04 Septiembre 2002 Seguir en 
El ácido acetilsalicílico, conocido mundialmente con el nombre de aspirina, es una sustancia química sintetizada en 1897 por un joven químico alemán, Felix Hoffman, que trabajaba en los Laboratorios Bayer. Su origen se encuentra en el reino vegetal. Diferentes especies como el sauce blanco (Salix alba) y la reina de los prados (Spirea ulmaria) contienen el compuesto natural que es la base del actual ácido acetilsalicílico.
Desde el punto de vista terapéutico, el ácido acetilsalicílico es un fármaco que baja la fiebre, reduce la inflamación y alivia el dolor. Varias décadas más tarde se descubrió su capacidad antiagregante, cualidad que contribuyó al tratamiento preventivo y terapéutico de patologías vasculares.
Mejora muchas dolencias
Desde sus inicios se ha catalogado a la aspirina como un medicamento noble que cubre la terapéutica de una gama muy amplia de dolencias. "Principalmente es un analgésico y antiinflamatorio indicado para bajar la temperatura y calmar dolores como así también para disminuir la inflamación de las articulaciones, principalmente, en el aparato locomotor. Como todas estas virtudes están popularizadas, provocan el consumo indebido de un porcentaje altísimo de la población en un país donde es muy frecuente que se expenda fármacos sin recetas", comenta el doctor Alberto Monczor, jefe del Departamento de Medicina del Hospital General de Agudos Doctor T. Álvarez.
Y eso sin considerar el fácil acceso que se tiene a esta droga, dado que es posible adquirirla en bocas de expendio que no cuentan con el asesoramiento profesional idóneo (entiéndase kioscos y supermercados).
Por esta razón, continua el entrevistado, "este medicamento como cualquier otro, debe ser utilizado bajo indicaciones precisas y en dosis precisas. Es necesario conocer cuáles son sus ventajas pero también sus contraindicaciones y sus riesgos".
Contraindicaciones y efectos colaterales
Entre las contraindicaciones que se deben tener en cuenta, se encuentran: alergia a salicilatos, antecedentes de asma, úlcera gastroduodenal, trastornos de la coagulación, antecedentes de nefropatía y embarazo.
Este último es un punto particularmente importante, dado que la aspirina, al actuar como anticoagulante puede poner en peligro la gestación. Y las mujeres embarazadas que carezcan de esta información tienen la posibilidad, ante malestares propios de esa etapa, de adquirir aspirina en el kiosco más cercano a sus domicilios.Por otra parte, es necesario conocer que la aspirina, sometida a condiciones inadecuadas de conservación (por el contacto con el sol y la humedad) se transforma en tóxica al ser alterada su composición química, según señala el profesor en Farmacología de UBA, doctor Carlos Baratti.
También deberían evitar su consumo aquellos pacientes con diátesis hemorrágica, es decir con predisposición a las hemorragias por padecer alguna enfermedad de la sangre.
Algo similar ocurre con los pacientes que sufren trastornos en la mucosas del aparato digestivo, quienes "tienen como contraindicación el consumo de aspirina ?dice el doctor-. El medicamento actúa como elemento antiagregante de las plaquetas. Para explicarlo más detenidamente debemos saber que, un coágulo se forma por la adhesión de plaquetas y, la aspirina, actúa inhibiendo la formación".
Se han realizado distintos ensayos en varios países para demostrar su efecto terapéutico y en ellos se ha comprobado que la aspirina, aún utilizada a dosis bajas aumenta el riesgo de sangrado digestivo. Ni dosis tan bajas como son 30 mg evitan este efecto secundario (C. Martínez Prieto y E. Muñoz Ramírez, Sección de Aparato Digestivo. Hospital Vega Baja. Orihuela. Alicante. España).
En algunos pacientes con asma, el empleo de ácido acetilsalicílico, puede desencadenar una crisis asmática. Asimismo, hay personas que tienen hipersensibilidad o alergia a medicamentos entre los que puede estar el ácido acetilsalicílico.
