El pasto que se corta

Llevar las bolsas con estos desperdicios debe ser una obligación para los recolectores de basuras y por ello no deben recibir ningún tipo de propina.

07 Abril 2002
Parece lógico pensar que la recolección de residuos domiciliarios incluye todo lo que una vivienda descarte, salvo que se trate de escombros. Es curioso que los recolectores consideren que no está dentro de su obligación llevar el pasto o las ramas que el vecino corte de su jardín. Uno pensaría que la negativa se debe a razones, digamos, técnicas, vinculadas al tratamiento de la basura. Pero se comprueba que no es así ya que, si el dueño de casa accede a desembolsar una propina, la bolsa con el pasto es alzada rápidamente.
Pensamos que este es uno de los rubros donde debieran terminar modalidades que, en el fondo, no constituyen sino corruptelas. No hay razón para que el pasto cortado, colocado en una bolsa de plástico, no se incluya entre los residuos de una casa, dado que se trata del residuo producido por la limpieza del jardín. Y no constituye una materia cuya composición pueda dañar o complicar, en absoluto, al resto del cargamento de desperdicios.
Sería deseable que esta obligación fuera establecida por los empresarios, aunque signifique cancelar una fuente de propinas.

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