26 Febrero 2003 Seguir en 
Parpadeos, guiños, levantamientos de hombros o de cejas, manos en la boca, cliqueo o chasquidos con la lengua, garraspeos o una tos que no cesa.
Todo un repertorio de ruidos y gestos que, muchas veces, suelen intimidar a las personas que no lo tienen. Sin embargo, más allá de lo que comúnmente se cree, estos tics motores (gestos o movimientos) o foniátricos (sonido o ruido realizado con la garganta o la lengua), que aparecen antes de los 21 años, tienen una naturaleza neuropsiquiátrica y no psicológica como consecuencia de un problema emocional.
Los tics son sólo síntomas o parte de la sintomatología del Síndrome Gilles de la Tourette (ST). "Es un trastorno que ocurre principalmente en el inicio de la infancia, se agudiza en la adolescencia y puede llegar menguar o no en la adultez. Hoy en día, el 3 por ciento de la población infanto juvenil tiene algún tipo de tic provocado por el ST", informa el doctor Oscar Gershanik, profesor titular de la Cátedra de Neurología de Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y jefe de la sección de Enfermedades Extrapiramidales del Centro Neurológico del Hospital Francés de la Capital Federal.
No es muy conocido
El síndrome involucra alteraciones motoras neurológica -que son los fenómenos que se denominan tics- como así también alteraciones en las conductas. "Aunque no es muy conocido por la gente, este tipo de alteración conductual, se presenta en el 50 por ciento de los pacientes. Por esta razón, al encontrarse comprometidas tanto el área neurológica como psiquiátrica, tiene que ser enfocado por un grupo de trabajo integrados por variadas disciplinas".
Entre los 3 y los 21 años
Para contemplar un buen criterio en el diagnóstico, "hay que saber que el cuadro puede expresar sus primeros síntomas entre los primeros inicios de la infancia (3 o 4 años) hasta los 21 años de edad como máximo y persistir por más de 1 año. Aunque, a veces, pueden desaparecer durante semanas o meses y luego reaparecer", dice el especialista.
Existe una gama extensa de tics motores, variables y cambiantes en el tiempo. En general son gestos simples o complejos reconocidos por la mayor parte de las personas que, en ocasiones, pueden estar exagerados por la complejidad que alcanza el movimiento.
"Puede ser un simple parpadeo de los ojos, fruncir de la nariz, retracción de las comisuras, elevación de los hombros, gestos con los brazos, golpes, patadas, sacudidas, infinidades de gestos o movimientos que se reiteran y repiten en el tiempo", explica el neurólogo.
A su vez, puede sumárseles en forma simultánea, tics fonatorios (sonidos o ruidos) que varían desde simples hasta complejos. "Los simples son sonidos elementales como los guturales, garrasperas, respiración profunda, toses, chasquidos de la lengua, golpeteo de los dientes, cliqueo lingual, múltiples ruidos que se realizan con las estructuras fonatorias normales, boca o nariz".
No pueden concentrarse
"Los fonatorios complejos pueden ser palabras o frases que se repiten (palilalia o ecolalia), vocalizaciones con o sin sentido o expresiones inapropiada (fuera de contexto), como así también la emisión de malas palabras. Afortunadamente, en un porcentaje no demasiado importante de los casos se observa la coprolalia o palabras obscenas en forma involuntaria y compulsiva", explicó el doctor Oscar Gershanik.
Pero, cualquier lector puede preguntarse, ¿cómo se diferencia las palabras o frases que están de moda en el momento, con los tics fónicos?. El profesional responde que, "a diferencia de la coprolalia del Gille de la Tourette, la coprolalia del lenguaje cotidiano, generalmente de los adolescentes, se manifiesta como un comodín que se utiliza bajo la misma prosodia que tiene el resto del discurso y puede regular la palabra en forma conciente y voluntaria, dependiendo de la circunstancia. Mientras que, la coprolalia del síndrome es inevitable y puede aparecer en los momentos menos indicados en que las expresiones groseras no son para nada favorables".
En una población de personas afectadas, el 50 por ciento posee solamente tics motores y/o fónicos. Y, el otro 50 por ciento, además de los tics, tienen lo que se denomina comorbilidades psiquiátricas o trastornos asociados con la conducta. Suelen ser bastante frecuentes y siempre de un mismo tipo. O son trastornos por déficit de atención e hiperactividad -chicos inquietos que no logran concentrarse, ya sea en el juego o en las actividades escolares. Lo que provoca fallas en el rendimiento escolar y problemas de conducta en la casa, con los amigos y en el colegio-. O son trastornos obsesivos compulsivos (TOC).
