02 Abril 2003 Seguir en 
De las numerosas sustancias que circulan por el organismo, el colesterol es la de peor fama. Las campañas difunden los peligros que representa su exceso en la sangre, para los los males cardiovasculares. Sin embargo, no suele decirse que es una sustancia fundamental para la vida, siempre y cuando se halle en cantidades moderadas.
Pero para entender cuándo el colesterol deja de ser saludable habría que comenzar por diferenciar sus tipos y saber por qué, en cantidades aceptables de cada uno, es indispensable para la vida. Los distintos tipos de colesterol surgen de su propia necesidad de circular por la sangre; al ser una molécula grasa -no soluble en agua- necesita asociarse a otra molécula que es la que le da el nombre de acuerdo a su densidad.
Qué es y cómo controlarlo
La forma de colesterol más famosa y temida es la lipoproteína de baja densidad (LDL, del inglés Low Density Lipoprotein), también conocida como "colesterol malo". Esta molécula se encarga de llevar el colesterol producido por el hígado a las distintas partes del organismo. Cuando no llega a ser captado por las células, ya sea por una falla en sus receptores o por una producción excesiva por parte del hígado, es cuando comienza la historia de la aterosclerosis que puede devenir en infarto. Básicamente, según explica el doctor Alejandro Ugarte (jefe de la Sección Nutrición y Diabetes del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas -Cemic- y coautor del libro Colesterol: qué es y cómo controlarlo) "el problema que conlleva el exceso de colesterol en sangre es cuando este no halla su destino normal: las membranas de las células, la estructura básica de muchas hormonas y las sales biliares que intervienen en la digestión. Entonces, el excedente tiende a depositarse en la capa interna de las arterias o endotelio arterial".Estas moléculas sobrantes generan un proceso inflamatorio que aglutina a otros elementos que circulan por la sangre, formando una placa que progresivamente cierra la luz de las arterias. Y ante una crisis hipertensiva o un esfuerzo, por ejemplo, esta placa se rompe y vuelca su contenido al torrente sanguíneo.
Ante esta situación, el organismo intenta reparar la lesión, pero termina dando lugar a un trombo que obstruye la arteria que, de ser coronaria, produce un infarto, o un accidente cerebrovascular (ACV) si ocurre en los vasos que nutren al cerebro.
¿Cuáles son los niveles de colesterol aceptables y cuáles los dañinos? "Cuando uno habla de colesterol total, lo deseable es que sea menos de 200 miligramos por decilitro (mg/dl), con valores limites entre los 200 y 239 mg/dl y siendo elevado cuando va más allá de los 240 mg/dl", responde Ugarte. Con el LDL, los valores deberían ser menores a los 160 mg/dl en mujeres premenopáusicas; menor de 130 mg/dl en varones y mujeres que han atravesado la menopausia y menor a 100 mg/dl en personas con evidencias clínicas de lesión arterial o diabetes.
En segundo lugar nos encontramos con el colesterol bueno de la película: las moléculas de lipoproteínas de alta densidad (HDL, por High Density Lipoprotein) o "colesterol bueno". En cuanto a sus niveles en sangre, en este caso lo deseable es que haya más de 40 mg/dl, aunque se convierte en un protector de la salud cuando supera los 60 mg/dl.Puede ocurrir, aunque es atípico, que se hallen bajos niveles de HDL en particular en personas fumadoras, con mucho sobrepeso o que no hacen ejercicios.
Es mejor hacer una vida sana
Hay diversas terapias médicas para el tratamiento de cada una de las formas de hipercolesterolemia, pero es importante destacar que un cambio de vida será la mejor ayuda. El doctor Ugarte destaca: "Cuando un paciente llega con colesterol elevado, lo primero que observo es si tiene sobrepeso; si es así, la indicación es bajar de peso. Si está en su peso adecuado, lo aconsejable es una dieta con predominio de vegetales, porque no contienen colesterol". Según el especialista, la mitad de las personas que tienen colesterol alto podría beneficiarse con sólo cambiar estilo de vida. "Modificar la dieta, bajar de peso y hacer ejercicio permitirían resolver buena parte de los casos de hipercolesterolemia".
