En la embarazada el aporte proteico es vital
Aunque son varias las causas que la producen, guarda relación directa con la pobreza y la alimentación deficiente. Una mujer en estado de gravidez requiere una dieta balanceada y sana, con productos lácteos descremados, frutas y verduras, pan de salvado, agua mineral sin gas, pollo, pescado, pocos embutidos y la ingesta controlada de carnes rojas.
11 Diciembre 2002 Seguir en 
La embarazada no debe comer por dos
Una mujer de talla mediana tiene que aumentar 9 kilos durante el ciclo gestacional. La obesidad lleva a complicaciones obstétricas. El aporte proteico es vital para el desarrollo del feto.
Los requerimientos nutricionales de una mujer embarazada se ven incrementados si se los compara con los de una mujer no embarazada. No es válido eso de que "una mujer embarazada debe comer por dos", pero hace referencia al incremento de las necesidades básicas de una mujer embarazada.
Los cambios gestacionales o modificaciones gravídicas como el aumento de la masa globular (glóbulos rojos) así como el de la cantidad de plasma, del tamaño uterino, el desarrollo y crecimiento fetal, placenta y líquido amniótico implican un incremento de las exigencias nutritivas durante el embarazo.
Controlar el peso
El aumento de peso de la mujer embarazada (o incremento ponderal) durante el desarrollo de la gestación no es lineal, pero se acelera a medida que el embarazo va llegando a su fin. En el primer trimestre es escaso, a veces nulo, aunque en algunas oportunidades la madre puede perder algunos kilos debido a la presencia de náuseas o vómitos que impiden una correcta alimentación.
Durante los siguientes tres meses el apetito se incrementa y se hace necesario controlar el incremento de peso.
En el tercer trimestre el crecimiento fetal se acelera bastante a expensas de la reserva de grasa necesaria para la termorregulación (control de la temperatura) al nacimiento.
Una mujer de talla mediana (1,60 a 1,65 mts) debería engordar alrededor de unos nueve kilogramos (un incremento del 15% del peso corporal total). Una mujer obesa (más de 90 kgs) debe evitar la ingesta de alimentos ricos en calorías para evitar las posibles complicaciones obstétricas producto de este aumento.
Los requerimientos calóricos de la mujer se describen a continuación:
Mujer no gestante: 2000 kilocalorías diarias
Primer trimestre: 2100 kcal diarias
Segundo trimestre: 2200 kcal diarias
Tercer trimestre: 2300 kcal diarias
Madre amamantando: 2500 kcal diarias
El crecimiento fetal sólo se desarrolla correctamente en caso de que la mujer acumule depósitos corporales adicionales durante el embarazo. De los requerimientos alimentarios en el embarazo, el aporte proteico es imperativo para el desarrollo fetal y de los anexos ovulares (placenta, membranas).
Las necesidades proteicas son treinta veces más elevadas al final del embarazo:
9 gramos por mes durante el primer mes.
9 gramos por semana al tercer mes.
9 gramos cada tres días al sexto mes.
9 gramos por día al noveno mes.
Los embarazos gemelares necesitan un aporte proteico adicional. Se prefieren las proteínas animales a las vegetales, ya que el valor biológico es mayor en las primeras. Se desaconsejan las dietas vegetarianas. Otro grupo etáreo que necesita aumentar el consumo de este tipo de alimentos es el de madres adolescentes, que aún no han concluido su desarrollo y a la vez deben abastecer las necesidades del feto y las propias.
Ejemplo de un menú saludable
Desayuno: 1/2 taza de jugo de naranjas; un yogur descremado con una cucharada de avena; dos tostadas de pan de salvado untadas con queso descremado y mermelada dietética y una taza de leche descremada. A media mañana, una manzana y un yogur descremado.Almuerzo: 200 g de carne roja, ensalada verde con aceite de oliva, dos rodajas de pan de salvado. No beber gaseosas sino dos litros de agua mineral sin gas por día. Una fruta. Merienda: una taza de leche descremada y cuatro galletitas de salvado. Cena: pechuga de pollo sin piel o pescado al horno. Una papa al horno, calabaza al horno. Ensalada de vegetales. Una fruta.
