05 Marzo 2003 Seguir en 
Recientemente, en una conferencia de prensa realizada en Zurich, Suiza, la compañía farmacéutica Novartis dio a conocer los primeros resultados de una nueva droga -apodada ICL670-, que promete revolucionar el tratamiento de las formas más severas de la talasemia, una afección que se caracteriza por anemias crónicas que resultan de una producción anormal de la hemoglobina.
Para adultos y niños
Una variante de esta afección (la beta-talasemia) es relativamente frecuente en el país, y afecta en mayor medida a aquellos descendientes de italianos.
Si logra sortear con éxito las pruebas a las que será sometida de aquí en adelante -actualmente, la droga atraviesa las primeras fases de su uso experimental en humanos-, esta nueva droga podría llegar a los pacientes que la necesitan en 2005.
Se estima que aproximadamente 300.000 personas en todo el mundo sufren estas formas de anemias crónicas, que de no ser tratadas en forma adecuada ocasionan severas lesiones en distintos órganos que son incompatibles con la vida.
Afortunadamente, "ICL670 es una nueva molécula que representa una mejora en el tratamiento de miles de personas, tanto adultos como niños", aseguró el doctor Jörg Reinhardt, director del Departamento de Desarrollo de nuevos medicamentos de Novartis.
Esta droga ha sido desarrollada en el marco de varios programas de subsidio para el desarrollo de drogas para enfermedades huérfanas, que son aquellas que afectan a un relativamente reducido número de pacientes y que por lo tanto no son atractivas desde un punto de vista comercial para las compañías farmacéuticas.
Primera terapia
Las distintas formas de talasemia -que en total son cuatro- consisten en anemias crónicas que resultan de una deficiente producción de aquel componente de los glóbulos rojos que hace posible el transporte de oxígeno a los tejidos del organismo: la hemoglobina.
Quienes sufren las formas más severas deben ser sometidos periódicamente a transfusiones de sangre para normalizar sus niveles de hemoglobina; sin embargo, estas transfusiones presentan un peligroso efecto secundario: la acumulación de hierro en el organismo, que progresivamente daña distintos órganos, como el corazón, el páncreas o el hígado.
Para combatir esta acumulación progresiva de hierro en el organismo, actualmente se emplean las llamadas terapias quelantes. Los quelantes de hierro se administran a través de una bomba mecánica que durante varias horas (generalmente, por la noche) infunde la droga por debajo de la piel del paciente. Este tratamiento no sólo presenta un alto riesgo de infecciones, sino que además resulta muy incómodo, en espacial en aquellos casos en que los pacientes son niños.
Para adultos y niños
Una variante de esta afección (la beta-talasemia) es relativamente frecuente en el país, y afecta en mayor medida a aquellos descendientes de italianos.
Si logra sortear con éxito las pruebas a las que será sometida de aquí en adelante -actualmente, la droga atraviesa las primeras fases de su uso experimental en humanos-, esta nueva droga podría llegar a los pacientes que la necesitan en 2005.
Se estima que aproximadamente 300.000 personas en todo el mundo sufren estas formas de anemias crónicas, que de no ser tratadas en forma adecuada ocasionan severas lesiones en distintos órganos que son incompatibles con la vida.
Afortunadamente, "ICL670 es una nueva molécula que representa una mejora en el tratamiento de miles de personas, tanto adultos como niños", aseguró el doctor Jörg Reinhardt, director del Departamento de Desarrollo de nuevos medicamentos de Novartis.
Esta droga ha sido desarrollada en el marco de varios programas de subsidio para el desarrollo de drogas para enfermedades huérfanas, que son aquellas que afectan a un relativamente reducido número de pacientes y que por lo tanto no son atractivas desde un punto de vista comercial para las compañías farmacéuticas.
Primera terapia
Las distintas formas de talasemia -que en total son cuatro- consisten en anemias crónicas que resultan de una deficiente producción de aquel componente de los glóbulos rojos que hace posible el transporte de oxígeno a los tejidos del organismo: la hemoglobina.
Quienes sufren las formas más severas deben ser sometidos periódicamente a transfusiones de sangre para normalizar sus niveles de hemoglobina; sin embargo, estas transfusiones presentan un peligroso efecto secundario: la acumulación de hierro en el organismo, que progresivamente daña distintos órganos, como el corazón, el páncreas o el hígado.
Para combatir esta acumulación progresiva de hierro en el organismo, actualmente se emplean las llamadas terapias quelantes. Los quelantes de hierro se administran a través de una bomba mecánica que durante varias horas (generalmente, por la noche) infunde la droga por debajo de la piel del paciente. Este tratamiento no sólo presenta un alto riesgo de infecciones, sino que además resulta muy incómodo, en espacial en aquellos casos en que los pacientes son niños.







