El abuso con los remedios hace daño al asmático

Los chicos con asma necesitan una atención médica personalizada y deben realizar una vida normal.

28 Agosto 2002
En determinadas épocas del año son comunes los padecimientos que provocan las crisis alérgicas. Estas pueden ir desde un simple estornudo, comezón en la nariz o en los ojos, o un resfrío que poco a poco va complicando otros órganos, hasta convertirse en un asma bronquial o espasmo bronquial alérgico.
"A la hora de hacer números -sostiene el especialista tucumano, Eduardo Alurralde- la Argentina revela estadísticas muy preocupantes. Actualmente existen en nuestro país más de 4.000.000 de personas alérgicas, de los cuales más de 1.500.000 sufre de asma bronquial y de éstos últimos, el 70 % son niños". Acotó que en muchos casos -cuando no se tratan a tiempo-, estos males respiratorios pueden causar la muerte del paciente.
"No obstante la contundencia de estos datos, la posibilidad de cura aumenta considerablemente gracias a los avances de la medicina", afirma Alurralde -ex residente del Instituto de Alergia e Inmunología, ex becario de Servicio de Vías Respiratorias del Hospital Italiano y con título de especialista del Hospital de Clínicas de Buenos Aires.

Síntomas del espasmo
El médico afirma que las principales señales que presenta el asma o espasmo bronquial alérgico son una imprevista dificultad para respirar, acompañada a menudo de tos seca y silbido en el pecho, agitación, falta de aire. Estos signos se dan más de noche, y en el 90 % de los casos en los cambios de clima, en días húmedos o lluviosos. Estos síntomas se deben a la contracción repentina de los bronquios (conductos por donde pasa el aire hasta llegar a los alvéolos pulmonares). El aire hace ruido al atravesar esos conductos reducidos, y provoca los típicos silbidos.
Las causas del asma bronquial pueden ser diversas, pero el 80% es de origen alérgico. El 20 % restante es de origen bacteriano, psicológico u hormonal.
Algo característico en esta patología es que la familia del asmático llega a la consulta refiriendo tener "una farmacia" en su casa y preocupada por la conducta irritable y agresiva del paciente "como si estuviera drogado". Alurralde remarcó que se debe tener un cuidadoso control de la medicación que se le da al paciente, porque se cae en una exageración que resulta perjudicial para el niño asmático. Los últimos estudios ofrecen estadísticas lamentables, debido al uso permanente de una batería de remedios. Además es común la automedicación con aerosoles, sin valorar lo nocivo que son los corticoides: Estos provocan caída del cabello, úlcera gástrica, excesivo aumento de peso, fracturas espontáneas y diabetes, en otros males.
El asmático tiene posibilidades de curarse y debe hacer una vida normal y tener una atención médica personalizada en estrecha relación con la familia. Así, surgirá la relación médico-paciente-familia en un abordaje no agresivo de la enfermedad.

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