18 Diciembre 2002 Seguir en 
Los prolactinomas o tumores de la hipófisis, en su gran mayoría benignos, pueden provocar una producción en exceso de la hormona prolactina. Tal exceso causaría alteraciones en el ciclo menstrual e importantes dificultades para concebir un embarazo.
En el hombre, se estima que el 5% de los casos de impotencia se deben al exceso de prolactina. Pero también, este trastorno hormonal, actúa en la disminución de la libido y en esterilidad, ya que opera directamente en la modificación de la cantidad y calidad de los espermatozoides.
Anteriormente, estos tumores o prolactinomas, solían tratarse mediante cirugías y radioterapias. O, con drogas que reeducan el tamaño del tumor pero que causaban importantes efectos adversos.
Sin efectos colaterales
La llegada de una droga, la cabergolina -fármaco que tendrá el mismo efecto que la dopamina- introdujo una importante modificación en el tratamiento de este tipo de tumor. Reduce su tamaño e incluso lo elimina sin causar efectos colaterales.
La cabergolina, revierte los síntomas que causa la producción excesiva de prolactina. Los pacientes normalizan los niveles de la hormona y, en el caso de las mujeres, regularizan el ciclo menstrual y su función ovulatoria. Los varones, recuperan su función sexual y la capacidad reproductiva en la mayoría de los casos. "La posibilidad de un tratamiento farmacológico permite evitar las operaciones -comentó al Suplemento Salud el doctor y profesor Armando Basso, director del Instituto de Neurociencia Aplicadas de la Universidad de Buenos Aires. Añadió que el tratamiento es generalmente crónico, ya que, a pesar de que el tumor haya desaparecido, si se suspende la medicación continúa la secreción excesiva de prolactina.
La terapia farmacológica permitiría la recuperación de la fertilidad en un 80 por ciento de los pacientes. No aumentaría el riesgo de abortos, embarazos múltiples, prematurez ni efectos teratogénicos en el feto.
"El tratamiento es de fácil cumplimiento -1 o 2 comprimidos semanales- y accesibilidad, ya que es reconocido por las obras sociales", resaltó la doctora Mirtha Guitelman, endocrinóloga del sector de Neuroendocrinología del Servicio de Endocrinología del Hospital Durand.
Algunos trastornos
Los tumores o adenomas hipofisarios, suelen ser benignos (no producen metástasis) y constituyen el 10 por ciento de los tumores intracraneales.
Dentro de los adenomas más frecuentes -del 30 al 50 por ciento de los casos- se encuentran los prolactinomas que, si son mayores a 1 cm., ocasionan trastornos neurológicos y en la visión. "Además de ser frecuente, es el que tiene mayor grado de agresividad, -comentó el doctor Basso-. Y, en los casos de tumores grandes, la cirugía es muy compleja y con un serio riesgo de mortalidad".
Aunque, en manos experimentadas, la intervención quirúrgica de los microadenomas o pequeños tumores, permite una curación en el 80 por ciento de los casos aproximadamente. En cambio, en macroadenomas invasivos, sólo es efectivo alrededor del 25 por ciento.
Otras causas de la alteración
La prolactina es una hormona segregada por la glándula hipófisis durante el embarazo y la lactancia, para estimular la producción y secreción de leche. Y, ante ciertas situaciones, esta hormona puede aumentar, tanto en mujeres como en varones.
Aparece en la etapa fértil
La doctora Guitelman marcó que, "existen diversas causas que puedan provocar un adenoma de hipófisis. Y, hay que saber descartar todas las posibilidades antes de llegar al diagnóstico".
Suele presentarse en la etapa fértil, entre los 20 y 40 años. Es menos frecuente en mujeres con ausencia de la primera menstruación, o en varones con retraso de crecimiento y desarrollo.
Sin embargo, la doctora explica que "los niveles de prolactina pueden verse afectados no sólo por el adenoma hipofisario, sino también por la ingesta de medicamentos como antinauseosos, antieméticos, psicofármacos antipsicóticos. También pueden obedecer a la presencia de hipotiroidismo, poliquistosis ovárica y otras patologías".
