05 Febrero 2003 Seguir en 
Las llamadas infecciones hospitalarias, aquellas que los pacientes contraen cuando están internados en una institución hospitalaria, representan un gasto oculto en salud en la Argentina. Si bien todos los sanitaristas locales reconocen lo elevado de su impacto sobre el sistema de salud, hasta ahora nadie había logrado cuantificarlo.
Un estudio que habrá de publicarse este año en el Boletín de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) será el primero en consignar algunos números que preocupan a las autoridades sanitarias internacionales.
"No había información sobre el impacto económico de las infecciones hospitalarias en las unidades de cuidados intensivos de la Argentina -afirma el doctor Víctor Rosenthal, autor principal del estudio y profesor de control de infecciones del Colegio Médico de la Provincia de Buenos Aires-. Para calcular dicho costo realizamos un estudio prospectivo en los 3.768 pacientes internados en la unidad intensiva de un hospital, entre marzo de 1999 y noviembre de 2001".
"Si se extrapolan los datos que obtuvimos en un solo hospital a todo el país (la Argentina cuenta con aproximadamente 700 unidades de cuidados intensivos), el costo extra anual de las infecciones nosocomiales rondaría los 85 millones de dólares", responde Rosenthal. La buena noticia es que este gasto puede evitarse.
"Las infecciones hospitalarias generan un gran costo extra -agrega el especialista -. que puede evitarse si se implementaran medidas de control adecuadas a nivel nacional, como dentro de cada centro asistencia".
No hay vigilancia ni control
"Muchos países de América Latina, entre ellos la Argentina, carecen de programas nacionales de vigilancia y control de las infecciones nosocomiales -escribió Rosenthal-. Como resultado, muchas infecciones de este tipo ocurren a diario, debido a la falta de capacitación suficiente del personal en las guías elementales de prevención".
Pero las infecciones hospitalarias no sólo ocasionan un gran gasto extra; también son una amenaza para la salud de los pacientes. Estudios internacionales indican que las infecciones del torrente sanguíneo que se contraen a través de los catéteres, aumentan en un 25% el riesgo de morir estando internados. Las neumonías duplican el riesgo de muerte de los internados en terapia intensiva por otra dolencia. Para Rosenthal, el camino adecuado para mantener bajo control a las infecciones es con programas de vigilancia epidemiológica y de control de infecciones dentro de cada institución. "Lo ideal -asegura- es que estos programas sean dirigidos por epidemiólogos".
Estos especialistas deben comparar las tasas de infecciones de sus hospitales con estadísticas internacionales, para determinar cuáles son los factores de riesgo que deben combatirse "Luego se deben aplicar las guías de control de infecciones hospitalarias internacionalmente validadas" .
Las guías contienen recomendaciones, aunque la más sencilla y efectiva es educar a médicos y a enfermeras para que se laven las manos antes y después de estar en contacto con los pacientes, para no diseminar dentro del hospital los microorganismos que causan las infecciones.
"Otras medidas tienen que ver con técnicas asépticas en el manejo de las operaciones a los que es sometido el paciente durante su internación (principalmente en terapia intensiva), para evitar el ingreso de microorganismos en el cuerpo de la persona, que luego puedan dar lugar a una infección hospitalaria", concluye Rosenthal.
Un estudio que habrá de publicarse este año en el Boletín de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) será el primero en consignar algunos números que preocupan a las autoridades sanitarias internacionales.
"No había información sobre el impacto económico de las infecciones hospitalarias en las unidades de cuidados intensivos de la Argentina -afirma el doctor Víctor Rosenthal, autor principal del estudio y profesor de control de infecciones del Colegio Médico de la Provincia de Buenos Aires-. Para calcular dicho costo realizamos un estudio prospectivo en los 3.768 pacientes internados en la unidad intensiva de un hospital, entre marzo de 1999 y noviembre de 2001".
"Si se extrapolan los datos que obtuvimos en un solo hospital a todo el país (la Argentina cuenta con aproximadamente 700 unidades de cuidados intensivos), el costo extra anual de las infecciones nosocomiales rondaría los 85 millones de dólares", responde Rosenthal. La buena noticia es que este gasto puede evitarse.
"Las infecciones hospitalarias generan un gran costo extra -agrega el especialista -. que puede evitarse si se implementaran medidas de control adecuadas a nivel nacional, como dentro de cada centro asistencia".
No hay vigilancia ni control
"Muchos países de América Latina, entre ellos la Argentina, carecen de programas nacionales de vigilancia y control de las infecciones nosocomiales -escribió Rosenthal-. Como resultado, muchas infecciones de este tipo ocurren a diario, debido a la falta de capacitación suficiente del personal en las guías elementales de prevención".
Pero las infecciones hospitalarias no sólo ocasionan un gran gasto extra; también son una amenaza para la salud de los pacientes. Estudios internacionales indican que las infecciones del torrente sanguíneo que se contraen a través de los catéteres, aumentan en un 25% el riesgo de morir estando internados. Las neumonías duplican el riesgo de muerte de los internados en terapia intensiva por otra dolencia. Para Rosenthal, el camino adecuado para mantener bajo control a las infecciones es con programas de vigilancia epidemiológica y de control de infecciones dentro de cada institución. "Lo ideal -asegura- es que estos programas sean dirigidos por epidemiólogos".
Estos especialistas deben comparar las tasas de infecciones de sus hospitales con estadísticas internacionales, para determinar cuáles son los factores de riesgo que deben combatirse "Luego se deben aplicar las guías de control de infecciones hospitalarias internacionalmente validadas" .
Las guías contienen recomendaciones, aunque la más sencilla y efectiva es educar a médicos y a enfermeras para que se laven las manos antes y después de estar en contacto con los pacientes, para no diseminar dentro del hospital los microorganismos que causan las infecciones.
"Otras medidas tienen que ver con técnicas asépticas en el manejo de las operaciones a los que es sometido el paciente durante su internación (principalmente en terapia intensiva), para evitar el ingreso de microorganismos en el cuerpo de la persona, que luego puedan dar lugar a una infección hospitalaria", concluye Rosenthal.







