28 Agosto 2002 Seguir en 
El exceso de peso es un mal crónico y multifactorial provocado por un exceso de grasa. Con los conocimientos actuales no se puede asegurar qué es lo que lleva a una persona a ser obesa, aunque se hallaron factores que se relacionan con la obesidad. Considerar que la delgadez es propia de la pobreza, y que la gordura es sinónimo de gente adinerada, significa ignorancia sobre el tema. Existen factores que predisponen a ser gordo: el genético, el sedentarismo; determinadas enfermedades y ciertos medicamentos, entre otros, Entre las causas que pueden generar obesidad, figuran: el abandono del tabaquismo, la supresión del ejercicio físico, el embarazo, la aparición de la primera menstruación, y el período que sucede a una cirugía. La obesidad tiene riesgos en sí misma, y además puede relacionarse con otras enfermedades como hiperuricemia, enfermedades respiratorias, digestivas, alteraciones óseas y articulares, enfermedades cardiovasculares, dislipemia, hipertensión arterial, diabetes mellitus. La afección tiene tratamiento, pero será el médico especialista quién determine qué terapia corresponde en cada caso.
La psicoterapia ayuda a cambiar la forma de comer para bajar de peso
Actualmente son muchas las técnicas con la que se cuentan para tratar la obesidad, una patología crónica y multifactorial.
Se ubica a la psicoterapia como recurso indispensable para el tratamiento de una persona obesa, ya que factores referentes a la conducta influyen en la ingesta de alimentos y en la actividad física de una persona.
Además de todos los estudios clínicos que requiere una persona obesa, para descubrir algunos de los factores que lo llevan a engordar, en el último Congreso Latinoamericano sobre la Obesidad se hizo hincapié en la incorporación de la psicoterapia.
Mejores resultados
Existen varios estudios que demuestran que la incorporación de la psicoterapia cognitivo-conductista en el tratamiento de la obesidad mejora los resultados. Las técnicas conductistas tienden a la modificación de las distintas conductas que presenta una persona, como los hábitos de alimentación inadecuados. Se intenta cambiar estas conductas erróneas e incorporar otros patrones de alimentación más saludables en forma progresiva.
También se tiende a modificar el medio ambiente donde la persona desarrolla sus actividades diarias con la intención de poder facilitar la pérdida de peso.
Evitar las tentaciones
El éxito de un buen tratamiento psicoterápico se basa en gran parte en elegir metas que puedan cumplirse y avanzar a medida que las cumpla, siendo individuales de acuerdo a cada persona en particular.
Está comprobado por distintos estudios la eficacia de la psicoterapia cognitivo-conductista para el tratamiento de pacientes con obesidad leve a moderada, con técnicas individuales y grupales.
Es importante dentro de los programas de adelgazamiento y formando parte del medio ambiente, el control de los estímulos. Se intenta que la persona en tratamiento disminuya la exposición a situaciones que lo incentiven a una alimentación inadecuada.
No ingerir sin hambre
Reemplazar los ratos libres ociosos que generalmente resultan tentadores -por ejemplo-, por otras actividades como la práctica de deportes u otro tipo de actividad que actúe como distracción, resulta beneficioso. Este recurso modifica la conducta de una persona y la aleja de situaciones tentadoras relacionadas con la ingesta que muchas veces no se relacionan con el hambre sino con el simple deseo de comer algún alimento "gratificante".
Otro aspecto importante es que la persona en tratamiento modifique el acto de comer. Comer despacio, nunca de los envases sino de un plato y cortando la comida en trozos pequeños y con una buena masticación permite a la persona tomar verdadera conciencia de lo que está comiendo y de la cantidad, aumentando de esta manera la saciedad. Tal vez otro detalle que puede colaborar con el descenso de peso y al que muchas veces no se da verdadera importancia en algunos tratamientos, es enseñarle a la persona a comprar sólo alimentos hipocalóricos.
Dejar el "todo o nada"
Una consideración importante dentro de la terapia conductual remarcada por el consenso es la reestructuración cognitiva, es decir intentar modificar aquellos pensamientos distorsionados.
¿Cuáles son? Es habitual que una persona que se encuentra en tratamiento para bajar de peso presente el pensamiento conocido como dicotómico, o del "todo o nada". Es cuando el paciente realiza adecuadamente la dieta, pero la quiebra comiendo tal vez una golosina, y piensa entonces que arruinó todo lo realizado anteriormente. Estos pensamientos son mucho más frecuentes de lo que se cree. Y hacen fracasar los intentos de adelgazar, porque la tendencia es que ante cualquier ingesta fuera del plan de alimentación se abandone la dieta.
La dieta debe contener fibras
Menos enfermedades
Existen actualmente muchas hipótesis sobre los beneficios de incluir fibras en la dieta. Hacia mediados de los años 70 se observó que muchas enfermedades frecuentes en el mundo occidental como la diverticular, caries dentales, constipación, obesidad o aterosclerosis no se observaban en países que incluían fibra en su dieta. Varios estudios demostraron que el agregado de fibra en la comida del diabético disminuía los valores de glucosa. También se observó una menor predisposición al cáncer de colon, pero este estudio aún no fue confirmado.
