09 Abril 2003 Seguir en 
Ante la creciente demanda de consumo de agua potable en los países en desarrollo, especialistas de todo el mundo intuyen que la futura escasez del bien natural para la superviviencia del hombre podría ser causa de futuras guerras. Esta tremenda situación, que también afecta a Latinoamérica, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) impulsa un proyecto con el desarrollo de tecnologías sencillas y baratas para potabilizar el agua en las zonas rurales, y disminuir las enfermedades de contaminación hídrica. Zonas del este de Tucumán, donde se detectaron altos índices de arsenio en las aguas, se beneficiarán con el programa financiado por la OEA: allí harán pruebas de campo con la nueva tecnología.
Sólo 300 millones de habitantes del mundo tienen acceso al agua potable
Frente al hecho contundente de que la cifra de consumidores que hoy utilizan agua "privatizada", crece vertiginosamente en el mundo desarrollado, especialistas de todo el mundo intuyen que la escasez de este bien natural, imprescindible para la supervivencia, será la causa de futuras guerras. En efecto, según el ICIJ (International Council of Investigative Journalism), sólo 300 millones de habitantes tienen acceso al agua potable.
Diarrea, hepatitis y cólera
No obstante, de los 1200 millones con acceso limitado, 800 ubicados en zonas rurales dispersas, sufren enfermedades derivadas de la contaminación de las fuentes de las que se proveen. Por eso es alta la incidencia de diarreas infantiles y se dan las condiciones para epidemias de hepatitis, fiebre tifoidea o cólera.
Esta realidad, que afecta a América Latina, ha llevado al grupo coordinado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a impulsar un programa para desarrollar tecnologías sencillas y baratas, de fácil implementación, que permitan alcanzar niveles aceptables de desinfección ydescontaminación en regiones rurales de escasos recursos hídricos y económicos.
Iniciativa multinacional
"Se trata de un proyecto multinacional, que nació como iniciativa de un grupo de expertos en tratamientos de efluentes, que comenzó en marzo de 2002 y en el que participan Brasil, Chile, México, Perú, Trinidad-Tobago y Argentina, quien oficia de país coordinador desde la Comisión Nacional de Energía Atómica", afirma la doctora Marta I. Litter, de la Unidad de Actividad Química del Centro Atómico Constituyentes de la citada institución.
Tres son las tecnologías a evaluar: la desinfección solar de aguas en unidades individuales (DSAUI), la remoción de arsénico por oxidación solar (RAOS) y la fotocatálisis heterogénea (FH). Pueden usarse separadamente o en combinación. Ninguna de ellas requiere equipamientos sofisticados; ni siquiera, costos de energía. Básicamente, sólo necesitan la radiación solar, altísima en toda la región latinoamericana. La desinfección solar de aguas en unidades individuales se basa en la exposición al sol por algunas horas, de botellas de plástico que contienen agua contaminada.
Desinfección solar
"Los rayos solares actúan por combinación de la radiación UV-A (315-400 nm) y la radiación infrarroja, lo que eleva la temperatura del agua a unos 50-55º C. Así, pueden destruirse muchas bacterias (como el vibrión colérico) y virus", sostiene la doctora Litter. Si bien las botellas son un residuo habitual y sirven para el almacenamiento, se ha probado que las de polietilentereftalato son más eficaces que las de PVC (policloruro de vinilo), que pueden contener elementos tóxicos como cadmio o ftalatos, que están sospechados de ser dañinos para la salud", dice el doctor Miguel A. Blesa, coordinador de actividades ambientales de la CNEA, el otro representante del proyecto en el país.
"Más allá de la cuestión tóxica, al ser menos transparente, es menos efectivo. Asimismo, a fin de ejercer mayor atracción de los rayos solares, conviene colocar las botellas sobre papel de aluminio, cinc corrugado o una superficie negra, o bien pintar la cara inferior de la botella de negro" acota Litter.
Se debe consumir el agua tratada en seguida, antes de que haya recrecimiento de bacterias.
Un problema que puede presentarse es la elevada turbidez del agua, que impide la buena absorción de la luz solar; pero esto puede remediarse tomando la precaución de filtrar previamente el agua con una tela de algodón o agitándola con un triturado de porotos (muy populares en las poblaciones latinoamericanas) antes de la exposición.
