Sal: hay que consumir sólo 3 gramos por día

Aconsejan salar menos, sin tener en cuenta la edad, el sexo o la presión arterial.

02 Octubre 2002
Disminuyendo en 3 gramos por día la cantidad de sal ingerida, se evitarían 10.000 muertes por enfermedades cardiovasculares al año. Ocurre que existe una estrecha relación entre el consumo excesivo de cloruro de sodio y el daño cardíaco, renal y cerebral. Por tal motivo, una gran parte de la comunidad científica decidió incluir la sal de mesa como un factor independiente de riesgo cardiovascular, junto al tabaquismo, a la obesidad, a la hipertensión arterial y al alto índice de colesterol. El sodio disminuye los niveles de óxido nítrico, sustancia natural que protege la elasticidad de los vasos sanguíneos y mata bacterias. De ahí que el consumo de sal en exceso sea perjudicial para la salud.

La sal baja los niveles de óxido nítrico, un protector de varias funciones vitales

La costumbre de salar abundantemente la comida puede tener consecuencias fatales a largo plazo. Recientes estudios demostraron que existe una relación entre el consumo excesivo de cloruro de sodio (sal de mesa) y daño cardíaco, renal y cerebral, independientemente del nivel de presión arterial.
Varias sociedades científicas están decidiendo incluir a la sal dentro de la lista de factores de riesgos cardiovasculares, entre los cuales se encuentran el tabaquismo, la hipertensión arterial y el colesterol alto. La Fundación Cardiológica Argentina afirma que, disminuyendo en 3 g por día la sal ingerida, se evitarían 10.000 muertes por enfermedades cardiovasculares al año.
Las investigaciones apuntan a la relación entre la sal y el ?óxido nítrico?, una sustancia natural que protege la elasticidad y función de los vasos sanguíneos, además de estimular al cerebro, matar bacterias y otras funciones. El sodio disminuye los niveles de óxido nítrico, y por ende, un consumo excesivo aumenta el riesgo de daño vascular, cerebral, cardíaco y renal (blancos de la hipertensión arterial).

Concepto revolucionario
Este concepto revolucionó el campo de la prevención cardiovascular, ya que hasta el momento se consideraba que la sal era perjudicial sólo para las personas hipertensas. Los nuevos hallazgos señalan que existiría un beneficio en disminuir el consumo de sal para todos los individuos, más allá de su edad o condición, ya que la mayor cantidad de eventos cardiovasculares se observan en individuos que creen tener la presión normal.
Los argentinos consumen, en promedio, 12 g de sal por día, mientras que la recomendación es de aproximadamente la mitad: 6 g para las personas sanas. Reduciendo 3 g el consumo de sal diario, se evitarían 10.000 muertes anuales.
Aunque ya desde los años ?50 se ha recomendado la restricción del consumo de sal para prevenir la hipertensión arterial y como una de las medidas básicas de salud pública, es difícil habituarse a vivir sin un sabor que ha acompañado al hombre desde el inicio de su evolución. Sin embargo, hasta el momento, esa renuncia es ineludible para quien quiera disminuir el riesgo de graves enfermedades.
Según la OMS, se considera hipertensa a una persona que tiene su presión arterial en valores de 140-90 mmHg o superiores durante tres mediciones consecutivas (dependiendo de la edad del paciente). En la Argentina, el 23% de la población es hipertensa, aunque la mitad no lo sabe, ya que es una afección que no produce síntomas. Esta enfermedad causa 300.000 accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos por año: en nuestro país, cada 5 minutos mueren 12 personas por enfermedad cardiovascular.
Una de las formas de combatir la hipertensión es usando menos sal.El sodio se relaciona con un aumento de la presión arterial, principalmente por la falta de dilatación vascular.
En estudios clínicos hechas con pacientes hipertensos, se mostró que al reducir a unos 3 g el consumo diario de sal, la presión arterial sistólica (la ?alta?) baja 5 mmHg en promedio, y la presión diastólica (la ?baja?) en 2,5 mmHg. Bajar 10/5 mmHg la presión diastólica permite reducir el riesgo relativo de accidentes cerebrovasculares un 38%, y el de enfermedad coronaria un 16 %.

Se beneficiarán los "sal-sensibles"

Dentro del grupo de los hipertensos, los obesos y los ancianos son los más beneficiados por la reducción del consumo de sal.
El estudio TONE, publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) señaló que tras una disminución de 2,3 g de sal diarios en pacientes hipertensos ancianos durante 18 meses, se produjo una importante reducción de la necesidad de tomar medicamentos antihipertensivos.

Sufren más daños
Hay personas llamadas ?sal-sensibles?, cuyo equilibrio orgánico es afectado especialmente por la sal y tienden a sufrir mayor daño cardíaco, renal y cerebral. Son personas condicionadas genéticamente que se vuelven más sal-sensibles a medida que envejecen. Por lo general sufren el ?síndrome X? o ?síndrome metabólico? -hipertensión, obesidad, colesterol alto y pre-diabetes-, o tienen diabetes tipo 2. En ellas, la sal baja en exceso los niveles de óxido nítrico, fundamental para mantener el equilibrio de los riñones. El desequilibrio lleva a una insulinorresistencia -?pre-diabetes?- que a largo plazo puede desencadenar una diabetes.

El guardián del organismo

El óxido nítrico (un gas que se halla en el ambiente como un contaminante), está en la mayoría de los seres vivos, y es producido por muchos tipos de células. En el interior del cuerpo actúa como una molécula que emite ?señales? al organismo. Por este descubrimiento, en 1998 merecieron el Premio Nobel en Medicina Robert F Furchgott, Louis J Ignarro y Ferid Murad. Cada uno de ellos contribuyó a armar el rompecabezas que explica la función de esta sustancia.

Puede cambiar en 10 segundos

"La transmisión de señales por medio del gas, producida por una célula, que penetra las membranas y regula la función de otras células, es un principio completamente nuevo de señalización en el organismo humano", explicaron antes de recibir el Nobel. El óxido nítrico es totalmente diferente a cualquier otra molécula que emita señales conocida, y es tan inestable que se convierte en nitrito o nitrato en apenas 10 segundos. Protege al corazón y al cerebro, mata bacterias y cumple otras funciones.

Controla la presión arterialLos resultados de estudios posteriores confirmaron que las señales del óxido nítrico es fundamental para el sistema cardiovascular, regulando la presión arterial. Producido por el ?endotelio? , pasa velozmente a través de las membranas celulares y llega a las células musculares subyacentes. Al recibir esta señal, el músculo se relaja, lo cual provoca una dilatación de las arterias. Así, se controla la presión y la distribución del flujo sanguíneo.

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