18 Septiembre 2002 Seguir en 
Cada año mueren en el mundo 3,5 millones de niños a raíz de la deshidratación que producen las diarreas -la complicación más grave- y el 80% de esas víctimas son menores de dos años. En la Argentina, según el registro de 1999 del ex Ministerio de Salud, 265 niños menores de cinco años murieron por deshidratación. La diarrea, según la doctora Adriana Messina, es un trastorno que puede afectar a cualquier edad, sin distinción socioecónomica, y en cualquier parte del mundo. Además, más que una enfermedad en sí, el molesto trastorno es el síntoma de que existe alguna afección en el organismo. Según su presentación y duración puede dividirse en formas agudas o crónicas. La diarrea aguda dura menos de dos semanas y puede ser de origen virósico (rotavirus); bacterianas (por Salmonella) o las producidas por parásitos. También son agudas las ocasionadas por el consumo de laxantes, antibióticos, antihipertensivos, quimioterápicos, etc., y las provocadas por alimentos en mal estado de conservación. Dentro de las causas de diarrea crónica se consideran al colon irritable, las patologías inflamatorias del intestino: Crohn y colitis ulcerosa, el cáncer de colon, el sida, las cirugías que extirpan ciertas porciones del intestino donde se absorben algunos nutrientes ( síndrome de intestino corto) y procedimientos como la radioterapia, entre otros.
La diarrea afecta a cualquier edad, sin distinción social y en todo el planeta
La diarrea es el aumento de la frecuencia o del volumen de las deposiciones. No es una enfermedad, sino el aviso de la presencia de distintas enfermedades o infecciones. Según su presentación y duración puede dividirse en formas agudas o crónicas.
Se habla de diarrea aguda cuando la duración es menor a 2 semanas. Dentro de las diarreas agudas se encuentran aquellas de origen infeccioso que pueden ser secundarias a virus como el rotavirus, bacterianas causadas por ejemplo por Salmonella, o las producidas por parásitos. También son agudas las ocasionadas por el consumo de ciertos medicamentos como laxantes, antibióticos, antihipertensivos, quimioterápicos, etc., y las provocadas por alimentos en mal estado de conservación, el exceso en la ingesta de verduras y frutas o por la intolerancia a la lactosa.
Dentro de las causas de diarrea crónica se consideran al colon irritable, las enfermedades inflamatorias del intestino: Crohn y colitis ulcerosa, el cáncer de colon, la enfermedad celíaca, el sida, las cirugías que extirpan ciertas porciones del intestino donde se absorben algunos nutrientes, patología conocida como síndrome de intestino corto y procedimientos como la radioterapia.
No automedicarse
Frente a una persona que presenta diarrea, es importante determinar el tiempo que lleva con la sintomatología para poder diferenciar si es un cuadro agudo o crónico. Hay que contarle al médico lo que ingiere habitualmente, si toma alguna medicación, el lugar donde vive y si tiene agua potable. Una de las diarreas más frecuentes es de origen viral, y afecta además a todos los grupos de edad y en todas partes del mundo. También son bastante comunes las de origen bacteriano o provocadas por parásitos, debido al consumo de aguas contaminadas. Uno de los síntomas que más conducen a la automedicación es la diarrea. Debido a que constituye un alerta sobre la existencia de alguna afección y muchas veces con malas consecuencias si no es tratada a tiempo, es necesario consultar ante la aparición del primer síntoma y no recurrir a los antidiarreicos. Este hábito es desaconsejado en especial cuando se trata de una patología infecciosa, ya que los medicamentos disminuyen la motilidad intestinal y prolongan el tiempo de contacto de las toxinas bacterianas con la mucosa intestinal. La diarrea puede tratarse de diferentes maneras, pero si es secundaria al consumo de alguna medicación la simple suspensión del fármaco mejora la sintomatología.
La leche no es buena aliada
Jaleas y mermeladas
Los derivados de las frutas como las jaleas o mermeladas son muy bien tolerados. Un cuidado especial se debe tener con la leche, ya que por su contenido en lactosa, aumenta la motilidad intestinal y empeora la diarrea, y aún más si se trata de un cuadro de origen infeccioso ya que la pared intestinal se encuentra dañada e intolerante a la lactosa.
El huevo debe cocinarse bien
Sí, a los quesos secos
Los quesos son muy utilizados en estos cuadros por distintos motivos: no contienen lactosa, son secos, carecen de residuos y contienen gran cantidad de caseína, de gran poder astringente. Al ingerir huevo debe ser siempre lo más cocido posible, la forma cruda puede desencadenar una sobrecarga intestinal, y Crudo puede transmitir infecciones como la salmonellosis.
Es vital mantener la hidratación
Lo más importante frente a un cuadro de diarrea es mantener un correcto aporte de líquidos para evitar la deshidratación. Si existe tolerancia oral se debe comenzar siempre con una dieta líquida: té, caldos de frutas o caldos de verduras colados. El té es muy beneficioso porque tiene capacidad astringente, y ésta será mayor cuanto más cargada sea la infusión. En cuanto al mate, se contraindica el cebado ya que estimula la motilidad intestinal, empeorando los síntomas. El café tampoco se recomienda en estos casos por ser un irritante de las mucosas.
Es recomendable el consumo de bebidas no gaseosas, jugos y en especial jugos en polvo comerciales diluidos a la mitad de lo indicado. Luego se puede progresar la dieta hacia una consistencia más sólida, incorporando algunos cereales. Se permiten las féculas o harinas, pan desecado, galletitas de agua con bajo contenido graso, bizcochos secos, polenta y arroz. Se prohíben los cereales integrales por su contenido en fibras.
