02 Octubre 2002 Seguir en 
Los antiinflamatorios no esteroides, como la aspirina, podrían disminuir el riesgo de padecer el mal de Alzheimer, y retrasar el deterioro progresivo que causa la enfermedad. Hay evidencias de que el uso de aspirina estaría inversamente asociado con el Alzheimer, una demencia que en la Argentina afecta a alrededor de 450.000 personas. Diversos estudios demostraron que estos medicamentos mejoran las funciones cognitivas, retrasan el deterioro progresivo y ejercen un efecto protector o preventivo en pacientes que sufren este mal. Un pequeño retraso en la edad de aparición del Alzheimer, con la ayuda de medicamentos específicos, podría mejorar la calidad de vida de los pacientes. Si bien hasta la fecha las terapias conocidas son en su mayoría paliativos, un importante caudal de investigación farmacológica se orienta a encontrar una esperanza en remedios que ofrezcan una terapia preventiva. Manifestándose inicialmente a través de la pérdida de la memoria reciente y falta de concentración, el Alzheimer es un trastorno complejo, que deteriora al ser humano progresivamente llevándolo a una incapacidad total de realizar las actividades cotidianas más sencillas y hasta a la muerte. (Especial)







