El cáncer de mama puede curarse

Cada año hay 15.000 nuevos casos en el país. La detección precoz es crucial para erradicar totalmente la afección.

04 Diciembre 2002
Cada año, en la Argentina, 15.000 mujeres presentan cáncer de mama, uno de los más frecuentes en la mujer junto con el cáncer de cuello uterino", sostiene el profesor doctor Florentino Sanguinetti, jefe de Patología Mamaria de Lalcec (Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer). "Pero ese hecho se compensa por el hecho de que es uno de los cánceres que detectado a tiempo, se cura en un 100% de los casos", remarcó el médico.
"En este momento estamos detectando cánceres mamarios de un milímetro, cuya posibilidad de curación es prácticamente del 100%", acotó.

El diagnóstico es crucial
La posibilidad de salvar la vida depende del diagnóstico precoz y éste, a su vez, está íntimamente ligado a la conducta de las mujeres para cumplir con la rutina de la prevención. Dicha rutina se apoya en tres pilares fundamentales: el autoexamen mensual, la revisación de las mamas practicada por un mastólogo (especialista en patología mamaria) cada seis meses y la mamografía anual o eventualmente, los estudios complementarios que el profesional indique. "Con estos tres pilares, una mujer está protegida, está controlada", asegura Sanguinetti.
"El autoexamen consiste en la palpación premeditada, suave y detenida de todos los sectores de la mama y de la axila realizada, en lo posible, en posición horizontal acostada para que la mama esté distendida.

Importancia del autoexamen
Si tiene menstruación, conviene que lo haga inmediatamente después de concluida. Si ya no la tiene, se aconseja que fije y respete una fecha para repetir esa práctica todos los meses", explica el entrevistado. Es un método complementario de la mamografía -no sustitutivo-, recomendado en todas las edades. Permite a la mujer reconocer posibles alteraciones y acudir al especialista si observa cualquier modificación. El segundo paso de la prevención es la revisación de las mamas practicada cada seis meses por el mastólogo.
En ese examen, el médico puede detectar cambios de estructura, de las granulaciones, nódulos benignos, y sobre todo, displasias, que son alteraciones muy frecuentes de la estructura de la mama. Si bien son benignas, deben controlarse porque algunas pueden derivar en malignas", agrega el especialista. Finalmente, la mamografía constituye la prueba más eficaz para la detección precoz del cáncer de mama.
"Su frecuencia será determinada por el médico. Es él quien sabe qué es lo que corresponde para cada mujer, de acuerdo con la edad, los antecedentes familiares, la historia particular de esa paciente y de las características de sus mamas", manifiesta Sanguinetti."Cada caso es distinto. Internacionalmente, está definido que la mamografía no debe hacerse antes de los 35 años, que a partir de los 40 hay que realizar una cada dos años y después de los 50, repetirla en forma anual", acota.
Pero la confiabilidad de una mamografía depende de la calidad del equipo y del radiólogo mamario. "Este debe estar entrenado para enfocar toda la mama y no dejar porciones ocultas. Los equipos de última generación y el control de calidad que la Sociedad Argentina de Radiología hace tanto de los aparatos como de las técnicas radiólogas de Lalcec, permiten acceder a mamografías de la mejor definición", afirma.
El mensaje es que en las mamas, todo debe estar en orden. "Si hay una patología, hay que solucionarla, no hay que postergarla", recalca el especialista.
Dado que hoy pueden detectarse patologías muy pequeñas, las operaciones no son mutilantes, sino conservadoras y sumamente cosméticas.

Control
Algunos pasos:

Debes realizarla acostada porque en ésta posición los músculos están relajados y se facilita la palpación. Si vas a examinar la mama derecha primero debes colocar una pequeña almohada bajo el hombro derecho, a su vez el brazo de este lado debes elevarlo y situarlo detrás de la cabeza a nivel de la nuca.

Con los tres dedos centrales juntos y planos de la mano izquierda, realiza movimientos concentricos o espirales alrededor de la mama, presionando suave pero firmemente con las yemas de los dedos y efectuando movimientos circulares en cada punto palpado, desde la periferia de la mama hasta el pezón, y en el sentido de las agujas del reloj.

Se realizan movimientos verticales, para se ello desplaza la mano hacia arriba y hacia abajo, cubriendo toda la mama.

Después, realiza movimientos de cuadrantes, en los cuales la mano se desplaza desde el pezón, a la perifecia de la mama y se regresa, hasta cubrir todo el seno.

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