Cuando el síntoma comienza a disminuir se pueden incorporar alimentos como el zapallo, zanahoria, papas y batatas en bajas porciones y hervidas. Las frutas también contienen fibra y en el comienzo de todo cuadro diarreico se deben suspender. Pueden consumirse bajo la forma de caldos de frutas colados pero utilizando aquellas que tengan bajo contenido ácido (como las manzanas, peras o duraznos). Nunca recurrir a las ciruelas. Después se pueden incorporar las frutas cocidas al horno o hervidas.
La diarrea afecta a cualquier edad, sin distinción social y en todo el planeta
La diarrea es el aumento de la frecuencia o del volumen de las deposiciones. No es una enfermedad, sino el aviso de la presencia de distintas enfermedades o infecciones. Según su presentación y duración puede dividirse en formas agudas o crónicas.
Se habla de diarrea aguda cuando la duración es menor a 2 semanas. Dentro de las diarreas agudas se encuentran aquellas de origen infeccioso que pueden ser secundarias a virus como el rotavirus, bacterianas causadas por ejemplo por Salmonella, o las producidas por parásitos. También son agudas las ocasionadas por el consumo de ciertos medicamentos como laxantes, antibióticos, antihipertensivos, quimioterápicos, etc., y las provocadas por alimentos en mal estado de conservación, el exceso en la ingesta de verduras y frutas o por la intolerancia a la lactosa.
Dentro de las causas de diarrea crónica se consideran al colon irritable, las enfermedades inflamatorias del intestino: Crohn y colitis ulcerosa, el cáncer de colon, la enfermedad celíaca, el sida, las cirugías que extirpan ciertas porciones del intestino donde se absorben algunos nutrientes, patología conocida como síndrome de intestino corto y procedimientos como la radioterapia.
No automedicarse
Frente a una persona que presenta diarrea, es importante determinar el tiempo que lleva con la sintomatología para poder diferenciar si es un cuadro agudo o crónico. Hay que contarle al médico lo que ingiere habitualmente, si toma alguna medicación, el lugar donde vive y si tiene agua potable. Una de las diarreas más frecuentes es de origen viral, y afecta además a todos los grupos de edad y en todas partes del mundo. También son bastante comunes las de origen bacteriano o provocadas por parásitos, debido al consumo de aguas contaminadas. Uno de los síntomas que más conducen a la automedicación es la diarrea. Debido a que constituye un alerta sobre la existencia de alguna afección y muchas veces con malas consecuencias si no es tratada a tiempo, es necesario consultar ante la aparición del primer síntoma y no recurrir a los antidiarreicos. Este hábito es desaconsejado en especial cuando se trata de una patología infecciosa, ya que los medicamentos disminuyen la motilidad intestinal y prolongan el tiempo de contacto de las toxinas bacterianas con la mucosa intestinal. La diarrea puede tratarse de diferentes maneras, pero si es secundaria al consumo de alguna medicación la simple suspensión del fármaco mejora la sintomatología.
La leche no es buena aliada
Jaleas y mermeladas
Los derivados de las frutas como las jaleas o mermeladas son muy bien tolerados. Un cuidado especial se debe tener con la leche, ya que por su contenido en lactosa, aumenta la motilidad intestinal y empeora la diarrea, y aún más si se trata de un cuadro de origen infeccioso ya que la pared intestinal se encuentra dañada e intolerante a la lactosa.
El huevo debe cocinarse bien
Sí, a los quesos secos
Los quesos son muy utilizados en estos cuadros por distintos motivos: no contienen lactosa, son secos, carecen de residuos y contienen gran cantidad de caseína, de gran poder astringente. Al ingerir huevo debe ser siempre lo más cocido posible, la forma cruda puede desencadenar una sobrecarga intestinal, y Crudo puede transmitir infecciones como la salmonellosis.
Es vital mantener la hidratación
Lo más importante frente a un cuadro de diarrea es mantener un correcto aporte de líquidos para evitar la deshidratación. Si existe tolerancia oral se debe comenzar siempre con una dieta líquida: té, caldos de frutas o caldos de verduras colados. El té es muy beneficioso porque tiene capacidad astringente, y ésta será mayor cuanto más cargada sea la infusión. En cuanto al mate, se contraindica el cebado ya que estimula la motilidad intestinal, empeorando los síntomas. El café tampoco se recomienda en estos casos por ser un irritante de las mucosas.
Es recomendable el consumo de bebidas no gaseosas, jugos y en especial jugos en polvo comerciales diluidos a la mitad de lo indicado. Luego se puede progresar la dieta hacia una consistencia más sólida, incorporando algunos cereales. Se permiten las féculas o harinas, pan desecado, galletitas de agua con bajo contenido graso, bizcochos secos, polenta y arroz. Se prohíben los cereales integrales por su contenido en fibras.
Cuando el síntoma comienza a disminuir se pueden incorporar alimentos como el zapallo, zanahoria, papas y batatas en bajas porciones y hervidas. Las frutas también contienen fibra y en el comienzo de todo cuadro diarreico se deben suspender. Pueden consumirse bajo la forma de caldos de frutas colados pero utilizando aquellas que tengan bajo contenido ácido (como las manzanas, peras o duraznos). Nunca recurrir a las ciruelas. Después se pueden incorporar las frutas cocidas al horno o hervidas.