Todo un repertorio de ruidos y gestos que, muchas veces, suelen intimidar a las personas que no lo tienen. Sin embargo, más allá de lo que comúnmente se cree, estos tics motores (gestos o movimientos) o foniátricos (sonido o ruido realizado con la garganta o la lengua), que aparecen antes de los 21 años, tienen una naturaleza neuropsiquiátrica y no psicológica como consecuencia de un problema emocional.
Los tics son sólo síntomas o parte de la sintomatología del Síndrome Gilles de la Tourette (ST). "Es un trastorno que ocurre principalmente en el inicio de la infancia, se agudiza en la adolescencia y puede llegar menguar o no en la adultez. Hoy en día, el 3 por ciento de la población infanto juvenil tiene algún tipo de tic provocado por el ST", informa el doctor Oscar Gershanik, profesor titular de la Cátedra de Neurología de Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y jefe de la sección de Enfermedades Extrapiramidales del Centro Neurológico del Hospital Francés de la Capital Federal.
No es muy conocido
El síndrome involucra alteraciones motoras neurológica -que son los fenómenos que se denominan tics- como así también alteraciones en las conductas. "Aunque no es muy conocido por la gente, este tipo de alteración conductual, se presenta en el 50 por ciento de los pacientes. Por esta razón, al encontrarse comprometidas tanto el área neurológica como psiquiátrica, tiene que ser enfocado por un grupo de trabajo integrados por variadas disciplinas".
Entre los 3 y los 21 años
Para contemplar un buen criterio en el diagnóstico, "hay que saber que el cuadro puede expresar sus primeros síntomas entre los primeros inicios de la infancia (3 o 4 años) hasta los 21 años de edad como máximo y persistir por más de 1 año. Aunque, a veces, pueden desaparecer durante semanas o meses y luego reaparecer", dice el especialista.
Existe una gama extensa de tics motores, variables y cambiantes en el tiempo. En general son gestos simples o complejos reconocidos por la mayor parte de las personas que, en ocasiones, pueden estar exagerados por la complejidad que alcanza el movimiento.
"Puede ser un simple parpadeo de los ojos, fruncir de la nariz, retracción de las comisuras, elevación de los hombros, gestos con los brazos, golpes, patadas, sacudidas, infinidades de gestos o movimientos que se reiteran y repiten en el tiempo", explica el neurólogo.
A su vez, puede sumárseles en forma simultánea, tics fonatorios (sonidos o ruidos) que varían desde simples hasta complejos. "Los simples son sonidos elementales como los guturales, garrasperas, respiración profunda, toses, chasquidos de la lengua, golpeteo de los dientes, cliqueo lingual, múltiples ruidos que se realizan con las estructuras fonatorias normales, boca o nariz".
"Los fonatorios complejos pueden ser palabras o frases que se repiten (palilalia o ecolalia), vocalizaciones con o sin sentido o expresiones inapropiada (fuera de contexto), como así también la emisión de malas palabras. Afortunadamente, en un porcentaje no demasiado importante de los casos se observa la coprolalia o palabras obscenas en forma involuntaria y compulsiva", explicó el doctor Oscar Gershanik.
Pero, cualquier lector puede preguntarse, ¿cómo se diferencia las palabras o frases que están de moda en el momento, con los tics fónicos?. El profesional responde que, "a diferencia de la coprolalia del Gille de la Tourette, la coprolalia del lenguaje cotidiano, generalmente de los adolescentes, se manifiesta como un comodín que se utiliza bajo la misma prosodia que tiene el resto del discurso y puede regular la palabra en forma conciente y voluntaria, dependiendo de la circunstancia. Mientras que, la coprolalia del síndrome es inevitable y puede aparecer en los momentos menos indicados en que las expresiones groseras no son para nada favorables".
En una población de personas afectadas, el 50 por ciento posee solamente tics motores y/o fónicos. Y, el otro 50 por ciento, además de los tics, tienen lo que se denomina comorbilidades psiquiátricas o trastornos asociados con la conducta. Suelen ser bastante frecuentes y siempre de un mismo tipo. O son trastornos por déficit de atención e hiperactividad -chicos inquietos que no logran concentrarse, ya sea en el juego o en las actividades escolares. Lo que provoca fallas en el rendimiento escolar y problemas de conducta en la casa, con los amigos y en el colegio-. O son trastornos obsesivos compulsivos (TOC).







