En vacaciones, se disfruta más de la intimidad

La interrupción de la vida rutinaria crea el clima propicio para el acercamiento de la pareja. La tasa de concepción crece en primavera-verano.

05 Marzo 2003
Menos estrés y más tiempo para disfrutar del ser amado parecen ser algunas de las claves que llevan a hombres y mujeres a incrementar su ritmo de relaciones sexuales durante el verano, en especial si están de vacaciones, y esto se traduce en un mayor número de concepciones de bebés durante ese período. Según datos del Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires, la tasa de concepción es mayor en primavera y verano: en julio de 2002 nacieron 6.500 chicos concebidos en septiembre de 2001, con los primeros calores. En abril, en cambio, hubo sólo 5.995 bebés, gestados en el crudo invierno de junio de 2001.

Cupido ataca a full
"El sexo aumenta en el verano" es la conclusión a la que arribaron expertos internacionales y también de la Argentina sobre las causas de notorias variaciones estacionales en los nacimientos. El fenómeno, toda una curiosidad para los especialistas en sexología y medicina reproductiva, obedecería a que en las vacaciones de verano no sólo aumenta el tiempo libre sino que se interrumpe la rutina laboral diaria y, en especial, desaparecen como por arte de magia decenas de responsabilidades que nos abruman."Si tengo que hacer un enfoque desde la fertilización asistida, es notorio que muchas parejas que buscan un embarazo eligen tomarse un tiempo en el verano para intentarlo", explica el doctor Claudio Chillik, uno de los principales especialistas en fertilización asistida de la Argentina.

Descenso del estrés
Los expertos coinciden en que el estrés, un concepto creado para describir un cóctel de cansancio, rutina, presiones y angustia que se puso de moda en los ?90, es el principal factor que atenta contra la actividad sexual.
Para Chillik, quien tiene la experiencia de haber atendido a miles de parejas en estos años trabajando en fecundación asistida, "es indudable que el verano tiene mucho que ver con la fertilidad, ya que en ese período aumenta en forma notable la frecuencia de las relaciones". Pero además, el especialista destaca que "hay factores que afectan la calidad de la ovulación en la mujer y del semen en el hombre, que suelen atenuarse o desaparecer en el verano, en especial por el descenso de los niveles de estrés".
En la época laboral, hay muchas mujeres exigidas a actividades que atentan contra la ovulación, como ocurre en algunos casos con las bailarinas clásicas, que por su actividad y por estar sometidas a un régimen de altísima exigencia, dejan de tener menstruación durante los meses en que desarrollan su actividad con más fuerza, revela Chillik. Un estudio elaborado por la Escuela de Higiene y Medicina de Londres confirma que durante el verano, y en especial si la persona está de vacaciones, existe un fuerte crecimiento de la actividad sexual.
El fenómeno no causaría mayor preocupación a los especialistas en salud si no fuera porque, muchas veces, este menor nivel de inhibición no va acompañado de prácticas saludables a la hora de prevenir enfermedades de transmisión sexual.
"Las prácticas sexuales inseguras" parecen estar a la orden del día en las playas y centros turísticos de la Argentina y otros lugares del mundo, y sus víctimas son especialmente los adolescentes, que hacen sus "primeras armas" en el apasionante mundo de la sexualidad humana y muchas veces tienen relaciones sin utilizar preservativos, aún en casos de "contactos casuales".
Se multiplica el acercamiento


Según la sexóloga Virginia Martínez Verdier, el calor, la luz natural prolongada y una mayor cantidad de tiempo libre permiten a la gente conectarse más fácilmente con su cuerpo y sus necesidades: "Surge entonces que es más fácil despertar el erotismo durante el verano, cuando el cuerpo está más expuesto a los estímulos del exterior y los sentidos aumentan su intensidad", destaca esta especialista. Martínez Verdier, quien también es psicóloga, coincide en que las personas "se muestran más permisivas durante el verano, tanto para acercarse a desconocidos como para recuperar la intimidad de las parejas armónicamente unidas". El doctor Claudio Chillik, director del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR) "tanto el estrés agudo como el crónico son capaces de provocar alteraciones en la vida sexual y en la reproducción. El mes más frecuente de consultas sobre infertilidad es marzo, porque las parejas toman al verano como una última chance.

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