22 Enero 2003 Seguir en 
La rubéola es una enfermedad infectocontagiosa, provocada por el virus Rubivirus. Existen dos formas de la enfermedad, la forma adquirida y la congénita. Esta última por pasaje del virus a través de la placenta durante el embarazo. La mayoría de los adultos ha padecido la enfermedad en la niñez y/o al comienzo de la adolescencia. Desde la introducción de la vacuna se modificó el patrón de la edad de aparición, corriéndose hacia el final de la adolescencia o en la adultez, con notorio aumento de la rubéola congénita.
Cómo se contrae
Una vez que ingresa el virus al organismo, comienza su diseminación a través de los vasos linfáticos para alojarse posteriormente en los ganglios. Desde allí hace su difusión por la sangre. Luego de 15 a 21 días de incubación, aparecen los signos clínicos de infección: fiebre, decaimiento, falta de apetito, un ligero catarro de las vías respiratorias, congestión ocular y aumento de tamaño de los ganglios, sobre todo los ubicados en la región occipital. La erupción cutánea no es válida por sí misma para hacer el diagnóstico, ya que no presenta características específicas, y puede ser similar a la de otras enfermedades exantemáticas. La suma del exantema más los ganglios siempre presentes ayudan en la orientación diagnóstica.
La erupción cutánea (rash) puede durar hasta 5 días, con un promedio de 2-3 días. Suele picar, llegando el adulto a lesionarse por el rascado. En este grupo suelen aparecer dolores o procesos inflamatorios articulares. Las complicaciones no son muy frecuentes y consisten en disminución del número de plaquetas, encefalitis y en forma excepcional miocarditis o aplasia medular entre otras.
Afección congénita
Las características de la afectación del feto en la rubéola, dependen de la semana de embarazo en que se encuentra la madre al momento de sufrir el mal. Para transmitir la rubéola la madre debe padecerla, ya que no es suficiente el contacto con un enfermo para transmitirla a su hijo. Puede provocar desde anomalías en el feto hasta el aborto. Las lesiones más frecuentes (50%) son las cardiopatías congénitas, lesiones oculares como microftalmia, cataratas, retinitis y glaucoma. En el cerebro aparecen calcificaciones focalizadas, microcefalia y posteriormente retraso motor y severa discapacidad mental. La sordera está presente en prácticamente el 80% de los pacientes.
El mal se transmite a través de la vía respiratoria, entre un enfermo y un individuo sano sin inmunidad. Luego el virus se disemina por vía linfática a los ganglios y sigue por vía sanguínea. Así llega a la placenta y produce el pasaje al feto. Los recién nacidos con rubéola congénita contagian durante 1 año. No hay un tratamiento específico. En las formas congénitas se deben tratar las enfermedades provocadas por la rubéola (cardiopatías, glaucoma) y rehabilitar para lograr el mejor desarrollo del potencial neuro-psicológico del paciente. La mejor manera de prevenir el contagio madre-hijo es revacunando a las adolescentes en edad fértil, que recibieron una dosis a los 12-15 meses de vida.
Cómo se contrae
Una vez que ingresa el virus al organismo, comienza su diseminación a través de los vasos linfáticos para alojarse posteriormente en los ganglios. Desde allí hace su difusión por la sangre. Luego de 15 a 21 días de incubación, aparecen los signos clínicos de infección: fiebre, decaimiento, falta de apetito, un ligero catarro de las vías respiratorias, congestión ocular y aumento de tamaño de los ganglios, sobre todo los ubicados en la región occipital. La erupción cutánea no es válida por sí misma para hacer el diagnóstico, ya que no presenta características específicas, y puede ser similar a la de otras enfermedades exantemáticas. La suma del exantema más los ganglios siempre presentes ayudan en la orientación diagnóstica.
La erupción cutánea (rash) puede durar hasta 5 días, con un promedio de 2-3 días. Suele picar, llegando el adulto a lesionarse por el rascado. En este grupo suelen aparecer dolores o procesos inflamatorios articulares. Las complicaciones no son muy frecuentes y consisten en disminución del número de plaquetas, encefalitis y en forma excepcional miocarditis o aplasia medular entre otras.
Afección congénita
Las características de la afectación del feto en la rubéola, dependen de la semana de embarazo en que se encuentra la madre al momento de sufrir el mal. Para transmitir la rubéola la madre debe padecerla, ya que no es suficiente el contacto con un enfermo para transmitirla a su hijo. Puede provocar desde anomalías en el feto hasta el aborto. Las lesiones más frecuentes (50%) son las cardiopatías congénitas, lesiones oculares como microftalmia, cataratas, retinitis y glaucoma. En el cerebro aparecen calcificaciones focalizadas, microcefalia y posteriormente retraso motor y severa discapacidad mental. La sordera está presente en prácticamente el 80% de los pacientes.
El mal se transmite a través de la vía respiratoria, entre un enfermo y un individuo sano sin inmunidad. Luego el virus se disemina por vía linfática a los ganglios y sigue por vía sanguínea. Así llega a la placenta y produce el pasaje al feto. Los recién nacidos con rubéola congénita contagian durante 1 año. No hay un tratamiento específico. En las formas congénitas se deben tratar las enfermedades provocadas por la rubéola (cardiopatías, glaucoma) y rehabilitar para lograr el mejor desarrollo del potencial neuro-psicológico del paciente. La mejor manera de prevenir el contagio madre-hijo es revacunando a las adolescentes en edad fértil, que recibieron una dosis a los 12-15 meses de vida.







