Ocho millones de argentinos son anémicos
Según los últimos relevamientos nutricionales, la provincia del Chaco es la más afectada: el 60% de los niños de entre 6 y 24 meses sufren el trastorno ferropénico. La deficiencia de este nutriente asociado a otras carencias en niños menores de dos años afecta el desarrollo del sistema nervioso central, retarda el crecimiento físico, disminuye la capacidad motora y la inmunidad celular. La anemia no es considerada un problema de salud, pero afecta al 80% de las embarazadas, poniendo en riesgo sus vidas en el momento del parto. Científicos demostraron que cocinar en ollas de hierro disminuye sensiblemente la incidencia del mal.
18 Diciembre 2002 Seguir en 
Los últimos estudios realizados con relación a la prevalencia de la anemia en nuestro país reflejan índices alarmantes. Las provincias más afectadas por el bajo o nulo consumo de alimentos ricos en hierro son las del Chaco, donde el 66% de los niños de entre 6 y 24 meses tienen deficiencia de hierro; en Misiones el 55% de los niños entre 9 y 24 meses y en el Gran Buenos Aires un 48%. Los últimos relevamientos muestran también que el 39% los menores cordobeses de entre 6 y 24 meses se ven afectados mientras que en la provincia de Salta los afectados son un 35% y en Tierra del Fuego el 24%.
Menores en peligro
Está comprobado que la deficiencia de este nutriente asociado a otras carencias en niños menores de 2 años afecta el desarrollo del sistema nerviosos central, produce retardo en el crecimiento físico, disminución de la capacidad motora, alteraciones del lenguaje y de la inmunidad celular, siendo un daño irreparable en chicos anémicos.El 80 % de las embarazadas sufre algún grado de deficiencia de hierro, mientras que un 40% directamente esta anémica, lo que aumenta el riesgo de mortalidad materna en el parto, menor resistencia a las infecciones y peor cicatrización de las heridas, provocando además partos prematuros con bebés de bajo peso.
Estudios demuestran que la falta de hierro afecta a todos lo niveles socioeconómicos y a nuestra población por lo menos desde hace 20 años, y es probable que las condiciones alimentarias actuales y el estrés que sufre la población, hayan aumentado esta tendencia. A pesar de esto, la anemia nunca fue instalada como problema de salud pública. Es de destacar que mientras que la anemia deja secuelas, que en ocasiones pueden resultar irreversibles, sobre todo en los niños, la deficiencia de hierro puede ser prevenida mediante la fortificación de alimentos.
Más que un asunto social
Los estudios de prevalencia de anemia en los niños de 8 a 24 meses indican que aunque el riesgo relativo de padecerla es más alto en el nivel socioeconómico más bajo, se concluyó que es una condición que afecta a todos los niños, sin distinción de clases.
Según el estudio Análisis del Consumo de Alimentos en Hogares según Nivel de Ingresos/Área Metropolitana 1985/1986, presentado en el XIII Congreso Argentino de Nutrición, indica que las diferencias en el consumo de alimentos entre quintiles demuestran rasgos de un comportamiento típico de los consumidores a medida que aumentan los ingresos progresan a una dieta más selectiva, variada y económicamente más cara, aunque no necesariamente más racional.
Los cereales y harinas, raíces y panificados disminuyen progresivamente su contribución a la disponibilidad calórica a medida que aumentan los ingresos. Por el contrario, los lácteos, hortalizas y frutas, legumbres, gaseosas y jugos son grupos que muestran un comportamiento exactamente inverso. Si consideramos a los fosfatos presentes en las gaseosas como inhibidores de la absorción del hierro, es muy probable que las clases altas tengan anemia en función de ello.