La falta de hierro es común
La anemia es una patología bastante frecuente en el embarazo. Dentro de los distintos tipos de anemia que afectan a la embarazada, la ferropénica (déficit de hierro) es la de mayor incidencia. Las personas que tienen mayor riesgo de desarrollar anemia por carencia de hierro son las mujeres y los ancianos; los ancianos por trastornos en la absorción, mientras que las mujeres en edad fértil debido a la pérdida de sangre durante la menstruación y el incremento en los requerimientos durante el embarazo y la lactancia.
La Organización Mundial de la Salud define al déficit de hierro como uno de los trastornos nutricionales más frecuentes del mundo y la primera causa de anemia.
La anemia ferropénica durante el embarazo se produce por:
Insuficiente ingestión de hierro por alimentación deficiente o inadecuada, no solo ante una precaria situación económica sino por alteración de la dieta (las mujeres que trabajan)
Aumento de los requerimientos como en el caso de los embarazos gemelares o fetos grandes.
Defecto de la absorción intestinal, pese a que en el embarazo este proceso está incrementado.
Hemorragias reiteradas durante el embarazo con placenta previa o con amenaza de aborto.
Anemias existentes por intervalo corto entre dos embarazos consecutivos que no permiten restituir las reservas de hierro.
La embarazada anémica se sitúa en el grupo de alto riesgo obstétrico.El límite inferior de la concentración de hemoglobina es de 11 g%. Cualquier determinación por debajo de este valor se considera anemia y se manifiesta clínicamente por palidez, taquipnea (respiración rápida), fatiga e irritabilidad.
La frecuencia de anemia durante la gestación varía según el grupo etáreo considerado. Guarda relación directa con la pobreza y la alimentación deficiente.
Hacer dieta equilibrada
Las cantidades para una dieta equilibrada son: Carnes o pescados: 150 gramos diarios. Huevos: 4 o 5 a la semana. Su ingesta se evaluará de acuerdo a los niveles de colesterol o al aumento de peso. Embutidos: la menor cantidad posible. Leche: sola o como parte de otras preparaciones, tres vasos diarios. Quesos: dos porciones al día o una porción más un yogur, dos o tres veces a la semana.
Una mujer de talla mediana tiene que aumentar 9 kilos durante el ciclo gestacional. La obesidad lleva a complicaciones obstétricas. El aporte proteico es vital para el desarrollo del feto.
Los requerimientos nutricionales de una mujer embarazada se ven incrementados si se los compara con los de una mujer no embarazada. No es válido eso de que "una mujer embarazada debe comer por dos", pero hace referencia al incremento de las necesidades básicas de una mujer embarazada.
Los cambios gestacionales o modificaciones gravídicas como el aumento de la masa globular (glóbulos rojos) así como el de la cantidad de plasma, del tamaño uterino, el desarrollo y crecimiento fetal, placenta y líquido amniótico implican un incremento de las exigencias nutritivas durante el embarazo.
Controlar el peso
El aumento de peso de la mujer embarazada (o incremento ponderal) durante el desarrollo de la gestación no es lineal, pero se acelera a medida que el embarazo va llegando a su fin. En el primer trimestre es escaso, a veces nulo, aunque en algunas oportunidades la madre puede perder algunos kilos debido a la presencia de náuseas o vómitos que impiden una correcta alimentación.
Durante los siguientes tres meses el apetito se incrementa y se hace necesario controlar el incremento de peso.
En el tercer trimestre el crecimiento fetal se acelera bastante a expensas de la reserva de grasa necesaria para la termorregulación (control de la temperatura) al nacimiento.
Una mujer de talla mediana (1,60 a 1,65 mts) debería engordar alrededor de unos nueve kilogramos (un incremento del 15% del peso corporal total). Una mujer obesa (más de 90 kgs) debe evitar la ingesta de alimentos ricos en calorías para evitar las posibles complicaciones obstétricas producto de este aumento.
