09 Abril 2003 Seguir en 
Transplantes hepáticos, manejo del tétano neonatal y pediátrico, meningitis, trauma de cráneo, riego de infección intrahospitalaria y nuevas drogas y procedimientos para manejar el dolor, son algunos de los temas que integran el programa del 4º Congreso Mundial de sobre Cuidados Intensivos Pediátricos que se realizará en el Hotel Crowne Plaza Panamericano de Buenos Aires, desde mañana hasta el sábado, inclusive.
La reunión estará dirigida a terapistas intensivos, pediatras y profesionales que se desempeñan en las áreas de emergencias y transportes de pacientes críticos. Pero, además de entablar discusiones sobre métodos innovadores que mejoren la calidad del paciente, el encuentro planteara cuál es la causa mundialmente más frecuente de ingreso a terapia intensiva.
El doctor Jorge Sasbón, presidente del Congreso y jefe de la Unidad de Terapia Intensiva de Pediatría del Hospital Garrahan, acompañados por el doctor Gregorio Weller, explican que "los accidentes han pasado a ser la segunda causa de internación. Dentro de éstos, los incidentes automovilísticos son la principal en la población pediátrica".
Según los especialistas, todos los accidentes que tienen desenlaces graves en el ámbito hogareño, suceden en su gran mayoría, en niños muy pequeños. En cambio, los accidentes fuera de la casa, suelen ocurrirles a niños mayores de 4 años.
Un segundo de descuido
"Los accidentes domésticos más comunes se dan por ingestión de sustancias tóxicas o por consumo de medicamentos. También por quemaduras ocasionadas al entrar bruscamente a la cocina. Y,algo a lo que debemos estar particularmente atentos es al aumento de ahogamientos en piletas particulares: un segundo de descuido de los padres puede ocasionar trágicas conclusiones", explica el doctor Sasbón.
Sin embargo, también puede ocurrir "asfixia por inmersión o ahogamiento en bañeras y en baldes con agua en niños muy pequeños", aclara el especialista. Otros accidentes que han aumentado su incidencia son las caídas.
"Se producen internaciones en niños que han caído de la cornisa de la terraza. Pero también ?fuera de las caídas - niños que caminan por las vías del tren y fueron embestidos. O cayeron del tren en movimiento. En chicos más grandes, hemos recibido, en forma aislada, chicos que han recibido tiro. Han estado en el medio de un contienda por mera casualidad y fueron el blanco de una bala perdida", dice el doctor.Aproximadamente, a partir de los 4 años, los accidentes son básicamente de índole automovilístico. Muchas veces dentro del auto no se toman los recaudos pertinentes.
Ciudad peligrosa
"A veces puede resultar molesto "perder" tiempo en colocar los cinturones de seguridad o dedicar parte del presupuesto en comprar sillitas de bebé para el asiento trasero y asegurar las puertas, pues los niño no tienen noción del peligro. Pero ese tiempo o dinero invertido en medidas de seguridad, se retribuye con creces cuando se salva una vida", explica el doctor Weller.
Hace 20 años los accidentes automovilísticos no eran tan frecuentes ni ocupaban un lugar tan importante en la tabla de casos de internación. Pero, a medida que fue aumentando la urbanización -por el desplazamiento significativo de gente desde el medio rural a la ciudad- aumentó el conglomerado de personas, obvio que en cantidades de casos por falta de espacio.
Por ende, muchas personas, autos y desorganización, hicieron que creciera el número de los accidentes automovilísticos por impacto entre dos vehículos o atropellamiento de personas.
"Las personas cuando se desplazan los hacen desordenadamente. Se ubican en determinados puntos de la ciudad, muchas veces en zonas céntricas -explica el doctor Weller-. Son familias jóvenes con varios chicos que viven generalmente en conglomerados con varias familias más. Los padres están ausentes por trabajo y piensan equivocadamente que sus niños serán cuidados por otras familias que conviven en el mismo lugar. Los niños salen a la vereda y son atropellados. O, suben al techo de la casa y se produce una caída".
Entre el 15 y el 20 por ciento de pacientes con traumatismo de cráneo mueren. Y sólo un porcentaje menor al 5 por ciento de los accidentes con politraumatismo que no afectan al sistema nervioso en la población pediátrica, también mueren.
