11 Septiembre 2002 Seguir en 
La meningitis es una de las enfermedades más temidas en la infancia. Afecta las coberturas del cerebro, denominadas meninges. Si bien, hay meningitis puras que afectan solamente las coberturas, es decir con muy poco compromiso del cerebro, en la mayoría de los casos, la inflamación se extiende por todo el tejido cerebral y compromete el encéfalo, provocando una meningoencefalitis. El proceso infeccioso puede ser causado por bacterias, por virus y hasta por hongos. "Más allá del tipo de meningitis que se haya presentado, tanto la clínica de la meningoencefalitis viral como la bacteriana son, en sus estadios iniciales, muy similares", aclaró al Suplemento Salud el médico pediatra y neurólogo Héctor Alberto Waisburg. El especialista recordó que las vacunas y los avances en los tratamientos antibacterianos redujeron el índice de morbimortalidad. Hasta no hace muchos años, el 80% de los niños que habían sufrido una meningoencefalitis herpética, por ejemplo, quedaba lesionado. También había una alta incidencia de muerte los primeros días. Hoy, gracias al antiviral aziclovir las cifras se han invertido. El 70% de los pacientes se recuperan muy bien. Sólo un 30% de los pacientes presentan alguna lesión", dice el médico.
El avance de los tratamientos logró reducir la mortalidad por meningitis
Aunque en este momento no existe una epidemia de meningitis, los casos se visualizan con una incidencia habitual que tiene una periodicidad de tipo estacional", comenta el doctor Héctor Alberto Waisburg, neurólogo infantil, jefe de clínica interdisciplinaria del hospital de pediatría Profesor Doctor Juan P. Garrahan de Buenos Aires.
Se trata de un proceso infeccioso que produce una inflamación que afecta las coberturas del cerebro, denominadas meninges. Si bien, hay meningitis puras que afectan solamente las coberturas, es decir con muy poco compromiso del cerebro, en la mayoría de los casos, la inflamación se extiende por todo el tejido cerebral y compromete el encéfalo, provocando una meningoencefalitis.
"Los síntomas dependen del grado de inflamación, de la extensión que ésta ocupa en el cerebro y de ciertas características que pueda tener el agente etiológico (factor causante de la patología), que pueden ser tanto bacterias, como virus, parásitos u hongos".
Situación azarosa
La presencia del trastorno, en la mayoría de las situaciones, es azarosa. El neurólogo explica que "un niño puede contraer meningitis como cualquier otra enfermedad. No necesita ningún factor particular predisponente que haga a los pequeños más susceptibles en adquirir una meningitis bacteriana o virósica".
"Pero -continúa- hay situaciones particulares del huésped (paciente) que lo hacen más susceptible a las infecciones. Entre otras circunstancias podemos citar un sistema inmunológico deprimido, la existencia de algún cuerpo extraño en el cerebro (una válvula, por ejemplo), una fístula entre los senos paranasales, fractura de alguna estructura interna ósea (como puede ser en el hueso temporal o del piso de la órbita), que permiten el ingreso del germen. Es decir, hay situaciones especiales que permiten el desarrollo de la infección. Son sólo situaciones específicas de las personas, nunca una predisposición en general".
Quiste hidatídico
En cambio, la meningitis por parásitos, como por ejemplo la denominada "quiste hidatídico", es una enfermedad menos frecuente. "Aquí sí, existe una situación especial, que tiene más que ver, desde el punto de vista geográfico, con la residencia del paciente -explica Waisburg-. Por eso, cuando se detecta alguno de estos casos hay que rastrear datos que puedan explicar el desarrollo de la enfermedad, como verificar si el niño visitó alguna zona endémica como Brasil o Ecuador que albergan coccidiomicosis (hongos) -ya que en la Argentina no son frecuentes- o si estuvo en contacto con gatos".
