21 Agosto 2002 Seguir en 
Cada tres años y en fechas próximas al aniversario del Hospital de Pediatría "Juan P. Garrahan", hoy comienzan las 5tas. Jornadas Multidisciplinarias que finalizarán el 3 de setiembre próximo. También se desarrollarán las Jornadas de Enfermería Pediátrica.
En los cursos, talleres y mesas redondas los principales temas que se tocarán serán: "Estrategias para mejorar la calidad de vida de los niños con diálisis peritoneal"; "Experiencia multidisciplinaria en la atención del paciente quemado" y "Desafíos para el equipo de salud en el tratamiento del niño oncológico". Como actividades paralelas, se abordarán temas como "Control de Infecciones en Cirugía", "Atención del paciente pediátrico politraumatizado. Traumatismo craneoencefálico" y "Cuidado centrado en la familia. Abordaje de situaciones conflictivas".
Cuestión de elección
Casi 800 enfermeras trabajan en el Hospital Garrahan, cubriendo las necesidades asistenciales de los chiquitos que ocupan las 500 camas de esa institución. "En mi caso particular, la especialización en Enfermería Pediátrica fue por elección, aunque como estudiante mi experiencia en este área no fue buena. Pero al integrar un equipo como el del Garrahan, que además de idoneidad profesional se maneja con calidez y respeto hacia el paciente y sus padres, puedo decir que no cambio por nada el trato con los niños", dice María Eugenia García Padrón, enfermera del Hospital de Día Polivalente del Hospital Garrahan de la Capital Federal y secretaria de las jornadas.Otro aspecto que suma interés al encuentro -y que en cierta forma da cuenta del nivel de preparación del equipo de enfermería de ese hospital- es el de la presentación de investigaciones realizadas por enfermeras. Algunos de los temas estudiados se relacionan con el cuidado de los niños con trasplante de médula ósea y de los niños con diálisis peritoneal ambulatorio.
Trabajo polivalente
Los pacientes del hospital cuentan con el cuidado de enfermeras especializadas según los servicios y las áreas en las que trabajan: trasplante de médula ósea, renal o hepático, neonatología, terapia intensiva e intermedia, etc. Otras áreas son polivalentes, es decir que en ella conviven niños con diversas patologías, entre ellas las relacionadas con enfermedades respiratorias y oncológicas, cirugías abdominales y toráxicas, problemas cardíacos, ortopédicos, neurológicos, etc.
Trabajar en el Hospital de Día Polivalente (existe también el Hospital de Día Oncológico) implica trabajar con un flujo de pacientes que ingresan para recibir el tratamiento que necesitan, y a la tarde vuelven a sus casas. El Polivalente está, a su vez, subdividido en áreas, como la de pacientes clínicos. En esta área las enfermeras también les enseñan a las mamás distintas técnicas según la patología de su hijo. Por ejemplo: a colocar sonda nasogástrica, alimentar por sonda, a manejar una gastroctomía, sonda vesical, recolección de muestras, tratamiento de heridas de la piel.
Otro sector se ocupa de pacientes con enfermedades crónicas que requieren control y pacientes que aún no tienen un diagnóstico definido, ya sea por la complejidad de la enfermedad o porque son patologías poco habituales. Estos últimos concurren, precisamente, para hacerse las pruebas necesarias para un diagnóstico certero. Son pacientes que requieren estudios bajo anestesia o técnicas quirúrgicas que, de no mediar una complicación, pueden irse ese mismo día a sus casas.
Allí también se tratan niños con infecciones sistémicas cuyo suministro de medicación se hace habitualmente por vía intravenosa y niños con déficit inmunológico no asociado con HIV (por lo general, son aquellos que deben recibir gammaglobulina). Otra de esas subdivisiones es la que se ocupa de las pruebas endocrinológicas (todo lo que tiene que ver con el dosaje de hormonas).
Fabiana Sayegh es instrumentista y enfermera. Cotidianamente enfrenta alegrías y dolores. "Le puedo cotar sobre mi experiencia en el equipo de trasplante. Cada uno de nosotros, llegado el momento de intervenir, sabemos que estamos poniendo todo y lo mejor de cada uno -somos 40 personas las que participamos en cada caso, cubriendo distintos horarios-. Cuando todo sale bien y el chico se va a su casa sabemos que existe toda una infraestructura social que no acompaña a ese niño. Este desfase es algo que me preocupa y entristece mucho, porque parece algo insalvable por el momento". María Eugenia agrega: "lo que siempre resulta difícil de sobrellevar son los casos que no tienen cura. Sobre todo cuando se les informa a los padres de esta realidad. Es muy difícil elaborar la muerte de un chico".
Pelearle a la miseria
El desamparo social de los chiquitos desvela a las entrevistadas. No sólo se trata de qué pasa cuando son dados de alta; también les comprime el corazón el estado en el que llegan los pacientes. "Muchos padres viene derivados del interior del país con la espectativa de que aquí se les dará todo: no tienen pañales, ni plata para los viáticos, ni ropa para los chicos, ni hospedaje; y ninguna cobertura social. Este hospital está en mejor posición para ofrecerles cierto sostén, pero nuestros recursos también son limitados y a veces nos desborda la necesidad de la gente. Sabemos que desde el punto de vista médico y tecnológico están en buenas manos, pero ¿qué hacemos con el resto?", dice Fabiana.
