26 Marzo 2003 Seguir en 
En la actualidad, la medicina busca la forma de bloquear los mediadores químicos que provocan la reacción asmática", declara el doctor Ricardo González Vara, especialista en Neumonología, Alergología e Inmunología y jefe de la Sección Alergia e Inmunología del Hospital M. Cullen de Santa Fe.
Los anti IgE son mediadores químicos, consecuencia de un defecto inmunológico del paciente, unido a distintas sustancias llamadas alergenos o antígenos (polvo, caspas de animales, hongos, pólenes, alimentos, medicamentos, ácaros entre otros), que penetren en el organismo por la respiración, la piel o el aparato digestivo.
Este dúo nocivo produce los síntomas más frecuentes de la alergia en el lugar que haya ocurrido el cuadro de acción.En la nariz provocará rinitis y estornudos constantes, picazón o congestión. En los ojos, picazón, irritación y /o conjuntivitis. En el bronquio, obstrucción o constricción del músculo bronquial, sensación de falta de aire, sibilancia o chillido y opresión en el pecho, en una palabra: asma. También puede atacar la laringe o faringe, la piel, el aparato digestivo y los oídos. Por el momento, sólo una de las tantas sustancias químicas que se liberan pudo ser bloqueada, el leucotrieno. "Aunque el paciente puede ser tratado, cuando existe un asma severa, con antileucotrienos, la terapia actuará parcialmente en la desinflamación de los bronquios ya que inhibe uno de los mediadores químicos. Por eso, al no tener una respuesta más precisa para controlar el trastorno, el asma, es una enfermedad con alto índice de morbilidad, y prevalece en el mundo entero", comenta.
"Sin embargo -añade- aunque no es conveniente -o mejor dicho eficaz- tratar de bloquear sólo uno de los mediadores porque el paciente seguirá obstruido y sólo se obtendrá una pequeña mejoría, es un paso importante en los avances que se abre en la medicina inmunológica. Hay drogas de vanguardia en etapa elevada de experimentación, los anti IgE, que podrían evitar la reacción alérgica que se desata en un paciente", dice el neumonólogo.
La inmunoterapia
El organismo del paciente asmático tiene una alteración en los mecanismos de defensa.La Inmunoglobulina E (IgE) -proteína que cumple la función de anticuerpo cuando se encuentra en cantidades normales- en estas personas actúa como agresora. "En un número importante de pacientes, la IgE se encuentra muy elevada por encima de los valores normales. Por eso, el paciente se torna totalmente sensible y reacciona ante determinados estímulos del medio ambiente", explica González Vara.
El mal inflama el árbol bronquial
Quién alguna vez -si no lo padece- no ha escuchado hablar del asma. O tiene algún pariente o amigo cercano con esta dificultad respiratoria. Y quién, alguna vez, no ha pasado por la amarga experiencia de tener que estar presente cuando alguna persona siente que se ahoga y le silba el pecho desmesuradamente.
El neumonólogo González Vara, explica el asma como "una enfermedad inflamatoria del árbol bronquial. Y se caracteriza -ya que lo experimentan el 99% de los pacientes- por una hiperactividad bronquial o, para definirlo más sencillamente, por una respuesta exagerada del bronquio ante estímulos".
Sufrimiento hereditario
Lamentablemente este conflicto -devenido a un exceso en la respuesta- está sellado genéticamente. "Un asmático sufre su condición por herencia, no por consecuencia o adquisición", exclama el doctor.Los signos clínicos que predicen el trastorno son: la obstrucción del bronquio que produce sibilancia (ruido en el pecho), tos y sensación de opresión.
El asmático es un individuo que reacciona ante cualquier estímulo o elemento que provoque una reacción. Los neumonólogos dividen los estímulos en inespecíficos -que son aquellos agentes causantes abstracto- que no se pueden tomar del medio ambiente y utilizarlos de prueba para provocar una reacción al paciente. Por ejemplo, los cambios bruscos de temperatura, olores o los conflictos emocionales. Y los específicos. Agentes o elementos concretos, "como por ejemplo gérmenes, polen, hongos, caspas de mascotas, ácaros de polvo y otros, que son estructuralmente proteínas que se pueden sintetizar y utilizar en un sin números de análisis para verificar si al paciente le provoca una reacción asmática algunos de estos estímulos".
Por eso, es importante, además de las terapias farmacológicas habituales, realizar controles preventivos que ayuden a no generar inflamación bronquial. Uno de los antígenos más frecuentes productores de asma y rinitis, es el polvo de la casa. Y más específicamente, el polvo de la habitación. Pero también son causantes, las caspas de los animales domésticos, el humo de cigarrillo, los aerosoles y otras sustancias que puedan irritar las vías respiratorias, entre otros estímulos. Al erradicar de la casa estos agentes nocivos, las crisis mermarán.