Tanto en un caso como en otro, hay que evitar la administración del medicamento que produce la reacción alérgica, ya que en determinadas circunstancias esta reacción podría ser grave.
La aspirina y los niños
La causa más común ?detectada en el Hospital Álvarez- que provoca severas hemorragias digestivas, es la gastritis erosiva aguda de origen medicamentoso. "Y la aspirina, junto con otros antiinflamatorios, juegan un papel primordial en la aparición de esta patología", repasa el especialista.
La sintomatología de este trastorno se registra con la aparición de vómitos con sangre (hematemesis), materia fecal sangrante (melena). O ambas cosas conjuntamente.
"A veces la hemorragia es tan severa que peligra la vida del paciente ?dice Monczor-. En estos casos, es necesario efectuar una endoscopia de urgencia y extraer los restos de comprimidos que permanezcan en contacto con la mucosa gástrica".
La aspirina actúa generalmente por idiosincrasia, por sensibilidad del paciente cuando posee un factor predisponente como enfermedades hemorrágicas o del aparato digestivo. No hace falta el consumo de dosis elevadas, ni una intoxicación.
Pero, si se realizara debidamente, la administración del fármaco debería tener en cuenta el peso de la persona y las contraindicaciones del medicamento.
"Las intoxicaciones más frecuentes se producen sobre todo en los niños por ingerir de golpe y en gran cantidad aspirinas infantiles, ya que se venden con un sabor atractivo a frutilla que incita a la toma de más de una ?explica el profesional-. Muchas veces, se derivan en cuadros de complicaciones como la acidosis respiratoria por intoxicación de ácido salicílico cuando se administrar en dosis muy superior al peso del paciente. Esto es una de las causas más frecuentes de consulta en los servicios de urgencias de los hospitales pediátricos".
De hecho, en octubre de 1998, las crónicas periodísticas reflejaron la muerte de un niño que llegó al Hospital de Pediatría Sor Ludovica de La Plata como consecuencia de una intoxicación por aspirina.
"La gran preocupación que tenemos los profesionales es el alto porcentaje de la población que se automedica y maneja de manera indiscriminada este tipo de medicación. Es necesario la indicación de un profesional que expenda una receta debidamente acreditada, y que pueda comunicar, en cada caso, sus efectos adversos", finaliza el doctor Alberto Monczor.
Desde el punto de vista terapéutico, el ácido acetilsalicílico es un fármaco que baja la fiebre, reduce la inflamación y alivia el dolor. Varias décadas más tarde se descubrió su capacidad antiagregante, cualidad que contribuyó al tratamiento preventivo y terapéutico de patologías vasculares.
Mejora muchas dolencias
Desde sus inicios se ha catalogado a la aspirina como un medicamento noble que cubre la terapéutica de una gama muy amplia de dolencias. "Principalmente es un analgésico y antiinflamatorio indicado para bajar la temperatura y calmar dolores como así también para disminuir la inflamación de las articulaciones, principalmente, en el aparato locomotor. Como todas estas virtudes están popularizadas, provocan el consumo indebido de un porcentaje altísimo de la población en un país donde es muy frecuente que se expenda fármacos sin recetas", comenta el doctor Alberto Monczor, jefe del Departamento de Medicina del Hospital General de Agudos Doctor T. Álvarez.
Y eso sin considerar el fácil acceso que se tiene a esta droga, dado que es posible adquirirla en bocas de expendio que no cuentan con el asesoramiento profesional idóneo (entiéndase kioscos y supermercados).
Por esta razón, continua el entrevistado, "este medicamento como cualquier otro, debe ser utilizado bajo indicaciones precisas y en dosis precisas. Es necesario conocer cuáles son sus ventajas pero también sus contraindicaciones y sus riesgos".
Contraindicaciones y efectos colaterales
Entre las contraindicaciones que se deben tener en cuenta, se encuentran: alergia a salicilatos, antecedentes de asma, úlcera gastroduodenal, trastornos de la coagulación, antecedentes de nefropatía y embarazo.