Remoción de arsénico
La RAOS apunta a la remoción de arsénico de las aguas. Este elemento químico, presente en las aguas de la región central de nuestro país y otros países latinoamericanos, es causante del HACER (hidroarsenicismo crónico regional endémico).
Frente al hecho contundente de que la cifra de consumidores que hoy utilizan agua "privatizada", crece vertiginosamente en el mundo desarrollado, especialistas de todo el mundo intuyen que la escasez de este bien natural, imprescindible para la supervivencia, será la causa de futuras guerras. En efecto, según el ICIJ (International Council of Investigative Journalism), sólo 300 millones de habitantes tienen acceso al agua potable.
Diarrea, hepatitis y cólera
No obstante, de los 1200 millones con acceso limitado, 800 ubicados en zonas rurales dispersas, sufren enfermedades derivadas de la contaminación de las fuentes de las que se proveen. Por eso es alta la incidencia de diarreas infantiles y se dan las condiciones para epidemias de hepatitis, fiebre tifoidea o cólera.
Esta realidad, que afecta a América Latina, ha llevado al grupo coordinado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a impulsar un programa para desarrollar tecnologías sencillas y baratas, de fácil implementación, que permitan alcanzar niveles aceptables de desinfección ydescontaminación en regiones rurales de escasos recursos hídricos y económicos.
Iniciativa multinacional
"Se trata de un proyecto multinacional, que nació como iniciativa de un grupo de expertos en tratamientos de efluentes, que comenzó en marzo de 2002 y en el que participan Brasil, Chile, México, Perú, Trinidad-Tobago y Argentina, quien oficia de país coordinador desde la Comisión Nacional de Energía Atómica", afirma la doctora Marta I. Litter, de la Unidad de Actividad Química del Centro Atómico Constituyentes de la citada institución.
Tres son las tecnologías a evaluar: la desinfección solar de aguas en unidades individuales (DSAUI), la remoción de arsénico por oxidación solar (RAOS) y la fotocatálisis heterogénea (FH). Pueden usarse separadamente o en combinación. Ninguna de ellas requiere equipamientos sofisticados; ni siquiera, costos de energía. Básicamente, sólo necesitan la radiación solar, altísima en toda la región latinoamericana. La desinfección solar de aguas en unidades individuales se basa en la exposición al sol por algunas horas, de botellas de plástico que contienen agua contaminada.
Desinfección solar
"Los rayos solares actúan por combinación de la radiación UV-A (315-400 nm) y la radiación infrarroja, lo que eleva la temperatura del agua a unos 50-55º C. Así, pueden destruirse muchas bacterias (como el vibrión colérico) y virus", sostiene la doctora Litter. Si bien las botellas son un residuo habitual y sirven para el almacenamiento, se ha probado que las de polietilentereftalato son más eficaces que las de PVC (policloruro de vinilo), que pueden contener elementos tóxicos como cadmio o ftalatos, que están sospechados de ser dañinos para la salud", dice el doctor Miguel A. Blesa, coordinador de actividades ambientales de la CNEA, el otro representante del proyecto en el país.
"Más allá de la cuestión tóxica, al ser menos transparente, es menos efectivo. Asimismo, a fin de ejercer mayor atracción de los rayos solares, conviene colocar las botellas sobre papel de aluminio, cinc corrugado o una superficie negra, o bien pintar la cara inferior de la botella de negro" acota Litter.
Se debe consumir el agua tratada en seguida, antes de que haya recrecimiento de bacterias.
Un problema que puede presentarse es la elevada turbidez del agua, que impide la buena absorción de la luz solar; pero esto puede remediarse tomando la precaución de filtrar previamente el agua con una tela de algodón o agitándola con un triturado de porotos (muy populares en las poblaciones latinoamericanas) antes de la exposición.
Remoción de arsénico
La RAOS apunta a la remoción de arsénico de las aguas. Este elemento químico, presente en las aguas de la región central de nuestro país y otros países latinoamericanos, es causante del HACER (hidroarsenicismo crónico regional endémico).