Los anti IgE son mediadores químicos, consecuencia de un defecto inmunológico del paciente, unido a distintas sustancias llamadas alergenos o antígenos (polvo, caspas de animales, hongos, pólenes, alimentos, medicamentos, ácaros entre otros), que penetren en el organismo por la respiración, la piel o el aparato digestivo.
Este dúo nocivo produce los síntomas más frecuentes de la alergia en el lugar que haya ocurrido el cuadro de acción.En la nariz provocará rinitis y estornudos constantes, picazón o congestión. En los ojos, picazón, irritación y /o conjuntivitis. En el bronquio, obstrucción o constricción del músculo bronquial, sensación de falta de aire, sibilancia o chillido y opresión en el pecho, en una palabra: asma. También puede atacar la laringe o faringe, la piel, el aparato digestivo y los oídos. Por el momento, sólo una de las tantas sustancias químicas que se liberan pudo ser bloqueada, el leucotrieno. "Aunque el paciente puede ser tratado, cuando existe un asma severa, con antileucotrienos, la terapia actuará parcialmente en la desinflamación de los bronquios ya que inhibe uno de los mediadores químicos. Por eso, al no tener una respuesta más precisa para controlar el trastorno, el asma, es una enfermedad con alto índice de morbilidad, y prevalece en el mundo entero", comenta.
"Sin embargo -añade- aunque no es conveniente -o mejor dicho eficaz- tratar de bloquear sólo uno de los mediadores porque el paciente seguirá obstruido y sólo se obtendrá una pequeña mejoría, es un paso importante en los avances que se abre en la medicina inmunológica. Hay drogas de vanguardia en etapa elevada de experimentación, los anti IgE, que podrían evitar la reacción alérgica que se desata en un paciente", dice el neumonólogo.
La inmunoterapia
El organismo del paciente asmático tiene una alteración en los mecanismos de defensa.La Inmunoglobulina E (IgE) -proteína que cumple la función de anticuerpo cuando se encuentra en cantidades normales- en estas personas actúa como agresora. "En un número importante de pacientes, la IgE se encuentra muy elevada por encima de los valores normales. Por eso, el paciente se torna totalmente sensible y reacciona ante determinados estímulos del medio ambiente", explica González Vara.
Quién alguna vez -si no lo padece- no ha escuchado hablar del asma. O tiene algún pariente o amigo cercano con esta dificultad respiratoria. Y quién, alguna vez, no ha pasado por la amarga experiencia de tener que estar presente cuando alguna persona siente que se ahoga y le silba el pecho desmesuradamente.
El neumonólogo González Vara, explica el asma como "una enfermedad inflamatoria del árbol bronquial. Y se caracteriza -ya que lo experimentan el 99% de los pacientes- por una hiperactividad bronquial o, para definirlo más sencillamente, por una respuesta exagerada del bronquio ante estímulos".
Sufrimiento hereditario
Lamentablemente este conflicto -devenido a un exceso en la respuesta- está sellado genéticamente. "Un asmático sufre su condición por herencia, no por consecuencia o adquisición", exclama el doctor.Los signos clínicos que predicen el trastorno son: la obstrucción del bronquio que produce sibilancia (ruido en el pecho), tos y sensación de opresión.
El asmático es un individuo que reacciona ante cualquier estímulo o elemento que provoque una reacción. Los neumonólogos dividen los estímulos en inespecíficos -que son aquellos agentes causantes abstracto- que no se pueden tomar del medio ambiente y utilizarlos de prueba para provocar una reacción al paciente. Por ejemplo, los cambios bruscos de temperatura, olores o los conflictos emocionales. Y los específicos. Agentes o elementos concretos, "como por ejemplo gérmenes, polen, hongos, caspas de mascotas, ácaros de polvo y otros, que son estructuralmente proteínas que se pueden sintetizar y utilizar en un sin números de análisis para verificar si al paciente le provoca una reacción asmática algunos de estos estímulos".
Por eso, es importante, además de las terapias farmacológicas habituales, realizar controles preventivos que ayuden a no generar inflamación bronquial. Uno de los antígenos más frecuentes productores de asma y rinitis, es el polvo de la casa. Y más específicamente, el polvo de la habitación. Pero también son causantes, las caspas de los animales domésticos, el humo de cigarrillo, los aerosoles y otras sustancias que puedan irritar las vías respiratorias, entre otros estímulos. Al erradicar de la casa estos agentes nocivos, las crisis mermarán.







