Cuando el cirujano deja una pinza en el cuerpo

Cada año, en los Estados Unidos, unos 1.500 pacientes sufren estos errores médicos.

29 Enero 2003
A partir de un estudio realizado sobre los errores que cometen los cirujanos, se verificó que los médicos estadounidenses olvidan esponjas, pinzas y otras piezas de instrumental quirúrgico dentro de unos 1.500 pacientes cada año. Muchas veces debido a la tensión de las emergencias o a complicaciones que se descubren durante la operación.
Pero si bien son equivocaciones, no son catalogadas con extrema dureza. Tanto los investigadores como varios expertos coincidieron en indicar que ese número de errores es pequeño en comparación con los alrededor de 28 millones de operaciones anuales que se realizan en Estados Unidos.
Y, para tranquilidad de los pacientes -que no estarían de lo más contento con una pinza en el cuerpo después de la operación- los doctos en el tema, indican que se puede mejorar. "Esto demuestra que el sistema funciona. Simplemente no funciona a la perfección", dijo Verna Gibbs, cirujana de la Universidad de California, que ha realizado varios estudios sobre errores médicos.
Director de salud del grupo de presión Public Citizen, el doctor Sidney Wolfe, fue más crítico al indicar que el número real de instrumentos quirúrgicos olvidados podría ser mayor, debido a que los hospitales no están obligados a informar sobre esos errores a las agencias públicas.
Asimismo destacó que, uno de los hallazgos del estudio y por la cual era muy infrecuente darse cuenta del error, es porque el personal quirúrgico no contaba los instrumentos - en un tercio de los casos en los que se olvidó algo- antes y después de la operación, como ordena la práctica médica. Esto solía suceder más durante las emergencias. "No es algo que tome mucho tiempo", indicó Wolfe. "No creo que sea excusable".
El estudio, que fue publicado en la revista de The New England Journal of Medicine, fue realizado por investigadores de Brigham y del Hospital de Mujeres y la Facultad de Salud Pública de Harvard, ambas en Boston. Es la investigación más extensa y confiable sobre ese tipo de errores.
Aunque los profesionales digan que no es un problema sumamente relevante y que, a comparación de las operaciones que se realizan, los errores son ínfimos, estos inconvenientes traen sus sin sabores. Los investigadores verificaron los datos de seguro de unas 800.000 operaciones en Massachusetts durante 16 años a fines del 2001. Contaron 61 piezas olvidadas en 54 pacientes. Se pagaron 3 millones de dólares en los casos de Massachusetts, en su mayoría en acuerdos. La mayoría de los objetos eran esponjas, pero también había pinzas de metal y electrodos.
Los objetos perdidos suelen quedarse alojados en la zona del abdomen o en las caderas, pero algunas veces en el pecho, en la vagina y en otras cavidades. A menudo provocan desgarros, obstrucciones o infecciones.

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