En el hombre, se estima que el 5% de los casos de impotencia se deben al exceso de prolactina. Pero también, este trastorno hormonal, actúa en la disminución de la libido y en esterilidad, ya que opera directamente en la modificación de la cantidad y calidad de los espermatozoides.
Anteriormente, estos tumores o prolactinomas, solían tratarse mediante cirugías y radioterapias. O, con drogas que reeducan el tamaño del tumor pero que causaban importantes efectos adversos.
Sin efectos colaterales
La llegada de una droga, la cabergolina -fármaco que tendrá el mismo efecto que la dopamina- introdujo una importante modificación en el tratamiento de este tipo de tumor. Reduce su tamaño e incluso lo elimina sin causar efectos colaterales.
La cabergolina, revierte los síntomas que causa la producción excesiva de prolactina. Los pacientes normalizan los niveles de la hormona y, en el caso de las mujeres, regularizan el ciclo menstrual y su función ovulatoria. Los varones, recuperan su función sexual y la capacidad reproductiva en la mayoría de los casos. "La posibilidad de un tratamiento farmacológico permite evitar las operaciones -comentó al Suplemento Salud el doctor y profesor Armando Basso, director del Instituto de Neurociencia Aplicadas de la Universidad de Buenos Aires. Añadió que el tratamiento es generalmente crónico, ya que, a pesar de que el tumor haya desaparecido, si se suspende la medicación continúa la secreción excesiva de prolactina.
La terapia farmacológica permitiría la recuperación de la fertilidad en un 80 por ciento de los pacientes. No aumentaría el riesgo de abortos, embarazos múltiples, prematurez ni efectos teratogénicos en el feto.
"El tratamiento es de fácil cumplimiento -1 o 2 comprimidos semanales- y accesibilidad, ya que es reconocido por las obras sociales", resaltó la doctora Mirtha Guitelman, endocrinóloga del sector de Neuroendocrinología del Servicio de Endocrinología del Hospital Durand.
Algunos trastornos
Los tumores o adenomas hipofisarios, suelen ser benignos (no producen metástasis) y constituyen el 10 por ciento de los tumores intracraneales.
Dentro de los adenomas más frecuentes -del 30 al 50 por ciento de los casos- se encuentran los prolactinomas que, si son mayores a 1 cm., ocasionan trastornos neurológicos y en la visión. "Además de ser frecuente, es el que tiene mayor grado de agresividad, -comentó el doctor Basso-. Y, en los casos de tumores grandes, la cirugía es muy compleja y con un serio riesgo de mortalidad".
Aunque, en manos experimentadas, la intervención quirúrgica de los microadenomas o pequeños tumores, permite una curación en el 80 por ciento de los casos aproximadamente. En cambio, en macroadenomas invasivos, sólo es efectivo alrededor del 25 por ciento.
Otras causas de la alteración
La prolactina es una hormona segregada por la glándula hipófisis durante el embarazo y la lactancia, para estimular la producción y secreción de leche. Y, ante ciertas situaciones, esta hormona puede aumentar, tanto en mujeres como en varones.
Aparece en la etapa fértil
La doctora Guitelman marcó que, "existen diversas causas que puedan provocar un adenoma de hipófisis. Y, hay que saber descartar todas las posibilidades antes de llegar al diagnóstico".
Suele presentarse en la etapa fértil, entre los 20 y 40 años. Es menos frecuente en mujeres con ausencia de la primera menstruación, o en varones con retraso de crecimiento y desarrollo.
Sin embargo, la doctora explica que "los niveles de prolactina pueden verse afectados no sólo por el adenoma hipofisario, sino también por la ingesta de medicamentos como antinauseosos, antieméticos, psicofármacos antipsicóticos. También pueden obedecer a la presencia de hipotiroidismo, poliquistosis ovárica y otras patologías".