Situaciones muy especiales
Pero también se da en niños que poseen enfermedades debilitantes, "como el sida, o estar sometidos a tratamientos de quimioterapia. Por otra parte el hongo puede instalarse en el sistema nervioso central luego de una complicación infecciosa quirúrgica. Son situaciones muy especiales que no se registran en cualquier niño. Son meningitis raras, subagudas y de difícil manejo.
La terapia dio un giro de 180º
El aziclovir es eficaz
"Existe medicación específica contra el virus herpético, el aziclovir, un antiviral que reduce la reproducción del virus dentro de la célula alrededor de 300 veces. Aunque también se usa para el virus de la varicela -pero con menor eficacia-, el aziclovir cambió por completo el manejo de la terapéutica", dijo Héctor Alberto Waisburg. Hasta no hace muchos años, el 80% de los niños, luego de una meningoencefalitis herpética, quedaba lesionado, muy comprometido. También había una alta incidencia de muerte los primeros días.
Hoy, gracias a la administración del antiviral, el pronóstico ha girado 180 grados y las cifras se han invertido. El 70% de los pacientes se recuperan muy bien. Sólo un 30% de los pacientes presentan alguna lesión".
La hipoacusia es una secuela
Afección bacteriana
Es importante tener en cuenta, además, que la aparición de antibióticos de cuarta y quinta generación mejoraron notablemente el tratamiento de la meningitis bacteriana, según comentó el neurólogo, doctor Héctor Alberto Waisburg.
Todos los niños que han sufrido de meningitis, sin tomar en cuenta el agente causal y sin importar el estado en que se encuentran, tienen que ser chequeados en su agudeza auditiva. "Es común la hipoacusia secundaria después de una meningitis. La disminución auditiva se da con más frecuencia en la meningitis bacteriana y tiene de cuatro a seis veces más incidencia que en el resto de la población", explicó el médico pediatra y especialista en el tema.
Ventajas de la prevención
Vacuna heptavalente
El uso rutinario de la vacuna antineumocóccica heptavalente conjugada logró reducir en más del 87% la incidencia de enfermedades neumocóccicas invasivas en niños menores de 1 año y de 62% en menores de 5 años de edad.
Así lo afirmaron especialistas durante el encuentro "Clínica y Prevención de la Enfermedad Neumocóccica-Vacuna Conjugada Antineumocóccica" realizada en la ciudad de Bariloche, a comienzos de este año.
La vacuna, disponible en nuestro país desde hace poco más de un año, previene afecciones como meningitis, neumonía, otitis, sinusitis, bacteriemia y otras enfermedades invasivas que cada año causan más de 3500 muertes por año entre los chicos menores de 5 años. Sin embargo, no está incluida en el calendario oficial de vacunación obligatoria.
El pronóstico depende, sobre todo, de la detección precoz
"Hay parámetros en los niños pequeños como la variación del sensor (somnolencia y decaimiento). En los menores de 18 meses la mollera se presenta un poco más tensa, existen convulsiones, vómitos y fiebre", dice el especialista. Y aclara: "más allá del tipo de meningitis que se haya presentado, tanto la clínica de la meningoencefalitis viral como la bacteriana son, en sus estadios iniciales, muy similares".Sin embargo, existen meningitis virales con ciertas características que pueden abrir una brecha para determinar el tipo de agente o de virus. Y, aunque todas las meningitis virales tienen una sintomatología en común, siempre hay una excepción.
"El virus herpético produce síntomas focales muy precoces. Probablemente sea la meningoencefalitis más agresiva del sistema nerviosos central ?sostiene Héctor Waisburg-. Produce lesiones en las primeras horas del mal que ponen al paciente rápidamente en un coma".Entre los cuatro meses y los dos años de vida la meningitis por haemophilus (un tipo de bacteria) eran muy frecuentes. Pero gracias al desarrollo de la vacuna las meningitis bacterianas disminuyeron su incidencia, como así también la variación en la epidemiología de los gérmenes. Es decir, su jerarquía en grado de prevalencia agresiva ha declinado y dejado lugar a gérmenes como el estreptococo, que no tiene rivales. Hasta el momento no hay vacunas.