Vivir urbanizada pero desorganizadamente aumenta el índice de percances. Sin embargo, como una caprichosa dicotomía, los accidentes son sucesos prevenibles.
La reunión estará dirigida a terapistas intensivos, pediatras y profesionales que se desempeñan en las áreas de emergencias y transportes de pacientes críticos. Pero, además de entablar discusiones sobre métodos innovadores que mejoren la calidad del paciente, el encuentro planteara cuál es la causa mundialmente más frecuente de ingreso a terapia intensiva.
El doctor Jorge Sasbón, presidente del Congreso y jefe de la Unidad de Terapia Intensiva de Pediatría del Hospital Garrahan, acompañados por el doctor Gregorio Weller, explican que "los accidentes han pasado a ser la segunda causa de internación. Dentro de éstos, los incidentes automovilísticos son la principal en la población pediátrica".
Según los especialistas, todos los accidentes que tienen desenlaces graves en el ámbito hogareño, suceden en su gran mayoría, en niños muy pequeños. En cambio, los accidentes fuera de la casa, suelen ocurrirles a niños mayores de 4 años.
Un segundo de descuido
"Los accidentes domésticos más comunes se dan por ingestión de sustancias tóxicas o por consumo de medicamentos. También por quemaduras ocasionadas al entrar bruscamente a la cocina. Y,algo a lo que debemos estar particularmente atentos es al aumento de ahogamientos en piletas particulares: un segundo de descuido de los padres puede ocasionar trágicas conclusiones", explica el doctor Sasbón.
Sin embargo, también puede ocurrir "asfixia por inmersión o ahogamiento en bañeras y en baldes con agua en niños muy pequeños", aclara el especialista. Otros accidentes que han aumentado su incidencia son las caídas.
"Se producen internaciones en niños que han caído de la cornisa de la terraza. Pero también ?fuera de las caídas - niños que caminan por las vías del tren y fueron embestidos. O cayeron del tren en movimiento. En chicos más grandes, hemos recibido, en forma aislada, chicos que han recibido tiro. Han estado en el medio de un contienda por mera casualidad y fueron el blanco de una bala perdida", dice el doctor.Aproximadamente, a partir de los 4 años, los accidentes son básicamente de índole automovilístico. Muchas veces dentro del auto no se toman los recaudos pertinentes.
Ciudad peligrosa
"A veces puede resultar molesto "perder" tiempo en colocar los cinturones de seguridad o dedicar parte del presupuesto en comprar sillitas de bebé para el asiento trasero y asegurar las puertas, pues los niño no tienen noción del peligro. Pero ese tiempo o dinero invertido en medidas de seguridad, se retribuye con creces cuando se salva una vida", explica el doctor Weller.
Hace 20 años los accidentes automovilísticos no eran tan frecuentes ni ocupaban un lugar tan importante en la tabla de casos de internación. Pero, a medida que fue aumentando la urbanización -por el desplazamiento significativo de gente desde el medio rural a la ciudad- aumentó el conglomerado de personas, obvio que en cantidades de casos por falta de espacio.
Por ende, muchas personas, autos y desorganización, hicieron que creciera el número de los accidentes automovilísticos por impacto entre dos vehículos o atropellamiento de personas.
"Las personas cuando se desplazan los hacen desordenadamente. Se ubican en determinados puntos de la ciudad, muchas veces en zonas céntricas -explica el doctor Weller-. Son familias jóvenes con varios chicos que viven generalmente en conglomerados con varias familias más. Los padres están ausentes por trabajo y piensan equivocadamente que sus niños serán cuidados por otras familias que conviven en el mismo lugar. Los niños salen a la vereda y son atropellados. O, suben al techo de la casa y se produce una caída".
Entre el 15 y el 20 por ciento de pacientes con traumatismo de cráneo mueren. Y sólo un porcentaje menor al 5 por ciento de los accidentes con politraumatismo que no afectan al sistema nervioso en la población pediátrica, también mueren.
Vivir urbanizada pero desorganizadamente aumenta el índice de percances. Sin embargo, como una caprichosa dicotomía, los accidentes son sucesos prevenibles.