Escasea el hierro en la dieta
Un estudio acerca de la "Estructura de la Dieta Media de Adolescentes del Instituto de Educación Media de la Universidad Nacional de Salta" indica que según estrato social las mujeres no presentaron diferencias significativas en el consumo calórico de todos los grupos de alimentos ni de los nutrientes estudiados (proteínas, calcio, hierro, zinc). El estudio concluye que el estrato social no condiciona el consumo calórico ni de nutrientes. Otro trabajo sobre la "Diferencia de Hierro y Anemia en Mujeres Embarazadas de Chaco" indica que si bien la anemia se asoció con el nivel de instrucción de la embarazada, encontrándose en mujeres con nivel de instrucción inferior a primaria completa, la prevalencia fue de 38,6% versus 22,5% en el resto. De todas maneras, la prevalencia en mujeres con instrucción aún continua siendo alta. Un estudio de "Influencia de los Hábitos Alimentarios sobre el Estado Nutricional de los Niños de una Escuela Infantil Universitaria", realizado en la Universidad Nacional de Luján, en el departamento de Tecnología de la división de Bioquímica aplicada a la Nutrición, se basó en una encuesta dirigida a los padres. Se consultó sobre las características y la situación socio/económica de cada familia así como sobre aspectos de la alimentación del grupo y en particular de los niños.
Se observó que en ningún hogar había restricciones para el acceso a los alimentos. Al considerar el hierro se observó que solamente el 60% incluye alguna fuente de hierro hemínico en la alimentación de sus hijos. Cerca de un 15% no estaría incluyendo alimentos que sean fuente de hierro de disponibilidad alta o intermedia.
Retarda el desarrollo del bebé en el útero
El retardo de crecimiento intrauterino constituye uno de los problemas más relevantes dentro de la perinatología. Lo podemos definir como el nacimiento de un bebé con menor peso que el esperado para su altura del embarazo, cuya causa puede ser de origen materno, fetal o placentario. Técnicamente se entiende por peso menor al esperado el que se sitúa por debajo del percentilo 10 de la semana correspondiente. Debe quedar claro el concepto de peso con relación a la edad gestacional, porque un recién nacido que pese 2.000 gramos y tenga 34 semanas de edad gestacional tiene un peso perfectamente adecuado; sin embargo un recién nacido de 40 semanas y 2.100 gramos de peso presenta un retardo de crecimiento intrauterino.
El desarrollo fetal está determinado por la información genética de las células fetales. Sin embargo existen factores potencialmente limitantes del desarrollo fetal, como el aporte de nutrientes que puede modificar el crecimiento. Por lo tanto, las causas determinantes de retardo de crecimiento intrauterino pueden dividirse en dos grandes grupos:
Las que actúan a través de una alteración del potencial crecimiento fetal.
Las que provocan un deficiente aporte energético al feto.
Entre las primeras deben mencionarse las genéticas y las infecciosas, especialmente virales.Pero, por lo general, la gran mayoría de los casos la causa del retardo en el crecimiento fetal se encuentra en el aporte inadecuado de nutrientes que se puede manifestar por una composición inadecuada de la sangre materna, como en los casos de anemia y diversas alteraciones de la hemoglobina. Es también importante la altitud geográfica, debido a un ambiente con carencia de oxígeno.
El tabaquismo es otra causa de alteración en el desarrollo fetal.
El déficit nutricional de la madre es causa de retardo de crecimiento intrauterino.
Menores en peligro
Está comprobado que la deficiencia de este nutriente asociado a otras carencias en niños menores de 2 años afecta el desarrollo del sistema nerviosos central, produce retardo en el crecimiento físico, disminución de la capacidad motora, alteraciones del lenguaje y de la inmunidad celular, siendo un daño irreparable en chicos anémicos.El 80 % de las embarazadas sufre algún grado de deficiencia de hierro, mientras que un 40% directamente esta anémica, lo que aumenta el riesgo de mortalidad materna en el parto, menor resistencia a las infecciones y peor cicatrización de las heridas, provocando además partos prematuros con bebés de bajo peso.
Estudios demuestran que la falta de hierro afecta a todos lo niveles socioeconómicos y a nuestra población por lo menos desde hace 20 años, y es probable que las condiciones alimentarias actuales y el estrés que sufre la población, hayan aumentado esta tendencia. A pesar de esto, la anemia nunca fue instalada como problema de salud pública. Es de destacar que mientras que la anemia deja secuelas, que en ocasiones pueden resultar irreversibles, sobre todo en los niños, la deficiencia de hierro puede ser prevenida mediante la fortificación de alimentos.
Más que un asunto social
Los estudios de prevalencia de anemia en los niños de 8 a 24 meses indican que aunque el riesgo relativo de padecerla es más alto en el nivel socioeconómico más bajo, se concluyó que es una condición que afecta a todos los niños, sin distinción de clases.
