola", explica Cazabat. La persona toma una parte de esa experiencia y la coloca en un lugar que sea inaccesible porque es demasiado abrumadora y no puede sostenerla, y por otra parte necesita de esa figura (un adulto que abusó de él o ella: abuelos, niñeras, padres) y "elige" a la parte cuidadora y deja de lado a la parte abusadora. Es decir, disocia la memoria del hecho.
* Así es como resulta común que ciertos pacientes desarrollen simultáneamente varias personalidades que entran en conflicto, como mecanismo psíquico para defenderse de la situación a la que se vio sometido: es trabajo del terapeuta dar cuenta de cada una de ellas.
* Con las técnicas más modernas el trauma, así como se instala rápidamente, también se puede desinstalar rápidamente, asegura Cazabat.
Las terapias cognitivo-conductuales y psicoanalíticas han sido las más utilizadas para ayudar a la persona a superar los problemas derivados de un abuso, pero el avance de las neurociencias ha aportado más recientemente otras terapias que apuntan particularmente al recuerdo del episodio que perturba al paciente con técnicas menos convencionales.
Estrés postraumático
A partir de que se estableciera el diagnóstico de "trastorno por estrés postraumático", a principios de la década del 80, se comprobaron similitudes entre síntomas presentados por mujeres violadas y los que padecían soldados que habían vuelto de una guerra: una reacción de intenso horror o desesperanza desatada originariamente por una circunstancia que amenazó seriamente la vida o la integridad física, y que luego puede repetirse en ausencia de tales circunstancias.
Como ejemplo de ello el psicólogo Eduardo Cazabat, terapeuta y director asociado de la revista de la Asociación Argentina de Psicotrauma, refiere el caso de una paciente adulta a la que una "sensación de asco" perturbaba en sus relaciones sexuales.
Catarsis emocional
"En las primeras entrevistas -cuenta Cazabat- surge que había sido abusada de niña, pero lo cuenta como al pasar, como si no tuviera nada que ver. Tratamos el tema con una terapia especial, lo cual le produjo una catarsis emocional muy fuerte a pesar de que supuestamente había olvidado el episodio, y a la semana siguiente dijo que ?casualmente? había tenido relaciones como nunca en su vida. Pero ni siquiera así había logrado ?conectar? que aquella experiencia de abuso había tenido algo que ver con su posterior vida sexual."
La acción desde el inconsciente del episodio traumático se suele caracterizar por el olvido y la disociación que el paciente hace de él. La sexóloga Nydia Carranza Oviedo, miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), explica que es por eso que para las disfunciones sexuales generadas así pueden usarse terapias basadas en la relajación profunda para recordar e "integrar al psiquismo" el suceso que operaba de manera autónoma:
Cómo es el método
En la terapia inductivo-regresiva la persona vuelve hacia atrás en estado de relajación profunda hasta que recuerda y va desenredando eso que psicológicamente se organizó en torno de su sexualidad. Luego se sigue con una terapia progresiva, que es una desensibilización sistemática, y la persona comienza a acercarse a la sexualidad sin aquella sensación.
La relajación profunda o hipnosis, revitalizada hoy desde las neurociencias, ya se usaba en tiempos de Freud, y fue precisamente él quien sugirió la cura por la simple asociación libre de ideas sin hipnosis, creando así el psicoanálisis.
Aunque al volver al estado normal el paciente olvide los recuerdos inducidos, y aunque estos no se correspondan fidedignamente con los hechos tal cual sucedieron (ambas cosas suelen ocurrir), el paso por la conciencia, identificada en el lóbulo frontal del cerebro, es la que según la terapeuta produce la integración al aparato psíquico.En cuanto a las terapias (la inducción o hipnosis es un método pero no una terapia en sí), el licenciado Cazabat menciona por su parte:
La de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, donde por estímulos que se alternan de derecha a izquierda (un sonido, un golpeteo sobre una u otra rodilla, movimientos oculares, etc.) se busca que el cerebro procese el recuerdo del hecho traumático favoreciendo la comunicación entre los hemisferios.
La reducción del incidente traumático, que lleva a recordar la historia una y otra vez hasta "completarla". "A través de la narrativa repetida la persona va pasando el hecho traumático del hemisferio de las emociones al de las palabras, de modo que ?desagota? la emoción contenida y se libera de los síntomas", explica el especialista.
En las terapias de energía o del campo de pensamiento se estimulan, mediante golpecitos, puntos relacionados con los meridianos de la acupuntura, y favorecen la liberación de esa energía que provoca las emociones perturbadoras.
¿Cómo es posible, por ejemplo, que un paciente olvide una situación de abuso intrafamiliar prolongada por años? "Disociándola", explica Cazabat. La persona toma una parte de esa experiencia y la coloca en un lugar que sea inaccesible porque es demasiado abrumadora y no puede sostenerla, y por otra parte necesita de esa figura (un adulto que abusó de él o ella: abuelos, niñeras, padres) y "elige" a la parte cuidadora y deja de lado a la parte abusadora. Es decir, disocia la memoria del hecho.
* Así es como resulta común que ciertos pacientes desarrollen simultáneamente varias personalidades que entran en conflicto, como mecanismo psíquico para defenderse de la situación a la que se vio sometido: es trabajo del terapeuta dar cuenta de cada una de ellas.
* Con las técnicas más modernas el trauma, así como se instala rápidamente, también se puede desinstalar rápidamente, asegura Cazabat.







