15 Enero 2003 Seguir en 
El corazón es un músculo formado por cuatro cavidades: dos aurículas separadas entre ambas por el tabique interauricular, y dos ventrículos separados por el tabique interventricular. Las aurículas se encuentran separadas de los ventrículos por válvulas que no permiten el reflujo de la sangre.
El corazón es el encargado de enviar sangre oxigenada hacia los tejidos de nuestro organismo, tarea que realiza por medio de contracciones regulares. Cuando el músculo cardíaco comienza con una incapacidad para expulsar sangre necesaria para que los tejidos puedan cumplir con todas las funciones metabólicas, surge el estado patológico de insuficiencia cardíaca con incapacidad al ejercicio, retención de líquidos y mala calidad de vida.
Existen causas estructurales, congénitas o adquiridas, que afectan a vasos, a la circulación coronaria, al pericardio que recubre al músculo cardíaco, al miocardio (que es el músculo cardíaco) y a las válvulas cardíacas. Un factor de riesgo a considerar es la predisposición genética. La enfermedad coronaria, por su prevalencia elevada en la población, también debe ser tenida en cuenta ya que los pacientes que la padecen desarrollan insuficiencia cardíaca con una frecuencia 10 veces superior a la de la población que no presenta enfermedad coronaria.
La hipertensión arterial es el factor de riesgo más significativo. El peligro de insuficiencia cardíaca aumenta en forma progresiva con la gravedad de la hipertensión arterial, tanto con la tensión arterial sistólica, comúnmente llamada ??máxima??, como con la tensión arterial diastólica, llamada ??mínima??.
Distintos factores
La diabetes incrementa el riesgo de insuficiencia cardíaca en mujeres y pacientes menores de 65 años. La edad, el sexo, la obesidad y el tabaco son considerados factores de riesgo no etiológicos. Es a partir de los 65 años y especialmente a partir de los 75 cuando se presentan la mayor parte de casos de insuficiencia cardíaca. Ambos sexos se ven afectados de igual manera, pero en el grupo de menos edad predominan los hombres y en el de mayor edad las mujeres.
El sobrepeso incrementa levemente el riesgo de obesidad, facilita el desarrollo de hipertensión arterial, diabetes y colesterol. El tabaco se relaciona con la insuficiencia cardíaca por ser un fuerte factor de riesgo para la enfermedad coronaria.
Se presenta en pacientes que se encuentran estabilizados y no tienen manifestaciones de la enfermedad hasta que se precipita una causa desencadenante que puede ser fiebre, infecciones, anemia, sobrecarga de agua, hipertiroidismo, embarazo, insuficiencia renal, arritmias, abandono del tratamiento, crisis hipertensivas, y algunos medicamentos.
Se presenta con fatiga
El paciente con insuficiencia cardíaca se presenta con síntomas que pueden ser inespecíficos como debilidad y fatiga, y otros característicos como los síntomas respiratorios: disnea (es decir falta de aire) ante la realización de esfuerzos, ortopnea (que es la necesidad de incorporarse en la cama ante la falta de aire cuando está acostado).
Ante esta situación se debe valorar la cantidad de almohadas que necesita la persona para dormir. La tos seca también es un equivalente a la falta de aire.
Un signo temprano
Uno de los síntomas más tempranos de insuficiencia cardíaca es la disminución de la formación de orina durante el día, y durante la noche al acostarse aumenta la necesidad de orinar lo cual puede ser muy molesto para el paciente ya que no le permite descansar.
Edema en las piernas
Al examen físico es útil observar si tolera ser examinado en la camilla o necesita estar sentado por la falta de aire. Al auscultar los pulmones se encuentran ruidos, especialmente a la inspiración, por la acumulación de líquido. La falta de los mismos no excluye el diagnóstico de insuficiencia cardíaca. Las venas yugulares se presentan turgentes. Al palpar el abdomen encontramos un hígado doloroso y aumentado de tamaño. Si examinamos las piernas, pueden hallarse aumentadas en su tamaño por el edema.
El corazón es el encargado de enviar sangre oxigenada hacia los tejidos de nuestro organismo, tarea que realiza por medio de contracciones regulares. Cuando el músculo cardíaco comienza con una incapacidad para expulsar sangre necesaria para que los tejidos puedan cumplir con todas las funciones metabólicas, surge el estado patológico de insuficiencia cardíaca con incapacidad al ejercicio, retención de líquidos y mala calidad de vida.
Existen causas estructurales, congénitas o adquiridas, que afectan a vasos, a la circulación coronaria, al pericardio que recubre al músculo cardíaco, al miocardio (que es el músculo cardíaco) y a las válvulas cardíacas. Un factor de riesgo a considerar es la predisposición genética. La enfermedad coronaria, por su prevalencia elevada en la población, también debe ser tenida en cuenta ya que los pacientes que la padecen desarrollan insuficiencia cardíaca con una frecuencia 10 veces superior a la de la población que no presenta enfermedad coronaria.
La hipertensión arterial es el factor de riesgo más significativo. El peligro de insuficiencia cardíaca aumenta en forma progresiva con la gravedad de la hipertensión arterial, tanto con la tensión arterial sistólica, comúnmente llamada ??máxima??, como con la tensión arterial diastólica, llamada ??mínima??.
Distintos factores
La diabetes incrementa el riesgo de insuficiencia cardíaca en mujeres y pacientes menores de 65 años. La edad, el sexo, la obesidad y el tabaco son considerados factores de riesgo no etiológicos. Es a partir de los 65 años y especialmente a partir de los 75 cuando se presentan la mayor parte de casos de insuficiencia cardíaca. Ambos sexos se ven afectados de igual manera, pero en el grupo de menos edad predominan los hombres y en el de mayor edad las mujeres.
El sobrepeso incrementa levemente el riesgo de obesidad, facilita el desarrollo de hipertensión arterial, diabetes y colesterol. El tabaco se relaciona con la insuficiencia cardíaca por ser un fuerte factor de riesgo para la enfermedad coronaria.
Se presenta en pacientes que se encuentran estabilizados y no tienen manifestaciones de la enfermedad hasta que se precipita una causa desencadenante que puede ser fiebre, infecciones, anemia, sobrecarga de agua, hipertiroidismo, embarazo, insuficiencia renal, arritmias, abandono del tratamiento, crisis hipertensivas, y algunos medicamentos.
El paciente con insuficiencia cardíaca se presenta con síntomas que pueden ser inespecíficos como debilidad y fatiga, y otros característicos como los síntomas respiratorios: disnea (es decir falta de aire) ante la realización de esfuerzos, ortopnea (que es la necesidad de incorporarse en la cama ante la falta de aire cuando está acostado).
Ante esta situación se debe valorar la cantidad de almohadas que necesita la persona para dormir. La tos seca también es un equivalente a la falta de aire.
Un signo temprano
Uno de los síntomas más tempranos de insuficiencia cardíaca es la disminución de la formación de orina durante el día, y durante la noche al acostarse aumenta la necesidad de orinar lo cual puede ser muy molesto para el paciente ya que no le permite descansar.
Edema en las piernas
Al examen físico es útil observar si tolera ser examinado en la camilla o necesita estar sentado por la falta de aire. Al auscultar los pulmones se encuentran ruidos, especialmente a la inspiración, por la acumulación de líquido. La falta de los mismos no excluye el diagnóstico de insuficiencia cardíaca. Las venas yugulares se presentan turgentes. Al palpar el abdomen encontramos un hígado doloroso y aumentado de tamaño. Si examinamos las piernas, pueden hallarse aumentadas en su tamaño por el edema.