Según el estudio Análisis del Consumo de Alimentos en Hogares según Nivel de Ingresos/Área Metropolitana 1985/1986, presentado en el XIII Congreso Argentino de Nutrición, indica que las diferencias en el consumo de alimentos entre quintiles demuestran rasgos de un comportamiento típico de los consumidores a medida que aumentan los ingresos progresan a una dieta más selectiva, variada y económicamente más cara, aunque no necesariamente más racional.
Los cereales y harinas, raíces y panificados disminuyen progresivamente su contribución a la disponibilidad calórica a medida que aumentan los ingresos. Por el contrario, los lácteos, hortalizas y frutas, legumbres, gaseosas y jugos son grupos que muestran un comportamiento exactamente inverso. Si consideramos a los fosfatos presentes en las gaseosas como inhibidores de la absorción del hierro, es muy probable que las clases altas tengan anemia en función de ello.
Escasea el hierro en la dieta
Un estudio acerca de la "Estructura de la Dieta Media de Adolescentes del Instituto de Educación Media de la Universidad Nacional de Salta" indica que según estrato social las mujeres no presentaron diferencias significativas en el consumo calórico de todos los grupos de alimentos ni de los nutrientes estudiados (proteínas, calcio, hierro, zinc). El estudio concluye que el estrato social no condiciona el consumo calórico ni de nutrientes. Otro trabajo sobre la "Diferencia de Hierro y Anemia en Mujeres Embarazadas de Chaco" indica que si bien la anemia se asoció con el nivel de instrucción de la embarazada, encontrándose en mujeres con nivel de instrucción inferior a primaria completa, la prevalencia fue de 38,6% versus 22,5% en el resto. De todas maneras, la prevalencia en mujeres con instrucción aún continua siendo alta. Un estudio de "Influencia de los Hábitos Alimentarios sobre el Estado Nutricional de los Niños de una Escuela Infantil Universitaria", realizado en la Universidad Nacional de Luján, en el departamento de Tecnología de la división de Bioquímica aplicada a la Nutrición, se basó en una encuesta dirigida a los padres. Se consultó sobre las características y la situación socio/económica de cada familia así como sobre aspectos de la alimentación del grupo y en particular de los niños.
Se observó que en ningún hogar había restricciones para el acceso a los alimentos. Al considerar el hierro se observó que solamente el 60% incluye alguna fuente de hierro hemínico en la alimentación de sus hijos. Cerca de un 15% no estaría incluyendo alimentos que sean fuente de hierro de disponibilidad alta o intermedia.
Retarda el desarrollo del bebé en el útero
El retardo de crecimiento intrauterino constituye uno de los problemas más relevantes dentro de la perinatología. Lo podemos definir como el nacimiento de un bebé con menor peso que el esperado para su altura del embarazo, cuya causa puede ser de origen materno, fetal o placentario. Técnicamente se entiende por peso menor al esperado el que se sitúa por debajo del percentilo 10 de la semana correspondiente. Debe quedar claro el concepto de peso con relación a la edad gestacional, porque un recién nacido que pese 2.000 gramos y tenga 34 semanas de edad gestacional tiene un peso perfectamente adecuado; sin embargo un recién nacido de 40 semanas y 2.100 gramos de peso presenta un retardo de crecimiento intrauterino.
El desarrollo fetal está determinado por la información genética de las células fetales. Sin embargo existen factores potencialmente limitantes del desarrollo fetal, como el aporte de nutrientes que puede modificar el crecimiento. Por lo tanto, las causas determinantes de retardo de crecimiento intrauterino pueden dividirse en dos grandes grupos:
Las que actúan a través de una alteración del potencial crecimiento fetal.
Las que provocan un deficiente aporte energético al feto.
Entre las primeras deben mencionarse las genéticas y las infecciosas, especialmente virales.Pero, por lo general, la gran mayoría de los casos la causa del retardo en el crecimiento fetal se encuentra en el aporte inadecuado de nutrientes que se puede manifestar por una composición inadecuada de la sangre materna, como en los casos de anemia y diversas alteraciones de la hemoglobina. Es también importante la altitud geográfica, debido a un ambiente con carencia de oxígeno.
El tabaquismo es otra causa de alteración en el desarrollo fetal.
El déficit nutricional de la madre es causa de retardo de crecimiento intrauterino.







