08 Enero 2003 Seguir en 
El trigémino es un nervio mixto: tiene una función sensitiva (que es la más importante) y una función motora. Por una de sus ramas, llamada oftálmica, conduce la sensibilidad de la parte anterior del cuero cabelludo, frente, párpado superior, glándula lagrimal, córnea, dorso de nariz, mucosa nasal y conjuntiva. Por la rama maxilar superior llega a párpado inferior, labio superior, parte de la sien, mejilla, dientes superiores, amígdalas, paladar, oído medio, nasofaringe. La tercera rama, conocida como mandibular, transmite la sensibilidad de la parte posterior de la sien, conducto auditivo externo, parte del tímpano, maxilar inferior, labio inferior y mentón, dientes inferiores y parte de la lengua. La función motora la realiza movilizando los músculos involucrados en la masticación.
Signos en dientes y encías
Traumatismos, infecciones, tumores, herpes simple o zoster, aneurismas, pueden desencadenar una patología del trigémino dando como síntoma principal un dolor intenso generalmente en la zona inervada por la rama maxilar superior, referido por quien lo padece como intolerable, similar a una descarga eléctrica, que puede durar segundos o minutos. Pueden aparecer previamente síntomas en dientes y encías, período llamado pretrigeminal, pero el dolor de la neuralgia del trigémino no se debe a trastornos odontológicos. Se localiza principalmente en la zona entre la boca y el pabellón auricular, comenzando desde los dientes inferiores hacia el oído. En menor proporción también se refiere un dolor desde la cara lateral de la nariz a la región que rodea la órbita del ojo. Es más frecuente en el sexo femenino, y en un 90% ocurre en mayores de 55 años.
El masticar, los líquidos fríos o calientes, el hablar pueden desencadenar el dolor. "Siempre se debe distinguir entre una neuralgia del trigémino esencial de una sintomática", advierte la doctora Adriana Messina.
Se habla de esencial cuando no se identifica una causa que justifique el dolor. Su origen es desconocido; se presenta generalmente en mayores de 50 años, el dolor es intermitente y no existe un déficit neurológico acompañante. Su evolución es más estable.
En la neuralgia sintomática existe una lesión como tumor, déficit de irrigación, esclerosis múltiple, etc., presentándose en menores de 50 años, con un dolor continuo, que puede ser bilateral. Exige la realización de algunos estudios como la resonancia magnética nuclear. Se trata con fármacos o con cirugía dependiendo su origen y evolución.
Signos en dientes y encías
Traumatismos, infecciones, tumores, herpes simple o zoster, aneurismas, pueden desencadenar una patología del trigémino dando como síntoma principal un dolor intenso generalmente en la zona inervada por la rama maxilar superior, referido por quien lo padece como intolerable, similar a una descarga eléctrica, que puede durar segundos o minutos. Pueden aparecer previamente síntomas en dientes y encías, período llamado pretrigeminal, pero el dolor de la neuralgia del trigémino no se debe a trastornos odontológicos. Se localiza principalmente en la zona entre la boca y el pabellón auricular, comenzando desde los dientes inferiores hacia el oído. En menor proporción también se refiere un dolor desde la cara lateral de la nariz a la región que rodea la órbita del ojo. Es más frecuente en el sexo femenino, y en un 90% ocurre en mayores de 55 años.
El masticar, los líquidos fríos o calientes, el hablar pueden desencadenar el dolor. "Siempre se debe distinguir entre una neuralgia del trigémino esencial de una sintomática", advierte la doctora Adriana Messina.
Se habla de esencial cuando no se identifica una causa que justifique el dolor. Su origen es desconocido; se presenta generalmente en mayores de 50 años, el dolor es intermitente y no existe un déficit neurológico acompañante. Su evolución es más estable.
En la neuralgia sintomática existe una lesión como tumor, déficit de irrigación, esclerosis múltiple, etc., presentándose en menores de 50 años, con un dolor continuo, que puede ser bilateral. Exige la realización de algunos estudios como la resonancia magnética nuclear. Se trata con fármacos o con cirugía dependiendo su origen y evolución.