Legumbres, frutas y verduras
Aumenta la saciedad
La fibra es parte de los tejidos vegetales comestibles. Se encuentra en las legumbres, cereales integrales, frutas, verduras, salvado puro de cereales.
Se recomienda actualmente un consumo de 35 gramos por día de fibra, incluyéndola en la dieta en forma paulatina. Aún no hay pruebas concluyentes de que la dieta rica en fibras prevenga ciertas enfermedades, pero sí está comprobado que tiene gran valor en el tratamiento de la constipación, el colon irritable y la enfermedad diverticular. Aumenta la saciedad, aumenta el volumen de la dieta y normaliza la evacuación intestinal.
Recursos para no dejar la dieta
Motivar al paciente
Es importante el entrenamiento en habilidades sociales. El paciente obeso debe enfrentarse socialmente, expresar sus sentimientos frente a otras personas, establecer límites, recibir críticas, etcétera, ya que se ha comprobado que mejora la autoestima y permite que el enfermo haga frente a situaciones adversas que de otra manera lo llevarían finalmente a comer. Lo importante es establecer estrategias que aumenten la motivación en la realización y el cumplimiento de la dieta.
Se toma conciencia con el control de la ingesta diaria
Un recurso considerado válido y con buenos resultados según el consenso es la realización del automonitoreo. Se registra cada alimento que se ingiere durante el día con el compromiso por parte del paciente de registrar tanto los logros como los posibles errores que pueda cometer.
Está comprobado que este recurso asegura un adelgazamiento exitoso por varias razones: en primer lugar, hace tomar conciencia al paciente de lo que realmente come durante el día y la cantidad, dos detalles que muchas veces no son bien cuantificados. En segundo lugar permite al profesional a cargo poder obtener datos que de otra manera se pierden en el interrogatorio. Se remarca en el recordatorio el progreso y las fallas que pueda cometer el paciente y se modifican las conductas o los pensamientos erróneos en base a estos datos.
Dentro de la terapia otro aspecto que se considera válido en el manejo de la obesidad es intentar desarrollar en el paciente conductas alternativas frente a una alimentación inadecuada.
Es un recurso útil que el paciente trate de identificar aquellas situaciones que lo llevan a comer sin hambre y a una alimentación inadecuada, como por ejemplo estados de ansiedad, depresión, tristeza, conflictos en el hogar, etc. Se intenta reemplazar estas situaciones enseñando técnicas de relajación o de distracción. Un recurso completamente comprobado por distintos estudios para colaborar con el descenso de peso, es la práctica de alguna actividad física. Este es un factor determinante de la pérdida de peso.
No es tan simple incorporar en la vida de una persona la actividad física cuando nunca ha realizado ejercicio. Aconsejan aplicar distintas estrategias que motiven a la persona a practicar en forma paulatina alguna actividad, y que ésta se se adapte a los gustos personales.
La psicoterapia ayuda a cambiar la forma de comer para bajar de peso
Actualmente son muchas las técnicas con la que se cuentan para tratar la obesidad, una patología crónica y multifactorial.
Se ubica a la psicoterapia como recurso indispensable para el tratamiento de una persona obesa, ya que factores referentes a la conducta influyen en la ingesta de alimentos y en la actividad física de una persona.
Además de todos los estudios clínicos que requiere una persona obesa, para descubrir algunos de los factores que lo llevan a engordar, en el último Congreso Latinoamericano sobre la Obesidad se hizo hincapié en la incorporación de la psicoterapia.
Mejores resultados
Existen varios estudios que demuestran que la incorporación de la psicoterapia cognitivo-conductista en el tratamiento de la obesidad mejora los resultados. Las técnicas conductistas tienden a la modificación de las distintas conductas que presenta una persona, como los hábitos de alimentación inadecuados. Se intenta cambiar estas conductas erróneas e incorporar otros patrones de alimentación más saludables en forma progresiva.
También se tiende a modificar el medio ambiente donde la persona desarrolla sus actividades diarias con la intención de poder facilitar la pérdida de peso.
Evitar las tentaciones
El éxito de un buen tratamiento psicoterápico se basa en gran parte en elegir metas que puedan cumplirse y avanzar a medida que las cumpla, siendo individuales de acuerdo a cada persona en particular.
Está comprobado por distintos estudios la eficacia de la psicoterapia cognitivo-conductista para el tratamiento de pacientes con obesidad leve a moderada, con técnicas individuales y grupales.
Es importante dentro de los programas de adelgazamiento y formando parte del medio ambiente, el control de los estímulos. Se intenta que la persona en tratamiento disminuya la exposición a situaciones que lo incentiven a una alimentación inadecuada.