Este último es un punto particularmente importante, dado que la aspirina, al actuar como anticoagulante puede poner en peligro la gestación. Y las mujeres embarazadas que carezcan de esta información tienen la posibilidad, ante malestares propios de esa etapa, de adquirir aspirina en el kiosco más cercano a sus domicilios.Por otra parte, es necesario conocer que la aspirina, sometida a condiciones inadecuadas de conservación (por el contacto con el sol y la humedad) se transforma en tóxica al ser alterada su composición química, según señala el profesor en Farmacología de UBA, doctor Carlos Baratti.
También deberían evitar su consumo aquellos pacientes con diátesis hemorrágica, es decir con predisposición a las hemorragias por padecer alguna enfermedad de la sangre.
Algo similar ocurre con los pacientes que sufren trastornos en la mucosas del aparato digestivo, quienes "tienen como contraindicación el consumo de aspirina ?dice el doctor-. El medicamento actúa como elemento antiagregante de las plaquetas. Para explicarlo más detenidamente debemos saber que, un coágulo se forma por la adhesión de plaquetas y, la aspirina, actúa inhibiendo la formación".
Se han realizado distintos ensayos en varios países para demostrar su efecto terapéutico y en ellos se ha comprobado que la aspirina, aún utilizada a dosis bajas aumenta el riesgo de sangrado digestivo. Ni dosis tan bajas como son 30 mg evitan este efecto secundario (C. Martínez Prieto y E. Muñoz Ramírez, Sección de Aparato Digestivo. Hospital Vega Baja. Orihuela. Alicante. España).
En algunos pacientes con asma, el empleo de ácido acetilsalicílico, puede desencadenar una crisis asmática. Asimismo, hay personas que tienen hipersensibilidad o alergia a medicamentos entre los que puede estar el ácido acetilsalicílico.
Tanto en un caso como en otro, hay que evitar la administración del medicamento que produce la reacción alérgica, ya que en determinadas circunstancias esta reacción podría ser grave.
La aspirina y los niños
La causa más común ?detectada en el Hospital Álvarez- que provoca severas hemorragias digestivas, es la gastritis erosiva aguda de origen medicamentoso. "Y la aspirina, junto con otros antiinflamatorios, juegan un papel primordial en la aparición de esta patología", repasa el especialista.
La sintomatología de este trastorno se registra con la aparición de vómitos con sangre (hematemesis), materia fecal sangrante (melena). O ambas cosas conjuntamente.
"A veces la hemorragia es tan severa que peligra la vida del paciente ?dice Monczor-. En estos casos, es necesario efectuar una endoscopia de urgencia y extraer los restos de comprimidos que permanezcan en contacto con la mucosa gástrica".
La aspirina actúa generalmente por idiosincrasia, por sensibilidad del paciente cuando posee un factor predisponente como enfermedades hemorrágicas o del aparato digestivo. No hace falta el consumo de dosis elevadas, ni una intoxicación.
Pero, si se realizara debidamente, la administración del fármaco debería tener en cuenta el peso de la persona y las contraindicaciones del medicamento.
"Las intoxicaciones más frecuentes se producen sobre todo en los niños por ingerir de golpe y en gran cantidad aspirinas infantiles, ya que se venden con un sabor atractivo a frutilla que incita a la toma de más de una ?explica el profesional-. Muchas veces, se derivan en cuadros de complicaciones como la acidosis respiratoria por intoxicación de ácido salicílico cuando se administrar en dosis muy superior al peso del paciente. Esto es una de las causas más frecuentes de consulta en los servicios de urgencias de los hospitales pediátricos".
De hecho, en octubre de 1998, las crónicas periodísticas reflejaron la muerte de un niño que llegó al Hospital de Pediatría Sor Ludovica de La Plata como consecuencia de una intoxicación por aspirina.
"La gran preocupación que tenemos los profesionales es el alto porcentaje de la población que se automedica y maneja de manera indiscriminada este tipo de medicación. Es necesario la indicación de un profesional que expenda una receta debidamente acreditada, y que pueda comunicar, en cada caso, sus efectos adversos", finaliza el doctor Alberto Monczor.