El pronóstico de la meningitis depende, fundamentalmente, del diagnóstico precoz.
No perder el tiempo
Una vez confirmado el diagnóstico hay que aplicar un tratamiento lo antes posible, tanto para las meningitis de origen bacteriano como viral. Especialmente, para la de tipo herpético (la más agresiva y producida por el virus del herpes). Existen tratamientos específicos para algunos casos, y será el especialista quien determinará qué terapia se aplicará.
El avance de los tratamientos logró reducir la mortalidad por meningitis
Aunque en este momento no existe una epidemia de meningitis, los casos se visualizan con una incidencia habitual que tiene una periodicidad de tipo estacional", comenta el doctor Héctor Alberto Waisburg, neurólogo infantil, jefe de clínica interdisciplinaria del hospital de pediatría Profesor Doctor Juan P. Garrahan de Buenos Aires.
Se trata de un proceso infeccioso que produce una inflamación que afecta las coberturas del cerebro, denominadas meninges. Si bien, hay meningitis puras que afectan solamente las coberturas, es decir con muy poco compromiso del cerebro, en la mayoría de los casos, la inflamación se extiende por todo el tejido cerebral y compromete el encéfalo, provocando una meningoencefalitis.
"Los síntomas dependen del grado de inflamación, de la extensión que ésta ocupa en el cerebro y de ciertas características que pueda tener el agente etiológico (factor causante de la patología), que pueden ser tanto bacterias, como virus, parásitos u hongos".
Situación azarosa
La presencia del trastorno, en la mayoría de las situaciones, es azarosa. El neurólogo explica que "un niño puede contraer meningitis como cualquier otra enfermedad. No necesita ningún factor particular predisponente que haga a los pequeños más susceptibles en adquirir una meningitis bacteriana o virósica".
"Pero -continúa- hay situaciones particulares del huésped (paciente) que lo hacen más susceptible a las infecciones. Entre otras circunstancias podemos citar un sistema inmunológico deprimido, la existencia de algún cuerpo extraño en el cerebro (una válvula, por ejemplo), una fístula entre los senos paranasales, fractura de alguna estructura interna ósea (como puede ser en el hueso temporal o del piso de la órbita), que permiten el ingreso del germen. Es decir, hay situaciones especiales que permiten el desarrollo de la infección. Son sólo situaciones específicas de las personas, nunca una predisposición en general".
Quiste hidatídico
En cambio, la meningitis por parásitos, como por ejemplo la denominada "quiste hidatídico", es una enfermedad menos frecuente. "Aquí sí, existe una situación especial, que tiene más que ver, desde el punto de vista geográfico, con la residencia del paciente -explica Waisburg-. Por eso, cuando se detecta alguno de estos casos hay que rastrear datos que puedan explicar el desarrollo de la enfermedad, como verificar si el niño visitó alguna zona endémica como Brasil o Ecuador que albergan coccidiomicosis (hongos) -ya que en la Argentina no son frecuentes- o si estuvo en contacto con gatos".
Situaciones muy especiales
Pero también se da en niños que poseen enfermedades debilitantes, "como el sida, o estar sometidos a tratamientos de quimioterapia. Por otra parte el hongo puede instalarse en el sistema nervioso central luego de una complicación infecciosa quirúrgica. Son situaciones muy especiales que no se registran en cualquier niño. Son meningitis raras, subagudas y de difícil manejo.
La terapia dio un giro de 180º
El aziclovir es eficaz
"Existe medicación específica contra el virus herpético, el aziclovir, un antiviral que reduce la reproducción del virus dentro de la célula alrededor de 300 veces. Aunque también se usa para el virus de la varicela -pero con menor eficacia-, el aziclovir cambió por completo el manejo de la terapéutica", dijo Héctor Alberto Waisburg. Hasta no hace muchos años, el 80% de los niños, luego de una meningoencefalitis herpética, quedaba lesionado, muy comprometido. También había una alta incidencia de muerte los primeros días.