No ingerir sin hambre
Reemplazar los ratos libres ociosos que generalmente resultan tentadores -por ejemplo-, por otras actividades como la práctica de deportes u otro tipo de actividad que actúe como distracción, resulta beneficioso. Este recurso modifica la conducta de una persona y la aleja de situaciones tentadoras relacionadas con la ingesta que muchas veces no se relacionan con el hambre sino con el simple deseo de comer algún alimento "gratificante".
Otro aspecto importante es que la persona en tratamiento modifique el acto de comer. Comer despacio, nunca de los envases sino de un plato y cortando la comida en trozos pequeños y con una buena masticación permite a la persona tomar verdadera conciencia de lo que está comiendo y de la cantidad, aumentando de esta manera la saciedad. Tal vez otro detalle que puede colaborar con el descenso de peso y al que muchas veces no se da verdadera importancia en algunos tratamientos, es enseñarle a la persona a comprar sólo alimentos hipocalóricos.
Dejar el "todo o nada"
Una consideración importante dentro de la terapia conductual remarcada por el consenso es la reestructuración cognitiva, es decir intentar modificar aquellos pensamientos distorsionados.
¿Cuáles son? Es habitual que una persona que se encuentra en tratamiento para bajar de peso presente el pensamiento conocido como dicotómico, o del "todo o nada". Es cuando el paciente realiza adecuadamente la dieta, pero la quiebra comiendo tal vez una golosina, y piensa entonces que arruinó todo lo realizado anteriormente. Estos pensamientos son mucho más frecuentes de lo que se cree. Y hacen fracasar los intentos de adelgazar, porque la tendencia es que ante cualquier ingesta fuera del plan de alimentación se abandone la dieta.
La dieta debe contener fibras
Menos enfermedades
Existen actualmente muchas hipótesis sobre los beneficios de incluir fibras en la dieta. Hacia mediados de los años 70 se observó que muchas enfermedades frecuentes en el mundo occidental como la diverticular, caries dentales, constipación, obesidad o aterosclerosis no se observaban en países que incluían fibra en su dieta. Varios estudios demostraron que el agregado de fibra en la comida del diabético disminuía los valores de glucosa. También se observó una menor predisposición al cáncer de colon, pero este estudio aún no fue confirmado.
Legumbres, frutas y verduras
Aumenta la saciedad
La fibra es parte de los tejidos vegetales comestibles. Se encuentra en las legumbres, cereales integrales, frutas, verduras, salvado puro de cereales.
Se recomienda actualmente un consumo de 35 gramos por día de fibra, incluyéndola en la dieta en forma paulatina. Aún no hay pruebas concluyentes de que la dieta rica en fibras prevenga ciertas enfermedades, pero sí está comprobado que tiene gran valor en el tratamiento de la constipación, el colon irritable y la enfermedad diverticular. Aumenta la saciedad, aumenta el volumen de la dieta y normaliza la evacuación intestinal.
Recursos para no dejar la dieta
Motivar al paciente
Es importante el entrenamiento en habilidades sociales. El paciente obeso debe enfrentarse socialmente, expresar sus sentimientos frente a otras personas, establecer límites, recibir críticas, etcétera, ya que se ha comprobado que mejora la autoestima y permite que el enfermo haga frente a situaciones adversas que de otra manera lo llevarían finalmente a comer. Lo importante es establecer estrategias que aumenten la motivación en la realización y el cumplimiento de la dieta.
Se toma conciencia con el control de la ingesta diaria
Un recurso considerado válido y con buenos resultados según el consenso es la realización del automonitoreo. Se registra cada alimento que se ingiere durante el día con el compromiso por parte del paciente de registrar tanto los logros como los posibles errores que pueda cometer.
Está comprobado que este recurso asegura un adelgazamiento exitoso por varias razones: en primer lugar, hace tomar conciencia al paciente de lo que realmente come durante el día y la cantidad, dos detalles que muchas veces no son bien cuantificados. En segundo lugar permite al profesional a cargo poder obtener datos que de otra manera se pierden en el interrogatorio. Se remarca en el recordatorio el progreso y las fallas que pueda cometer el paciente y se modifican las conductas o los pensamientos erróneos en base a estos datos.
Dentro de la terapia otro aspecto que se considera válido en el manejo de la obesidad es intentar desarrollar en el paciente conductas alternativas frente a una alimentación inadecuada.
Es un recurso útil que el paciente trate de identificar aquellas situaciones que lo llevan a comer sin hambre y a una alimentación inadecuada, como por ejemplo estados de ansiedad, depresión, tristeza, conflictos en el hogar, etc. Se intenta reemplazar estas situaciones enseñando técnicas de relajación o de distracción. Un recurso completamente comprobado por distintos estudios para colaborar con el descenso de peso, es la práctica de alguna actividad física. Este es un factor determinante de la pérdida de peso.
No es tan simple incorporar en la vida de una persona la actividad física cuando nunca ha realizado ejercicio. Aconsejan aplicar distintas estrategias que motiven a la persona a practicar en forma paulatina alguna actividad, y que ésta se se adapte a los gustos personales.







