11 Septiembre 2002 Seguir en 
Bajo el lema de "Sangre segura, un privilegio para compartir", la Fundaleu institución señera fundada en 1956 para servir a la comunidad en la investigación, información, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades oncológicas de la sangre, que desde 1989 posee con un Centro de Internación e Investigación de referencia en su especialidad y que desde 1995 cuenta con su propio registro de mil donantes voluntarios, invita a compartir y a replicar su propia experiencia. A través del Manual Integral de Sangre (M.I.S), una herramienta de distribución gratuita, Fundaleu aspira a colaborar en la creación de bancos de datos locales que pasen a integrar el Primer Registro Nacional de Donantes Voluntarios de Sangre, que actuará como red nacional solidaria para responder a la demanda de toda la sociedad. El citado Manual está conformado por cuatro carpetas que abarcan los siguientes temas: 1) Guía para la Promoción y Captación; 2) Guía Operativa del Registro; 3) Software del Registro y 4) Normativa de Hemoterapia Vigente en Argentina. El desafío está planteado. La sangre es sinónimo de vida. Su necesidad es universal. Atraviesa todas las culturas, estratos sociales, religiones, razas, sexo, edad y naciones. Nueve de cada diez personas la necesitaremos en algún momento para nosotros o para algún conocido. En el país, cada año, se transfunden 1,5 unidades de sangre. Las cifras son elocuentes, sobre todo cuando se toma conciencia plena de que hasta ahora, la sangre es insustituible.
La única fuente es el ser humano. Felizmente, se trata de un gran capital renovable.
La donación de sangre es una urgencia nacional que debe desenvolverse en un marco ético que garantice un acto voluntario, gratuito, anónimo y desinteresado.
Hoy, apenas el 3% de las transfusiones derivan de donantes voluntarios. "El otro 97% está conformado por los dadores compulsivos, aquéllos que acuden ante la exigencia de la reposición que les demandan las obras sociales", sostuvo el doctor Santiago Pavlovsky, oncohematólogo de trayectoria internacional y director médico de Fundaleu.
La única fuente es el ser humano. Felizmente, se trata de un gran capital renovable.
La donación de sangre es una urgencia nacional que debe desenvolverse en un marco ético que garantice un acto voluntario, gratuito, anónimo y desinteresado.
Hoy, apenas el 3% de las transfusiones derivan de donantes voluntarios. "El otro 97% está conformado por los dadores compulsivos, aquéllos que acuden ante la exigencia de la reposición que les demandan las obras sociales", sostuvo el doctor Santiago Pavlovsky, oncohematólogo de trayectoria internacional y director médico de Fundaleu.







