Nutricionistas alientan a comer bien para vivir sano

Especialistas del país publicaron las Guías Alimentarias para la población Argentina, para corregir los malos hábitos existentes.

18 Septiembre 2002
Desde fines del año 2000 nuestro país cuenta con las Guías Alimentarias para la Población Argentina. Estas guías son el documento resultante del trabajo y el consenso de un equipo de nutricionistas de todas las provincias.
Fue publicado por la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas para ser usado por todos los docentes y quienes puedan difundir su objetivo: "Alentar el consumo de alimentos variados, corregir los hábitos alimentarios perjudiciales y reforzar aquellos adecuados para mantener la salud". Las autoras de la parte técnica de las guías, son las licenciadas en Nutrición Silvia Lema, Elsa Longo y Alicia Lopresti.

La investigación
Las especialistas comenzaron el trabajo realizando un diagnóstico de la situación alimentaria y nutricional de la población, conociendo el consumo de alimentos y los hábitos alimentarios, y obtuvieron varias conclusiones.
"Si bien en la Argentina hay abundancia y variedad de alimentos, el principal problema es la dificultad de muchas personas para acceder a una adecuada alimentación debido a bajos ingresos y a costumbres alimentarias", señalaron. Como resultado de esto conviven en nuestro país dos tipos de problemas nutricionales: uno por exceso (como la obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares), y otro por defecto (como la desnutrición crónica o las enfermedades por falta de nutrientes específicos como calcio y hierro). Una de las formas de intervención para prevenir este tipo de problemas es mediante la aplicación de la Educación Alimentaria y Nutricional, para lo cual las Guías Alimentarias son un recurso muy importante que todos deberían conocer.
Para tener una vida saludable hay que:
Comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida
Consumir todos los días leche, yogures o quesos. Es necesario en todas las edades.
Comer diariamente frutas y verduras de todo tipo y color.
Comer una amplia variedad de carnes rojas y blancas retirando la grasa visible.
Preparar la comida con aceite crudo y evitar las grasas.
Bajar el uso de azúcar y sal.
Consumir variedad de panes, cereales, pastas, harinas, féculas y legumbres.
Disminuir la ingesta de bebidas alcohólicas.
Beber mucha agua potable durante todo el día.

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