Los requerimientos calóricos de la mujer se describen a continuación:
Mujer no gestante: 2000 kilocalorías diarias
Primer trimestre: 2100 kcal diarias
Segundo trimestre: 2200 kcal diarias
Tercer trimestre: 2300 kcal diarias
Madre amamantando: 2500 kcal diarias
El crecimiento fetal sólo se desarrolla correctamente en caso de que la mujer acumule depósitos corporales adicionales durante el embarazo. De los requerimientos alimentarios en el embarazo, el aporte proteico es imperativo para el desarrollo fetal y de los anexos ovulares (placenta, membranas).
Las necesidades proteicas son treinta veces más elevadas al final del embarazo:
9 gramos por mes durante el primer mes.
9 gramos por semana al tercer mes.
9 gramos cada tres días al sexto mes.
9 gramos por día al noveno mes.
Los embarazos gemelares necesitan un aporte proteico adicional. Se prefieren las proteínas animales a las vegetales, ya que el valor biológico es mayor en las primeras. Se desaconsejan las dietas vegetarianas. Otro grupo etáreo que necesita aumentar el consumo de este tipo de alimentos es el de madres adolescentes, que aún no han concluido su desarrollo y a la vez deben abastecer las necesidades del feto y las propias.
Ejemplo de un menú saludable
Desayuno: 1/2 taza de jugo de naranjas; un yogur descremado con una cucharada de avena; dos tostadas de pan de salvado untadas con queso descremado y mermelada dietética y una taza de leche descremada. A media mañana, una manzana y un yogur descremado.Almuerzo: 200 g de carne roja, ensalada verde con aceite de oliva, dos rodajas de pan de salvado. No beber gaseosas sino dos litros de agua mineral sin gas por día. Una fruta. Merienda: una taza de leche descremada y cuatro galletitas de salvado. Cena: pechuga de pollo sin piel o pescado al horno. Una papa al horno, calabaza al horno. Ensalada de vegetales. Una fruta.
La falta de hierro es común
La anemia es una patología bastante frecuente en el embarazo. Dentro de los distintos tipos de anemia que afectan a la embarazada, la ferropénica (déficit de hierro) es la de mayor incidencia. Las personas que tienen mayor riesgo de desarrollar anemia por carencia de hierro son las mujeres y los ancianos; los ancianos por trastornos en la absorción, mientras que las mujeres en edad fértil debido a la pérdida de sangre durante la menstruación y el incremento en los requerimientos durante el embarazo y la lactancia.
La Organización Mundial de la Salud define al déficit de hierro como uno de los trastornos nutricionales más frecuentes del mundo y la primera causa de anemia.
La anemia ferropénica durante el embarazo se produce por:
Insuficiente ingestión de hierro por alimentación deficiente o inadecuada, no solo ante una precaria situación económica sino por alteración de la dieta (las mujeres que trabajan)
Aumento de los requerimientos como en el caso de los embarazos gemelares o fetos grandes.
Defecto de la absorción intestinal, pese a que en el embarazo este proceso está incrementado.
Hemorragias reiteradas durante el embarazo con placenta previa o con amenaza de aborto.
Anemias existentes por intervalo corto entre dos embarazos consecutivos que no permiten restituir las reservas de hierro.
La embarazada anémica se sitúa en el grupo de alto riesgo obstétrico.El límite inferior de la concentración de hemoglobina es de 11 g%. Cualquier determinación por debajo de este valor se considera anemia y se manifiesta clínicamente por palidez, taquipnea (respiración rápida), fatiga e irritabilidad.
La frecuencia de anemia durante la gestación varía según el grupo etáreo considerado. Guarda relación directa con la pobreza y la alimentación deficiente.
Hacer dieta equilibrada
Las cantidades para una dieta equilibrada son: Carnes o pescados: 150 gramos diarios. Huevos: 4 o 5 a la semana. Su ingesta se evaluará de acuerdo a los niveles de colesterol o al aumento de peso. Embutidos: la menor cantidad posible. Leche: sola o como parte de otras preparaciones, tres vasos diarios. Quesos: dos porciones al día o una porción más un yogur, dos o tres veces a la semana.