"Si bien sólo la cuarta parte del colesterol que circula en la sangre ingresa a través de los alimentos (el resto es producido por el propio organismo), la influencia de la alimentación sigue siendo muy importante. Cuando una persona consume muchas calorías y tiene cierta predisposición genética, esta gran ingesta de calorías favorece una gran producción de colesterol", explicó el médico.
Pero para entender cuándo el colesterol deja de ser saludable habría que comenzar por diferenciar sus tipos y saber por qué, en cantidades aceptables de cada uno, es indispensable para la vida. Los distintos tipos de colesterol surgen de su propia necesidad de circular por la sangre; al ser una molécula grasa -no soluble en agua- necesita asociarse a otra molécula que es la que le da el nombre de acuerdo a su densidad.
Qué es y cómo controlarlo
La forma de colesterol más famosa y temida es la lipoproteína de baja densidad (LDL, del inglés Low Density Lipoprotein), también conocida como "colesterol malo". Esta molécula se encarga de llevar el colesterol producido por el hígado a las distintas partes del organismo. Cuando no llega a ser captado por las células, ya sea por una falla en sus receptores o por una producción excesiva por parte del hígado, es cuando comienza la historia de la aterosclerosis que puede devenir en infarto. Básicamente, según explica el doctor Alejandro Ugarte (jefe de la Sección Nutrición y Diabetes del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas -Cemic- y coautor del libro Colesterol: qué es y cómo controlarlo) "el problema que conlleva el exceso de colesterol en sangre es cuando este no halla su destino normal: las membranas de las células, la estructura básica de muchas hormonas y las sales biliares que intervienen en la digestión. Entonces, el excedente tiende a depositarse en la capa interna de las arterias o endotelio arterial".Estas moléculas sobrantes generan un proceso inflamatorio que aglutina a otros elementos que circulan por la sangre, formando una placa que progresivamente cierra la luz de las arterias. Y ante una crisis hipertensiva o un esfuerzo, por ejemplo, esta placa se rompe y vuelca su contenido al torrente sanguíneo.
Ante esta situación, el organismo intenta reparar la lesión, pero termina dando lugar a un trombo que obstruye la arteria que, de ser coronaria, produce un infarto, o un accidente cerebrovascular (ACV) si ocurre en los vasos que nutren al cerebro.
¿Cuáles son los niveles de colesterol aceptables y cuáles los dañinos? "Cuando uno habla de colesterol total, lo deseable es que sea menos de 200 miligramos por decilitro (mg/dl), con valores limites entre los 200 y 239 mg/dl y siendo elevado cuando va más allá de los 240 mg/dl", responde Ugarte. Con el LDL, los valores deberían ser menores a los 160 mg/dl en mujeres premenopáusicas; menor de 130 mg/dl en varones y mujeres que han atravesado la menopausia y menor a 100 mg/dl en personas con evidencias clínicas de lesión arterial o diabetes.
En segundo lugar nos encontramos con el colesterol bueno de la película: las moléculas de lipoproteínas de alta densidad (HDL, por High Density Lipoprotein) o "colesterol bueno". En cuanto a sus niveles en sangre, en este caso lo deseable es que haya más de 40 mg/dl, aunque se convierte en un protector de la salud cuando supera los 60 mg/dl.Puede ocurrir, aunque es atípico, que se hallen bajos niveles de HDL en particular en personas fumadoras, con mucho sobrepeso o que no hacen ejercicios.
Hay diversas terapias médicas para el tratamiento de cada una de las formas de hipercolesterolemia, pero es importante destacar que un cambio de vida será la mejor ayuda. El doctor Ugarte destaca: "Cuando un paciente llega con colesterol elevado, lo primero que observo es si tiene sobrepeso; si es así, la indicación es bajar de peso. Si está en su peso adecuado, lo aconsejable es una dieta con predominio de vegetales, porque no contienen colesterol". Según el especialista, la mitad de las personas que tienen colesterol alto podría beneficiarse con sólo cambiar estilo de vida. "Modificar la dieta, bajar de peso y hacer ejercicio permitirían resolver buena parte de los casos de hipercolesterolemia".
"Si bien sólo la cuarta parte del colesterol que circula en la sangre ingresa a través de los alimentos (el resto es producido por el propio organismo), la influencia de la alimentación sigue siendo muy importante. Cuando una persona consume muchas calorías y tiene cierta predisposición genética, esta gran ingesta de calorías favorece una gran producción de colesterol", explicó el médico.