Hoy, gracias a la administración del antiviral, el pronóstico ha girado 180 grados y las cifras se han invertido. El 70% de los pacientes se recuperan muy bien. Sólo un 30% de los pacientes presentan alguna lesión".
La hipoacusia es una secuela
Afección bacteriana
Es importante tener en cuenta, además, que la aparición de antibióticos de cuarta y quinta generación mejoraron notablemente el tratamiento de la meningitis bacteriana, según comentó el neurólogo, doctor Héctor Alberto Waisburg.
Todos los niños que han sufrido de meningitis, sin tomar en cuenta el agente causal y sin importar el estado en que se encuentran, tienen que ser chequeados en su agudeza auditiva. "Es común la hipoacusia secundaria después de una meningitis. La disminución auditiva se da con más frecuencia en la meningitis bacteriana y tiene de cuatro a seis veces más incidencia que en el resto de la población", explicó el médico pediatra y especialista en el tema.
Ventajas de la prevención
Vacuna heptavalente
El uso rutinario de la vacuna antineumocóccica heptavalente conjugada logró reducir en más del 87% la incidencia de enfermedades neumocóccicas invasivas en niños menores de 1 año y de 62% en menores de 5 años de edad.
Así lo afirmaron especialistas durante el encuentro "Clínica y Prevención de la Enfermedad Neumocóccica-Vacuna Conjugada Antineumocóccica" realizada en la ciudad de Bariloche, a comienzos de este año.
La vacuna, disponible en nuestro país desde hace poco más de un año, previene afecciones como meningitis, neumonía, otitis, sinusitis, bacteriemia y otras enfermedades invasivas que cada año causan más de 3500 muertes por año entre los chicos menores de 5 años. Sin embargo, no está incluida en el calendario oficial de vacunación obligatoria.
El pronóstico depende, sobre todo, de la detección precoz
"Hay parámetros en los niños pequeños como la variación del sensor (somnolencia y decaimiento). En los menores de 18 meses la mollera se presenta un poco más tensa, existen convulsiones, vómitos y fiebre", dice el especialista. Y aclara: "más allá del tipo de meningitis que se haya presentado, tanto la clínica de la meningoencefalitis viral como la bacteriana son, en sus estadios iniciales, muy similares".Sin embargo, existen meningitis virales con ciertas características que pueden abrir una brecha para determinar el tipo de agente o de virus. Y, aunque todas las meningitis virales tienen una sintomatología en común, siempre hay una excepción.
"El virus herpético produce síntomas focales muy precoces. Probablemente sea la meningoencefalitis más agresiva del sistema nerviosos central ?sostiene Héctor Waisburg-. Produce lesiones en las primeras horas del mal que ponen al paciente rápidamente en un coma".Entre los cuatro meses y los dos años de vida la meningitis por haemophilus (un tipo de bacteria) eran muy frecuentes. Pero gracias al desarrollo de la vacuna las meningitis bacterianas disminuyeron su incidencia, como así también la variación en la epidemiología de los gérmenes. Es decir, su jerarquía en grado de prevalencia agresiva ha declinado y dejado lugar a gérmenes como el estreptococo, que no tiene rivales. Hasta el momento no hay vacunas.
El pronóstico de la meningitis depende, fundamentalmente, del diagnóstico precoz.
No perder el tiempo
Una vez confirmado el diagnóstico hay que aplicar un tratamiento lo antes posible, tanto para las meningitis de origen bacteriano como viral. Especialmente, para la de tipo herpético (la más agresiva y producida por el virus del herpes). Existen tratamientos específicos para algunos casos, y será el especialista quien determinará qué terapia se aplicará.







