En la edad reproductiva es común la patología en el cuello del útero

En las etapas preinvasoras es tratable con cirugía y radiaciones y detectada tempranamente se cura definitivamente.

04 Diciembre 2002
En la edad reproductiva de la mujer, el cáncer de cuello uterino es más frecuente que el de mama. Sin embargo, al igual que el de mama, es fácilmente prevenible y detectable.
"En sus etapas preinvasoras, es tratable con cirugía y radiaciones y 100% curable", sostiene el profesor doctor Guillermo Rogelio di Paola, profesor consulto de la Universidad de Buenos Aires y director médico de Lalcec.
La prueba más utilizada y adecuada para su prevención es el test de Papanicolau (PAP) o citología cérvicovaginal que debe realizarse a todas las mujeres sexualmente activas y/o a partir de los 18 años. Asimismo, es importante destacar que hay que consultar al ginecólogo ante la aparición de aumento del flujo vaginal, sobre todo si es rosado o sanguinolento, sangrado fuera del período menstrual, dolor y/o sangrado durante las relaciones sexuales.
En cuanto a los factores de riesgo, se cita el inicio de las relaciones sexuales a temprana edad y el cambio de parejas."Esto está relacionado con el hecho de que este cáncer se inicia en un sector del cuello que experimenta la lucha de epitelios, donde hay transformaciones permanentes de avances y retrocesos del epitelio escamoso y del mucoso; y por lo tanto, es muy vulnerable", aclara."Si además, hay factores predisponentes genéticos, hay exposición a variados fluidos en las relaciones sexuales precoces, hay infección por Papilomavirus Humano (HPV), sobre todo los de los genotipos 16 y 18 y la mujer fuma (la nicotina disminuye las defensas), el riesgo aumenta", acota Di Paola.
También el PAP tiene que estar hecho con la rigurosidad que corresponde. "Primero, es importante que la mujer no haya usado óvulos o tenido relaciones el día anterior. Hay que recoger la toma con una espátula , extenderla en el vidrio y enseguida, fijarlo con un spray. Si se deja al aire durante muchas horas, se reseca y entonces, no puede realizarse un diagnóstico preciso", afirma el especialista. "Lamentablemente, muchas veces, llega gente con cáncer de cuello invasor que se ha hecho el PAP y ha recibido un resultado falso negativo, porque estuvo mal hecho", manifiesta el profesor. A partir de su larga experiencia, opina que la colposcopía obra como un reaseguro, que asociado al PAP, mejora el diagnóstico precoz de las lesiones preneoplásicas del cuello uterino. "Aun en ausencia de un PAP positivo, si al mirar el cuello se ven lesiones de tipo mosaico, puntillado o base, se hace una biopsia. Si la biopsia arroja una lesión de condiloma plano (de origen viral, generalmente relacionada con los genotipos HPV 6 y 11); hay que hacer un tratamiento destructivo.
Acostumbrarse a la rutina del autoexamen, la revisación médica, el PAP, la colposcopía y la mamografía es asumir la responsabilidad de la prevención ginecológica con responsabilidad y optimismo.

La prueba de una vacuna es promisoria

Una vacuna experimental, que previene la infección con un virus asociado con el cáncer cervicouterino, demostró eficacia, según los resultados de un estudio publicados en el New England Journal of Medicine.
Ninguna de las 1.194 mujeres, sexualmente activas y que recibieron la vacuna se infectó con el virus. Pero el 3,8% de las 1.198 mujeres que recibieron un placebo sí se infectó, según el equipo dirigido por Laura Koutsky, de la Universidad de Washington en Seattle.
"Como la vacuna ha dado tan buenos resultados en la fase II de las pruebas, el remedio podría estar en el mercado en cinco años", dijo Anne Szarewski, asesora clínica de Cancer Research de Gran Bretaña. "Si se vacunara a las mujeres contra estos tipos de PVH antes de comenzar a tener relaciones sexuales, habría una reducción de al menos un 85% en el riesgo de cáncer", añadió Christopher Crum, del Hospital Brigham y de Mujeres, en Boston.

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