Las semillas radioactivas para el cáncer de mama hicieron su debut

También es una opción no quirúrgica para combatir el cáncer de prostata. El procedimiento permite conservar los senos. Hay un millón de enfermas.

19 Febrero 2003
Una de las últimas estrategias para combatir el cáncer de mama (que hoy afecta a 1 de cada 9 mujeres en los países occidentales) es la utilización de "semillas radioactivas" para irradiar el tumor desde adentro, sin afectar a otros tejidos. La técnica no es novedosa en sí misma, dado que se aplica desde hace un tiempo para eliminar los tumores de próstata en el hombre, pero sí lo es su nueva aplicación.

Cómo es la intervención
La doctora Cristiane Takita, del Sylvester Comprehensive Cancer Center del Jackson Memorial Hospital, perteneciente a la Universidad de Miami, explica este procedimiento que se basa en una de las formas más antiguas de radiación: la braquiterapia (del griego braqui: a corta distancia): "Primero se realiza una cirugía para remover el tumor y un margen de tejido alrededor del mismo (tumorectomía o lumpectomía).
Luego, en la misma operación, por medio de otra incisión pequeña se introduce un catéter que tiene en la punta un balón inflable (llamado Mammosite), el cual se llena con una solución salina y líquido de contraste y se coloca en la cavidad donde estaba el tumor".
El catéter se deja en el seno de la paciente durante los cinco días que dura el tratamiento, y con el mismo puede salir a la calle, siempre y cuando se ponga una gasa y un brassier o ajustador especial. Dos veces por día, durante una semana, la paciente va a la radioterapia. Allí se le conecta un tubito al catéter y a través del mismo, en forma computarizada, se envía una semilla con radiación de una intensidad determinada por el radiólogo, la cual se deja en el balón dentro del seno durante unos 10 minutos, retirándola al concluir la sesión. De esta forma se irradia la zona contigua donde estaba el tumor, que es el área donde suele recurrir el cáncer.

Las ventajas
Este procedimiento puede realizarse en forma simultánea a la extracción del tumor, "o en las 8 semanas siguientes, utilizando anestesia local o sedación", amplía la doctora María Amelia Rodríguez, del Baptist Hospital de Miami, otro de los centros donde se está llevando a cabo con éxito el nuevo tratamiento.
Tanto el Baptist como Jackson Memorial forman parte de "Salud Miami" (www.saludmiami.com), una organización sin fines de lucro que nuclea a ocho hospitales del Sur de la Florida y sirve de enlace entre los pacientes internacionales que desean hacer interconsultas o tratamientos.
Según la doctora Rodríguez, "una de las grandes ventajas de la terapia es que es ambulatoria, y sólo lleva cinco días, en comparación con las cinco a seis semanas que requiere un tratamiento normal de radioterapia. Esto la hace más accesible a las mujeres que trabajan, tienen obligaciones familiares o viven lejos de los centros de oncología". Aún cuando son extirpados mediante cirugía, los tumores en la mama tienen una alta tendencia (46 %) a recurrir, es decir, a volver a crecer, generalmente en el mismo lugar donde estaba el anterior. Para evitar esta recurrencia se usa radiación convencional, pero termina afectando partes linderas de músculo, corazón y pulmones. Con las semillas radioactivas se logra el mismo efecto pero sin dañar los tejidos vecinos.
Por el momento, esta técnica sólo se aplica para las etapas iniciales del cáncer y según ciertos criterios:
En tumores menores de 3 cm
Que al ser extirpado, la biopsia de negativa al verificar si quedaron restos del tumor
Que no haya tomado los ganglios linfáticos
En mujeres mayores de 40 años. Las más jóvenes suelen tener tumores más agresivos.
La efectividad de este nuevo tratamiento fue comprobada mediante un estudio de la Universidad de Michigan, que empezó en 1990 evaluando a 174 pacientes con estadio 1 y 2 de cáncer de mama. Los resultados preliminares de esta investigación indican que el tratamiento con semillas radioactivas reduce la recurrencia de los tumores en la misma medida que la radiación externa, pero con menos efectos colaterales: no produce ardor en la piel, no deja lesiones, y la recuperación es más rápida.
Para más información: escribir a consultas@saludmiami.com

Detectada a tiempo, la patología es curable en el 98% de los casos

El cáncer de mama afecta cada año a un millón de mujeres en el mundo. En nuestro país, según cifras de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer, hay 15 mil casos nuevos por año, y se estima que ?al igual que en la mayoría de los países occidentales?, una de cada nueve mujeres lo padecerá en algún momento de su vida.
Diversos estudios habían demostrado que su incidencia estaba bajando en los Estados Unidos, país donde existen estadísticas constantes al respecto. No obstante, una revisión de estas investigaciones, publicada en el Wall Street Journal en octubre del año pasado, demostró que en realidad la incidencia está subiendo a un ritmo del 0,6 por ciento anual.
Tomado a tiempo, el cáncer de mama es curable en un 98 % de los casos. Y para esto las recomendaciones son: realizarse un autoexamen mamario todos los meses, acudir a una consulta ginecológica anual que incluya la revisión de las mamas, y a partir de los 40 años (si existen antecedentes familiares hay que empezar antes), realizar una mamografía cada dos años.
Este es el único estudio que puede detectar los tumores cuando aún son muy pequeños para ser palpados, y constituye la única alternativa para una detección precoz de este tipo de cáncer.

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