Polémica sobre el uso de drogas en el embarazo

La psiquiatra Deborah Sichel dijo que en 2010 la cantidad de mujeres en estado depresivo sería el mal número uno en EE.UU.

04 Diciembre 2002
Una de las reglas más estrictas durante el embarazo es no consumir ningún tipo de medicamento por temor a que estos puedan tener algún efecto adverso sobre el feto. Pero el creciente número de mujeres en estado depresivo durante esta etapa de sus vidas está obligando a replantear la norma.
"No hay nueva evidencia de que estos fármacos sean terriblemente peligrosos, ni de que sean completamente seguros", dice Paul Gluck, ginecólogo y obstetra de Miami. "Pero hay un cambio en la creencia de que la depresión durante el embarazo es un problema severo".
La idea de que una mente depresiva es de hecho más peligrosa para un hijo que una medicina en particular tomada durante el embarazo es respaldada por hechos como el de Andrea Yates, la mujer de Texas de 37 años que ahogó a sus cinco hijos el año pasado. Deborah Sichel, psiquiatra que integró el equipo asesor en el caso de Yates, dice que el crimen pudo ser evitado y que Yates "tomaba una medicina equivocada".
Estudios mostraron que una depresión no tratada en el embarazo puede llevar al suicidio y a un cuidado prenatal inadecuado, lo que provocaría niños con bajo peso al nacer y nacimientos prematuros. La doctora Sichel, una de las fuertes defensoras del uso de remedios en las embarazadas, dijo que en 2010 la depresión sería el mal número uno en EE.UU., y es hora de que las escuelas de medicina, los obstetras y ginecólogos se eduquen sobre cómo lidiar con los cambios hormonales durante este estado que puede producir desde una maníaco depresión moderada, hasta una psicosis. "La depresión es un mal biológico", dice Sichel.

Se resisten al cambio
Pero no es fácil producir el cambio. "Las embarazadas no deben tomar medicinas, a menos de que estén en riesgo mortal", dice Loren Mosher, psiquiatra y profesora de la Universidad de California en San Diego. Mosher dice que hay muchas razones "normales" por las que una mujer se deprime durante el embarazo y después del parto, pero que estos factores tienden a desaparecer con el tiempo.
Uno de los principales motivos para la renuencia de la mayoría de los médicos es que hasta ahora no se hizo ninguna investigación de peso sobre el tema, a pesar de ser una condición tan común. (The Wall Street Journal)

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