En los cursos, talleres y mesas redondas los principales temas que se tocarán serán: "Estrategias para mejorar la calidad de vida de los niños con diálisis peritoneal"; "Experiencia multidisciplinaria en la atención del paciente quemado" y "Desafíos para el equipo de salud en el tratamiento del niño oncológico". Como actividades paralelas, se abordarán temas como "Control de Infecciones en Cirugía", "Atención del paciente pediátrico politraumatizado. Traumatismo craneoencefálico" y "Cuidado centrado en la familia. Abordaje de situaciones conflictivas".
Cuestión de elección
Casi 800 enfermeras trabajan en el Hospital Garrahan, cubriendo las necesidades asistenciales de los chiquitos que ocupan las 500 camas de esa institución. "En mi caso particular, la especialización en Enfermería Pediátrica fue por elección, aunque como estudiante mi experiencia en este área no fue buena. Pero al integrar un equipo como el del Garrahan, que además de idoneidad profesional se maneja con calidez y respeto hacia el paciente y sus padres, puedo decir que no cambio por nada el trato con los niños", dice María Eugenia García Padrón, enfermera del Hospital de Día Polivalente del Hospital Garrahan de la Capital Federal y secretaria de las jornadas.Otro aspecto que suma interés al encuentro -y que en cierta forma da cuenta del nivel de preparación del equipo de enfermería de ese hospital- es el de la presentación de investigaciones realizadas por enfermeras. Algunos de los temas estudiados se relacionan con el cuidado de los niños con trasplante de médula ósea y de los niños con diálisis peritoneal ambulatorio.
Trabajo polivalente
Los pacientes del hospital cuentan con el cuidado de enfermeras especializadas según los servicios y las áreas en las que trabajan: trasplante de médula ósea, renal o hepático, neonatología, terapia intensiva e intermedia, etc. Otras áreas son polivalentes, es decir que en ella conviven niños con diversas patologías, entre ellas las relacionadas con enfermedades respiratorias y oncológicas, cirugías abdominales y toráxicas, problemas cardíacos, ortopédicos, neurológicos, etc.
Trabajar en el Hospital de Día Polivalente (existe también el Hospital de Día Oncológico) implica trabajar con un flujo de pacientes que ingresan para recibir el tratamiento que necesitan, y a la tarde vuelven a sus casas. El Polivalente está, a su vez, subdividido en áreas, como la de pacientes clínicos. En esta área las enfermeras también les enseñan a las mamás distintas técnicas según la patología de su hijo. Por ejemplo: a colocar sonda nasogástrica, alimentar por sonda, a manejar una gastroctomía, sonda vesical, recolección de muestras, tratamiento de heridas de la piel.
Otro sector se ocupa de pacientes con enfermedades crónicas que requieren control y pacientes que aún no tienen un diagnóstico definido, ya sea por la complejidad de la enfermedad o porque son patologías poco habituales. Estos últimos concurren, precisamente, para hacerse las pruebas necesarias para un diagnóstico certero. Son pacientes que requieren estudios bajo anestesia o técnicas quirúrgicas que, de no mediar una complicación, pueden irse ese mismo día a sus casas.
Allí también se tratan niños con infecciones sistémicas cuyo suministro de medicación se hace habitualmente por vía intravenosa y niños con déficit inmunológico no asociado con HIV (por lo general, son aquellos que deben recibir gammaglobulina). Otra de esas subdivisiones es la que se ocupa de las pruebas endocrinológicas (todo lo que tiene que ver con el dosaje de hormonas).
Fabiana Sayegh es instrumentista y enfermera. Cotidianamente enfrenta alegrías y dolores. "Le puedo cotar sobre mi experiencia en el equipo de trasplante. Cada uno de nosotros, llegado el momento de intervenir, sabemos que estamos poniendo todo y lo mejor de cada uno -somos 40 personas las que participamos en cada caso, cubriendo distintos horarios-. Cuando todo sale bien y el chico se va a su casa sabemos que existe toda una infraestructura social que no acompaña a ese niño. Este desfase es algo que me preocupa y entristece mucho, porque parece algo insalvable por el momento". María Eugenia agrega: "lo que siempre resulta difícil de sobrellevar son los casos que no tienen cura. Sobre todo cuando se les informa a los padres de esta realidad. Es muy difícil elaborar la muerte de un chico".
Pelearle a la miseria
El desamparo social de los chiquitos desvela a las entrevistadas. No sólo se trata de qué pasa cuando son dados de alta; también les comprime el corazón el estado en el que llegan los pacientes. "Muchos padres viene derivados del interior del país con la espectativa de que aquí se les dará todo: no tienen pañales, ni plata para los viáticos, ni ropa para los chicos, ni hospedaje; y ninguna cobertura social. Este hospital está en mejor posición para ofrecerles cierto sostén, pero nuestros recursos también son limitados y a veces nos desborda la necesidad de la gente. Sabemos que desde el punto de vista médico y tecnológico están en buenas manos, pero ¿qué hacemos con el resto?", dice Fabiana.







