04 Diciembre 2002 Seguir en 
En el último Suplemento Salud de LA GACETA (27/11) se informaba que en el Hospital Garrahan de Buenos Aires funciona el primer banco público de membrana amniótica, para usar en diversos tratamientos médicos. Al día siguiente (jueves 28) se realizó en Tucumán el primer injerto de membrana amniótica en una paciente con trastornos oculares severos. "Es una señora mayor que venía sufriendo una descompensación corneal luego de una cirugía. Tenía intensas molestias debido a un edema corneal crónico que generaba la permanente formación de ampollas que se abrían y provocaban dolor en la superficie de su cornea. El injerto fue exitoso y la paciente se esta recuperando muy bien", informó a Salud el oftalmólogo Roberto Cohen, quien la operó.El oftalmólogo dijo que los injertos de membrana amniótica se usa desde hace pocos años en el mundo, incluida la Argentina, para tratar ciertos problemas de la superficie ocular que no tenían tratamiento. El principal obstáculo, según Cohen, era que el tejido se procesaba afuera y era importado con alto costo.
"Afortunadamente el Banco de Homoinjertos del Hospital Garrahan los comenzó a procesar con la misma tecnología que se emplea en EE.UU. y en Europa y a ofrecerlo sin costo alguno, salvo el envío al sitio del paciente. El trabajar con la misma metodología de los países desarrollados, nos permite compartir la experiencia de este procedimiento con centros reconocidos de todo el mundo", reflexionó Cohen.
Utilidades terapéuticas
Para que el ojo funcione bien, su superficie debe ser pulida y bien lubricada por las lágrimas. Así podrá moverse sin fricciones y sin dañarse. Cuando estos mecanismos están afectados se siente como "arenilla" en los ojos, arden, lagrimean y se irritan. "La mayoría de las veces las causas de estos trastornos son reversibles, pero hay otras que no lo son: quemaduras con sustancias químicas y males autoinmunes que causan daños permanentes. Estos males afectan la córnea, la pueden dañar haciéndole perder transparencia y la visión del paciente. Antes de esta nueva terapia, se hacía un transplante corneal. Muchas veces se producía rechazo y las condiciones subyacentes continuaban iguales. Hoy usamos técnicas de injertos múltiples de conjuntiva sana, combinado con membrana amniótica para devolver al ojo un funcionamiento más normal, recuperamos su transparencia y muchas veces evitamos un transplante", precisó Cohen.
El tejido no es rechazado
Inmunológicamente es un tejido inerte, que no es rechazado y brinda una superficie pulida sobre la cual pueden migrar y establecerse con mayor facilidad las células que pueblan la parte externa del ojo y especialmente la córnea. Puede ser usada para fortalecer los propios tejidos del ojo cuando hay debilitamiento y adelgazamiento, o bien en casos de edemas corneales crónicos para impedir la formación permanente de ampollas dolorosas.
"Afortunadamente el Banco de Homoinjertos del Hospital Garrahan los comenzó a procesar con la misma tecnología que se emplea en EE.UU. y en Europa y a ofrecerlo sin costo alguno, salvo el envío al sitio del paciente. El trabajar con la misma metodología de los países desarrollados, nos permite compartir la experiencia de este procedimiento con centros reconocidos de todo el mundo", reflexionó Cohen.
Utilidades terapéuticas
Para que el ojo funcione bien, su superficie debe ser pulida y bien lubricada por las lágrimas. Así podrá moverse sin fricciones y sin dañarse. Cuando estos mecanismos están afectados se siente como "arenilla" en los ojos, arden, lagrimean y se irritan. "La mayoría de las veces las causas de estos trastornos son reversibles, pero hay otras que no lo son: quemaduras con sustancias químicas y males autoinmunes que causan daños permanentes. Estos males afectan la córnea, la pueden dañar haciéndole perder transparencia y la visión del paciente. Antes de esta nueva terapia, se hacía un transplante corneal. Muchas veces se producía rechazo y las condiciones subyacentes continuaban iguales. Hoy usamos técnicas de injertos múltiples de conjuntiva sana, combinado con membrana amniótica para devolver al ojo un funcionamiento más normal, recuperamos su transparencia y muchas veces evitamos un transplante", precisó Cohen.
El tejido no es rechazado
Inmunológicamente es un tejido inerte, que no es rechazado y brinda una superficie pulida sobre la cual pueden migrar y establecerse con mayor facilidad las células que pueblan la parte externa del ojo y especialmente la córnea. Puede ser usada para fortalecer los propios tejidos del ojo cuando hay debilitamiento y adelgazamiento, o bien en casos de edemas corneales crónicos para impedir la formación permanente de ampollas dolorosas.







