05 Marzo 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- Una mutación genética única facilita la tolerancia a la leche después que culmina el período de lactancia y parece ser la misma entre los asiáticos, los europeos y los africanos, según expertos. El hallazgo del pequeño cambio en el código genético podría brindar a los científicos una prueba fácil para detectar la intolerancia a la lactosa, desagradable alteración digestiva, y también aportar conocimientos sobre la forma en que algunos grupos de personas evolucionaron hacia la cultura de beber leche, dijo un equipo de investigadores estadounidenses y finlandeses.Las personas que presentan intolerancia a la lactosa, muchas a nivel mundial, no pueden digerir grandes cantidades de lactosa, el principal azúcar de los productos lácteos.
Náuseas, cólicos y diarreas
Cuando los que padecen esta alteración consumen leche, queso u otros productos lácteos, experimentan náuseas, cólicos abdominales, distensión abdominal, gases y diarrea. Entre 30 y 50 millones de estadounidenses son intolerantes a la lactosa. Asimismo, el 75% de los estadounidenses de raza negra y el 90% de los de origen asiático no toleran la lactosa. El mal afecta a casi un 5% de los europeos del norte y cerca del 100% de los habitantes del sureste asiático, según los investigadores, quienes reportaron sus hallazgos en la revista Nature Genetics. (Reuter)
Náuseas, cólicos y diarreas
Cuando los que padecen esta alteración consumen leche, queso u otros productos lácteos, experimentan náuseas, cólicos abdominales, distensión abdominal, gases y diarrea. Entre 30 y 50 millones de estadounidenses son intolerantes a la lactosa. Asimismo, el 75% de los estadounidenses de raza negra y el 90% de los de origen asiático no toleran la lactosa. El mal afecta a casi un 5% de los europeos del norte y cerca del 100% de los habitantes del sureste asiático, según los investigadores, quienes reportaron sus hallazgos en la revista Nature Genetics. (Reuter)







